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Control de temperaturas en el huerto

Pistacho macho en flor

Desde el año pasado tenemos en el huerto un pequeño instrumento digital que resulta muy útil para tener un conocimiento real de las temperaturas del huerto. Es un data logger, un registro digital que alcanza a memorizar los datos de casi medio año, y una batería que dura meses, con muy pequeño gasto.

Este instrumento nos permite tener conocimiento de que las temperaturas más bajas de este invierno han sido los -8º,  frente a los -13º que se alcanzaron el año pasado. Así  como nos dejará tener conocimiento de las máximas del verano  y la fluctuación de las temperaturas a lo largo de todo momento.

Permite realizar un seguimiento de las temperaturas cada 15 minutos, lo que  nos da las pautas de evolución de estas. Nos permite asombrarnos sobre el montón de noches en que las temperaturas sean del invierno  como más tarde de la  primavera, están  y han estado por debajo de los 0º.

Este aparato lo tenemos colgado  en la zona baja del huerto. En  un árbol de los de mayor porte.  Situándolo a una altura de 1,30 m y colocado sobre la cara norte del mismo para que los rayos solares directos no incidan sobre él.

Captura de pantalla del programa de uso

En esta época del año es frecuente cuando llegamos al huerto acercarnos hasta el data logger para revisar que temperatura ha hecho en la noche, pues   aunque son suaves, todavía está helando en la noche. Con ello luego uno entiende el color tostado que han adquirido las hojas de las patatas que estaban apenas saliendo de la tierra.

Tabla de evolución de temperaturas

Con estas temperaturas también se retiene uno en sus expectativas y esperanzas , antes de comenzar a sacar los tomates para fuera o de iniciar la siembra de otros productos  susceptibles de helarse.  Siempre es bueno conocer la realidad que hay, más que la que uno se imagina. Por  si estáis interesados lo podéis encontrar aquí.©

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¿Cómo realizar un germinador casero?

Cansada de cargarme  los calentadores de acuario  que usaba en el germinador de semillas antiguo ( acabé con dos de ellos) y   buscando reducir los mohos y podredumbres, por la elevada humedad en el interior del mismo, este año decidí intentar realizar un  modelo de germinador  nuevo.

Para ello pretendía emplear por un lado  material de reciclaje, como era un antiguo acuario de 30 cm por 60 cm, con una de sus paredes  de cristal estalladas y por otro lado necesitaba comprar un cable calefactor de terrarios y un programador. Esto fue lo que compré:  Un termostato electrónico KKmoon AC 90V~250V , junto con un cable calefactor para terrarios.

El acuario  una vez limpio, estaba listo para su uso, del resto Amazon nos puso en pocos días el material en casa.  Mi intención era  el adquirir un cable que permitiera alcanzar la temperatura adecuada y que  tuviera potencia y longitud suficiente, por ello cogí uno de 6 m de largo y de 50 W de potencia. Con el programador lo que buscaba era la comodidad de un enchufe y  sencillez en su uso, y una vez en marcha parece que  hemos conseguido lo que queríamos.

Al instalar el cable se requiere que este en ningún momento se cruce   entre si. Por ello  realizamos  orificios en tres listones de madera con el taladro. Luego  fuimos deslizando  el cable a través de ellos, dejándolo lo suficientemente tenso.  La colocación del cable se fue realizando de forma homogénea por toda la base del acuario.  

Colocado el cable rellenamos el espacio entre el mismo y los listones con gravilla.  Y tras enchufar  el programador y colocar las instrucciones  de temperatura ya está todo listo.

Ahora viene la parte difícil. El ajuste adecuado de las temperaturas  y la humedad a  las necesidades de las semillas. El aparato tiene un LED verde que indica  las temperaturas que está midiendo la sonda. El rojo la temperatura programada para alcanzar. El rango de ajuste de la temperatura es de -40ºC a 120ºC, por lo que puede tanto calentar como refrigerar.  Estas son sus instrucciones de uso.

Dentro del acuario he colocado unas bandejas de plástico. En ellas voy a colocar las semillas en servilletas humedecidas para realizar la pre-germinación que me permita adelantar las semillas.  Posteriormente cuando  ya vayan germinadas las colocaré en tiestos y  dependiendo de su evolución estos irán dentro del germinador según se vea que es necesario en su evolución.

Es imprescindible mantener el color y la humedad dentro del germinador por ello he  colocado por encima  una cubierta de plástico. Ahora hay que ir regulando las temperaturas  y la humedad, ajustándolas a las necesidades de las semillas. ©

Cambios en las estaciones en el huerto en la segunda parte del año

En esta primera semana  del nuevo  año es el primer momento  que llevamos  a lo largo del otoño y el invierno con temperaturas  inferiores a los -5º,  de hecho hemos alcanzado una de las noches -6,5º.

