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El yin y el yang de los garbanzos

Así deberían estar todos

En esta vida hortelana frecuentemente todo está interconectado y en ocasiones es complementario. Este es el caso de mis garbanzos. Es lo que yo llamo el yin y el yang del huerto, donde la compensación de opuestos se convierte en habitual.

Garbanzos de Fuentesauco

Mis garbanzos, esos que resembré en marzo y que deberían ya estar muy crecidos. De hecho aquellos que han nacido están muy bonitos. Pero ahí está la clave, aquellos que han nacido, otros no han llegado a ello.

Garbanzos Pedrosillanos

El tener búhos en el huerto ha sido consecuencia de que ha habido abundancia de alimento. La abundancia de alimento para estas rapaces supone la presencia en el huerto de abundantes ratones y topillos. Que antes de servir de alimento, se han estado, de hecho, alimentando en el huerto. Y entre otras cosas se estuvieron alimentando de mis garbanzos. Era visible su acción, encontrabas el hueco donde había estado (excavaban hasta encontrarlos) y en ocasiones el tallo germinado del garbanzo, pero no ya este.

Con los garbanzos no han hecho discriminación. Lo mismo ha dado que sean Pedrosillanos, sembrados entre los restos del maíz, como los de Fuentesauco, sembrados tras arar la tierra, o de los Café.

Ahora la situación con los topillos ya va más controlada. La abundancia atrajo a muchos comensales, los búhos y la garza han sido visibles, pero sin duda ha habido otros depredadores. Por otro lado colocamos trampas para ratones de forma regular. Todo junto se ha notado. Por eso hemos vuelto a resembrar los garbanzos del huerto.

Resembrando

Como la tierra tiene tempero suficiente, hemos aprovechado y al tiempo que hemos ido cavando las hierbas hemos colocado garbanzos en aquellas zonas donde aparecían huecos. Esperemos que esta sea ya la vez definitiva, nazcan bien y que no haya que volver a hacerlo, pues ya sería tarde. ©

Colando voy

Nuestros primeros intentos

Colando voy. Así me encuentro ya que en esta época, donde, con el inicio de la calor, el crecimiento de las plantas y la proliferación de las plagas, vamos necesitando pulverizar los distintos extractos y abonos foliares que empleamos en el huerto.

Extractos y purines

Para la pulverización es importante el poder colar los extractos y los macerados con el menor residuo posible. Esto es especialmente importante en los fermentados donde las plantas empleadas y abonos crean en ocasiones poso que si se no se cuela bien termina obstruyendo las bocas de los pulverizadores.

La acción de colar los macerados lleva tiempo y dependiendo de la cantidad de líquido a colar y de la eficacia de los coladores que empleemos podemos encontrarnos ante una tarea engorrosa.

Por eso quiero mostraros este ingenio que vi en un vídeo del oriente asiático. Un ingenio que se puede elaborar con el cuidado que se quiera, pero que en realidad lo que se necesita es un par de palos (en mi caso toscos pero resistentes, de fresno), una cuerda y una tela cuadrada de entre 070 cm a 1 metro, adecuadamente tupida para actuar de filtro de nuestra maceración. Debe quedar colgado a cierta altura, pues la fuerza de la gravedad también ayuda. Pero cómodo para echar los preparados.

Los palos, que deben ser similares, se atan en cruz, es conveniente una unión sólida. Se cuelgan tomando de eje el centro de esa cruz. Se ata el trapo a una distancia equidistante del centro de la cruz. Debe colgar y hacer algo de bolsa. Luego se vierte el líquido en el interior y se mueve de forma circular para que el líquido pase a través del tamiz que estamos utilizando.

He probado diferentes modos, pero creo que lo más eficaz es colar lo tosco en un inicio y luego filtrar así lo más fino. Lo empleo en todo tipo de extractos fermentados (cebolla, ortiga, cola de caballo,…), en los macerados (manzanilla, ajenjo,…) abonos foliares y incluso en los vinagres que hacemos en la finca para eliminar la madre.

Funciona bien y es más rápido que los coladores que solía emplear. Solo queda limpiar el trapo y dejarlo listo para la próxima vez. Lo podemos hacer con agua o en seco eliminando los restos que quedan en el paño al secar. Se pueden tener varios dependiendo de los usos que queramos darle.©

Hueso de aguacate en tratamiento de invierno

Aguacate seco

Este año ya hemos dado nuestro primer tratamiento de invierno. Lo pudimos dar en el periodo de Navidad, de modo que la mayor parte de los árboles ya lo han recibido. Se dio tanto dentro como fuera del invernadero.

Rehidratar

Para realizarlo se ha empleado hueso seco de aguacate, usado de dos formas diferentes:

  • En un caso con aceite vegetal y jabón potásico. Empleado para los árboles sin hoja.
  • En el otro solo con el jabón potásico, usado en el exterior en  aquellos árboles que conservan las hojas a lo largo del invierno y dentro del invernadero.

Cocer

El hueso de aguacate, o palta  es rico en taninos, terpenos propios del aguacate,  alcaloides y aminoácidos. Todo ello ayuda a combatir algunas de las plagas de la agricultura. Hemos visto que se emplea tanto como fungicida, como ovicida e insecticida.

Pesando jabón y aceite

Lo hemos usado junto con el jabón  de potasa que ayuda:

  • Con efecto fungicida, habiendo ensayos sobre su eficacia en ese sentido.
  • Como insecticida  contra:  mosca blanca, araña roja, trips, cochinillas, pulgones y  en general todo tipo de insectos de cutícula blanda.
  • Como mojante para  extender  el producto en pequeñas partículas que cubran todas las superficie y retener este  sobre las ramas, así como para limpiar las ramas de la película oleosa que suelen tener.

Triturar…

Finalmente hemos  querido usar un aceite vegetal  que son los que  ya desde hace un tiempo se prefieren  en agricultura ecológica y que actúan tanto  de ovicida como  para controlar ciertas plagas. Mezclado con el jabón crea una emulsión que lo ayuda a mezclar con el agua y extenderse sobre las superficies. Hemos preferido el aceite de girasol, dada la facilidad de acceso al mismo.

…..hasta mezclar bien

Las dosis empleadas han sido:

  • Hueso de aguacate seco  0,2 gr por litro. Para cada 25 litros 50 gr.
  • Aceite de girasol: 8 ml por litro. Para 25 litros 200 ml.
  • Jabón potásico 10ml por litro (venía  como jabón liquido diluido al 40%). Un total de 250ml. para mochila de 25 litros.

Cocer todo brevemente

El proceso para hacerlo no resulta difícil pero lleva sus pasos. Comenzamos  con pesar y luego  poner de remojo las semillas de aguacate (recogidas y dejadas secar tras usar aguacates  en la cocina) para rehidratarlas primero y posteriormente cocerlas. Se midieron las cantidades respectivas de jabón, aceite.

Colar

Se trituró  y mezcló todo junto usando la batidora. Posteriormente se puso a cocer todo ello durante unos minutos para que se liberaran  y terminaran de mezclar en el agua los aceites  del aguacate.

Se filtró todo bien para no obstruir las boquillas de la mochila.

Mezcla de aguacate y jabón

Cada mezcla se echó en una botella de 5 litros hasta completar con agua  las garrafas. Estas se agitaron con la mezcla hasta homogeneizar la misma.

En la finca   se rellenó tres veces la  mochila  que se completó  con agua de lluvia, posteriormente se pulverizó  sobre los frutales.

Véase la diferencia entre la emulsión casi blanca de aceite, jabón y hueso de aguacate y la realizada solo con jabón y aguacate que se pulverizó otro día.©

Aguacate, jabón y aceite de girasol

De caza

Este año el confinamiento y la ausencia regular  de nuestra presencia en el huerto supuso un bonus para el desarrollo de algunas plagas en el mismo, tal es el caso de los topillos, ratones  de campo y también  de las ratas,  aunque también es cierto que ya existían antes de todos ellos, en especial en la zona del canal de desagüe.

Cuando  a mediados de mayo retornamos al huerto  había proliferado en exceso, de hecho de vez en cuando se veían correr entre la hierba. No fue hasta que comenzaron a madurar las uvas dentro del invernadero cuando no comenzó a hacerse evidente que teníamos que tomar serías medidas con todo ello. Había  que reducir la carga de roedores o iban afectar a todas las cosechas.

Creemos que el uso de venenos no es lo adecuado,  resulta demasiado indiscriminado. Por ello para los topillos y ratones decidimos poner ratoneras. Si se ponen con continuidad resultan eficaces, aunque hay que atarlas o se las llevan los cuervos.  Para las ratas  esto no era adecuado por el tamaño y  compramos trampas de caja, dado el tamaño de estas.

A lo largo de todo el verano hemos ido viendo reducir su número, pero sigue habiendo. Al final pensamos que las cajas son una buena opción, pues nos permite salvar a otros animales que pueden terminar cayendo dentro de la trampa, aunque solemos usar pan o un cebo de origen vegetal.

Es el caso de los lagartos, que no sé el motivo por el que terminan entrando dentro de la jaula o de la comadreja, también llamada doloncilla en mi zona, pequeña y nerviosa y también como el lagarto muy enfadada, aunque pronto al abrir la puerta  salieron corriendo e ilesos. ©

Trabajos y tareas del mes de junio

Se acaba el mes de junio  y quiero recuperar aquí una tarea que había comenzado en enero y quedó rota por el confinamiento, que es la de hacer repaso de las tareas realizadas a lo largo  de cada mes.

Un mes  un tanto anómalo, que no se ajusta estrictamente a los trabajos que se corresponden de forma habitual, pues se han estado realizando trabajos que de modo natural hubieran venido siendo hechos en parte de los meses anteriores, tal es  el caso de cierto tipos de injertos, eliminar zarzas y malezas, continuar con la tarea de desbroce de las zonas de paso del huerto y eliminar hierbas de entre los cultivos, a la que se añade la tarea de arar las partes del huerto que queremos cultivar y que  después de la lluvia resulta conveniente darle otra arada antes de abrir con el motocultor el surco en el suelo para poner las plántulas.

¿Qué hemos estado colocando en el suelo?: Es una temporada en que esta acción es fundamental, pues buena parte de la cosecha del año depende de lo que se siembra en este periodo. Así que  ha sido un poco de todo. Tanto las plántulas que en pequeños tiestos teníamos en casa agarrando y desarrollando raíces hasta semillas  y tubérculos para aquellas que conviene colocar en siembra directa.

Entre los primeros hemos colocados los  boniatos, tomates, pimientos, berenjenas, cebollas, puerros, sandías, melones, pepinos de diferentes tipos, calabacines, lechugas, … Entre las segundas han estado diferentes tipos de  judías, patatas, pepinillos, lechugas, zanahorias, remolachas, …

Además de sembrar y trasplantar otra de las tareas de este periodo tiene que ver con el recoger. Por un lado están los frutos de lo sembrado en otoño y en febrero que se encuentra ahora listo para recoger, sobre todo cebollas y  ajos, lechugas, guisantes y habas.  Al tiempo que una  tanda de frutillas maduran en esta época, desde fresas y frambuesas a las deliciosas  cerezas. Esto implica tarea con las redes, que hubo que colocar y luego retirar, para poder disfrutar de algo de ellas, pues los mirlos que parecían habían desaparecido el año pasado, han regresado en abundancia en este.

Junto a todo esto hay otras tareas que se deben mantener en el tiempo. Por un lado el riego, para mantener ciertos niveles de humedad en el suelo en todo momento, sobre todo cuando las temperaturas se disparan en el huerto. Por otro los tratamientos para mantener controladas plagas y hongos, que también hay que ir intercalando, sin distraerse de ello.

Es un mes lleno de tareas y de poco descanso en el huerto, al tiempo que la naturaleza a nuestro alrededor está en plena ebullición, casi como nosotros, sin parar un momento.©

Caracoles en el jardín

Con este húmedo y lluvioso mes de abril resulta muy sencillo pillar caracoles  en el jardín. El jardín que con el calor y la humedad abundante crece en profusión se convierte también en esta época en un espacio lleno de babosas y caracoles.

En esta situación es complicado controlar a los caracoles, de hecho los hay por todas partes. Pero pese a ello lo intentamos. Empleamos un sistema que sería la más de natural si dejase sueltas a las gallinas en el jardín. Ellas se encargarían de dar solución a este problema.

Las gallinas en el jardín son un problema en si  mismas. No solo comerían babosas y caracoles, sino que también picotearían las hierbas y hojas del jardín, revolcarían el suelo realizando hoyos para despiojarse.

La única opción es convertirme en puente de la solución. Caracoles y babosas son una buena proteína de alto valor biológico, que se debe poner al alcance de las gallinas, hasta ahí todos de acuerdo. Como no quiero que las gallinas me destrocen las plantas, yo me convierto en la recolectora de babosas y caracoles para las gallinas.

Hay 5 gallinas ahora en casa. Cuando me acerco a su zona, me reconocen y se vuelven locas en su deseo de  hacerse con lo que les llevo: Caracoles de todo tipo. En unas ocasiones son de los grandes y jugosos, estos hay que aplastarles la concha para que se los puedan comer. En otras son pequeños caracoles que casi se tragan enteros (es la nueva generación de este año que está en pleno proceso de crecimiento).

En días como hoy es fácil el pillar los caracoles. El jardín ha recibido tanta  agua que los caracoles se suben a las ramas, a los troncos, se pegan a las piedras, se esconden bajo las hojas, …. todo con tal de alejarse del exceso de ella. Pero no siempre es así. Por ello repartidas por el huerto tengo zonas donde los caracoles tienden a refugiarse, lugares, más frescos y más húmedos donde tiendo a buscarlos en esas ocasiones. Es agradable pasar un rato en el jardín aunque sea en estas tareas.©

Tierra de diatomeas (I)

Planta de tomate con tierra de diatomeas en polvo

Desde hace un par de años  llevo usando la tierra de diatomea en el huerto.  Estas son  uno de los insumos foráneos que entra en  el huerto,  y lo usamos tanto como  complemento  nutricional como en la  gestión  y control  de plagas del mismo.

Las diatomeas son algas unicelulares con una cubierta exterior realizada en sílice opalino. Como seres vivos todavía siguen existiendo en la actualidad, pero las que nosotros estamos usando  son un recurso creado y almacenado  hace millones de años, en la reserva geológica de la tierra. Algas fósiles que se formaron en las  tempranas eras geológicas. Como depósitos geológicos   los más abundantes son pertenecientes  al periodo del jurásico, dentro de era secundaria.

Las diatomeas en el huerto tienen una triple función:

  • Por un lado  como enmienda, para enriquecer con nutrientes la tierra, ya que su composición química es a base de: Silicio (SiO) 70,30%, Carbonato Cálcico (CaCO4) 27,70%, Calcio (CaO) 15,50%, Sulfato de Cal (CaSO4) 0,17%, Magnesio (MgO) 0,42%, Fósforo (P2O5) 0,11%, Potasio (K2O) 0,17%, Hierro (Fe2O3) 0,40%, Aluminio (Al2O3) 1,10%, Cloro (Cl) 0,04%.
  • Por otro  como insecticida  y fungicida ecológico para  el control de plagas, ya que la tierra  de diatomeas es eficaz  y se puede pintar, espolvorear  o pulverizar directamente sobre las plantas.
  • Empleado en las épocas de máxima luz solar,  y bañadas las superficies con ellas  se reducen  los niveles de exposición de las plantas frente a la luz solar  y con ello la incidencia de posibles golpes de calor, sobre todo en plantas sensibles a estos aspectos como es el caso de los pimientos.

En los tomates para el control de los Vasates

En su uso como insecticida lo más recomendable es su empleo pulverizadas sobre las plantas, para ello las diluimos  en agua. Se consigue así un reparto equilibrado del producto. Este llega a más sitios, tanto en el haz como en el envés de las hojas. Se bañan también con ello los troncos. Pero en polvo funciona también bien.

En los troncos para el control del pulgón Lanígero

Conseguimos eliminar por contacto los insectos, al tiempo que  al quedar las plantas bañadas con  la  pulverización de las hojas, se ayuda a controlar aquellos que puedan aterrizar sobre ellas y los hongos  que puedan atacarla, al tiempo que todos los restos del producto  que terminan en el suelo  sirven  de nutriente para las plantas.©

Daños de la Vespa Crabro en el huerto

Vespa Crabro comiendo en una manzana Verde Doncella

El avispón europeo en ningún momento ha sido tan abundante en el huerto como en este otoño. Después de una primavera en que se vieron pocas Vespa crabro, el otoño ha sido por contra de gran abundancia de ellas.

Manzana Fuji consumida hasta la piel

La abundancia  y variedad de fruta ha sido la principal fuente de interés para  ellas, pero no ha sido la única, también les gusta roer troncos. No  teníamos conocimiento de este hecho y no comenzamos a prestarles  real atención por ello hasta que  una de ellas chocó con mi hijo, se le lió en el cuello de la camisa y le picó.

Una avispa había estado royendo el tronco  que sujeta transversalmente los tomates, sacando pulpa de la blanda madera del chopo, para elaborar  las celdas de sus nidos.  Hay que tener en cuenta que con el otoño suave y de alimentos abundantes las avispas aprovechan para preparar las celdas donde colocarán los huevos de las futuras reinas.

A  ser la picadura  altamente dolorosa  desde ese momento les prestamos un especial interés. Hemos ido siendo conscientes de que apenas se ven avispas normales, que este año han reducido su número. Hemos visto como las Vespas crabro acecha y caza a la Vespula vulgaris. Hemos visto cómo  en ocasiones se atacan entre si. Hemos visto lo que  el avispón europeo gusta de las manzanas reinetas, que prefieren por delante de otras. Recogidas estas han seguido con las demás y también con las uvas y los higos de los que también disfrutan.

No me molesta algún  avispón de vez en cuando, pero cuando estás bajo los manzanos y sobrevuelan con su zumbido no una ni dos, sino media docena sobre ti y no te sientes segura, creo que es el momento de tomar  medidas. Por ello probamos a realizar alguna trampa.  Queríamos reducir algo el número pues los daños en la fruta que muerden y dejan tocada son realmente abundantes, pero sobre todo el miedo a su picadura.

La trampa es sencilla, una botella trasparente colgada de un árbol, con la boca invertida para que no puedan salir y se ahoguen. El cebo es a base de cerveza que las atrae bien, pero que si además  es tostada  funciona mejor y hemos probado ambas.

La intención  es mantener la trampa un tiempo para reducir algo su número, ya que su abundancia ha desequilibrado el sistema  tanto por los daños producidos como en cómo ha repercutido en las avispas corrientes. ©

Molinillo, espanta aves


Este verano realizamos un pequeño viaje a Portugal y nos hemos retornado de allí con este molinillo espanta aves. Es un ingenio no demasiado caro, realizado en hierro  y chapas, que hemos colocado en el huerto y que cuando hay viento se mantiene en continuo movimiento. Lo que significa un ruido continuado durante ese tiempo.

Uno de los problemas que comenzamos a tener con regularidad en el huerto es que las aves consumen y destrozan  una parte significativa de la cosecha, sobre todo en lo que se refiere a fruta: uvas, manzanas, peras, higos, melocotones, almendras, … En ocasión también atacan la verdura, sobre todo mientras las hojas están tiernas.

A una parte de ello se le coloca red, pero no es posible hacer esto de forma generalizada.  Este molinillo de viento parece ser una buena solución.

En este molino cuatro aspas giran sobre un eje, canalizándose el empuje del viento con una chapa a modo de veleta. Al girar las aspas un par de eslabones de cadena golpean sobre un cuenco metálico invertido que resuena con un soniquete plañidero, más acelerado e intenso conforme sopla el viento.

Las aves  se resienten y sensibilizan ante el sonido de forma anárquica es producido por el viento, con lo que sus daños se reducen un poco. No es que su  presencia deje de notarse, pero si que hay una reducción del daño que producen, sobre todo cuando el viento se mantiene en acción generando inquietud cuando están por el huerto y lo escuchan.

El molinillo lo hemos colocado atado  en uno de los postes de la espaldera de los frutales, buscando una verticalidad que permita al eje desplazarse para orientarse en la dirección del viento. Quizá fuese más eficaz y ruidoso a más altura pero conseguir un poste más alto resulta difícil. Tendrá que seguir ahí de momento.©

Extracto fermentado de Hiedra

Muro con hiedra, huerta del pueblo

Este año  ha sido un año de resultados muy desiguales en la producción de  judías verdes pues las cultivadas en  las primeras etapas  del verano fueron duramente atacadas por la araña roja frente a las tardías, apenas  afectadas por ellas. Buscando soluciones para combatir esta plaga llegamos a la elaboración de  un  extracto fermentado  realizado con las hojas y tallos tiernos  de la  hiedra, Hedera helix. Purín que ha funcionado bastante bien para el control de la araña roja.

La Hedera helix es una planta trepadora de hoja perenne, empleada con fines medicinales por la industria farmacéutica y considerada tóxica para el ser humano en uso casero, especialmente sus frutos. Es una planta que externamente puede producir dermatitis alérgica, hay que tener precaución con su uso.

La planta es rica en principios activos tales como: la hederina, glucósidos, ácido málico, otros ácidos, rutina, quercetina, … Todas estas substancias de la  planta hacen que el  extracto fermentado de  hiedra   tenga  una acción insecticida y repelente de insectos. Con especial acción sobre ácaros como  la araña roja, la mosca blanca, los pulgones,…

Para elaborar nuestro purín de “yedra”  tuvimos que pasar por la huerta del pueblo, en cuyas paredes es residente habitual. Allí crece a su aire sin ningún producto tóxico a su alrededor. Necesitábamos  unos 1,5 kilos de hojas para mezclar con 15 litros de agua (libre de químicos y  de ph neutro).  Una vez recolectada se troceó  y se mezcló con agua en un bidón de plástico, dejando  como 1/3 libre. El bidón se cerró, pero no de forma hermética.

Los extractos fermentados es conveniente airearlos todos los días, dándoles vueltas durante unos minutos.  En el proceso de fermentación la hiedra va  descomponiéndose durante unos 10-15 días, dependiendo de las temperaturas que haya. En el proceso va soltando gases que resultan malolientes. También tiende a formar espuma. Al final del proceso los olores  y la espuma se reducen considerablemente.

Al finalizar las dos semanas se debe colar el líquido resultante, que quedará listo para utilizar.  A la hora de usarlo se puede usar  rebajado del 5% al 10%, según  la superveniencia de la plaga, en una aplicación continuada, cada 3 días durante al menos 9 días. De esa manera se eliminan tanto los insectos  de ese momento como aquellos  que pueden ir saliendo de las puestas  sucesivas.

En nuestro caso funcionó para la araña roja en  aplicación al 10%. También lo usamos para el pulgón rojo del  tomate, pero aquí como estaba siendo tan resistente incrementamos la concentración al 20%.

Una parte del producto  no lo usamos por lo que lo envasamos para aplicaciones posteriores. Su conservación dura unos meses, pero su eficacia depende de cómo lo tengamos envasado y se reduce con el paso del tiempo.©