No ha habido  en la segunda parte del año 2018 ningún momento en que las temperaturas mínimas hayan sido realmente  frías (puntualmente se alcanzaron   en alguna de las noches -3º). En general en todo momento las temperaturas han estado bastantes grados  por encima de las que solían ser habitual en nuestro clima hace no muchos años.

¿Qué esta pasando? En indiscutible que el cambio climático es una realidad. Lo que es más cuestionable es cómo  nos va afectar esa subida general de las temperaturas, qué efectos  va a tener sobre la flora y la fauna.

Resulta claro  la tendencia general de  esa evolución  del clima,  que alarga el periodo de temperaturas suaves y con ello el verano se prolonga, en algunos casos seguido de un otoño también suave. Ya llevamos varios años en que esta secuencia  se consolida.  Ello repercute  de forma inmediata en la dormancia de los árboles, que conservan las hojas durante más tiempo y retrasan su  latencia.

Así este año en pleno mes de enero hay numerosos árboles y arbustos con hojas en sus ramas. Es el caso de manzanos, ciruelos, acerolos, forsitias, rosales … Estos árboles recibirán un número  menor de  horas de frío de las que habitualmente recibirían, ya que a lo largo del mes de diciembre no  han  cubierto su cuota anual.

Estas horas frío deberían para bien recibirse en este periodo otoñal, lo que  al no suceder repercutirá en la brotación y floración primaveral consiguiente. En la agricultura industrial  esto se traduce en determinados tratamientos a base de  productos que despiertan al árbol,  hormonas que rompen su latencia  y alteran de forma química el equilibrio del árbol.

Para nosotros esa no es una posibilidad. Deberemos seguir observando, pendientes de  los desordenes fisiológicos que sufre el árbol y en qué medida podemos compensar la respuesta dada por las plantas a las alteraciones climáticas. ©

Preparando la sementera

Tras los cultivos del verano, que se han prolongado hasta mediados del otoño, este año hemos tardado en retirar los restos de los cultivos, junto con los  palos y las cuerdas que son en ocasiones necesarios para cultivarlos. Todo ello, junto con la lluvia, ha hecho que se haya visto retrasada la sementera.

Por esta razón los ratos en que nos acercamos al huerto hemos ido ocupándonos de esta tarea. Pero todavía  quedan restos que impiden que la misma se pueda abordar en su totalidad.

Cuando vamos realizando la siembra en primavera  frecuentemente se siembra en función de  los terrenos que haya preparados para ello y  procurando colocar juntos cultivos con ciertas necesidades similares. Cada cultivo tiene unos ciclos, y en esta época unos responden a los riesgos de la helada, por lo que ya están muertos o recogidos,  mientras que otros no  lo hacen.

Ahora todavía permanecen en el huerto una parte de esos cultivos, es el caso de zanahorias, puerros, acelgas, la familia de las crucíferas, con repollos, coliflores, romanescos, kales, … Estos cultivos deberán seguir en el huerto ocupando su espacio hasta la primavera.  Mientras tanto en los espacios libres deberíamos poner  un poco de abono verde, en unos casos y algunos semilleros en otros.  También  un poco de poco centeno y espelta, así como habas y guisantes tempranos que vayamos a sembrar. 

¿ Cuándo vamos a poder iniciar estas tareas? Por época es hora más que suficiente, pero el terreno está demasiado encharcado en un terreno arcilloso como es el nuestro.  No nos queda más remedio que esperar que la helada ayude a secar un poco el suelo y que salga el sol, que  hasta ahora no  se ha manifestado demasiado potente a lo largo de este otoño que llevamos. ©

Asociación Galega de Froita Autóctona do Eume (AGFA)

En el viaje a Ferrol, el pasado agosto, uno de los aspectos que me resulto más interesantes conocer fue  La Asociación Galega de Froita Autóctona do Eume (AGFA). Esta asociación sin animo de lucro se dedica a la recuperación y difusión de variedades de frutas tradicionales que están en serio riesgo de desaparición.

Esta desaparición tienen que ver con dos factores, por un lado la comercialización casi en exclusiva, a nivel de los viveros de los árboles frutales dedicados  a la producción para los mercados, y por otro lado con la perdida de los huertos tradicionales, dado el abandono de los mismos debido al importante envejecimiento de la población rural.

Esta Asociación tienen en el Concello de San Saturniño  un convenio de colaboración  a través del cual, el ayuntamiento ponen a su disposición  una parcela de una hectárea, dedicada a vergel para la conservación de frutas autóctonas.

En dicha huerta hay ya más de 151 variedades de frutales, plantando dos árboles de cada tipo e incorporando variedades nuevas, tienen 30  más previstas,  según se van localizando. Los árboles frutales conservados son: cerezos, como ciruelos, melocotones, perales y manzanos, de las variedades que se adjuntan a continuación.

Se dispone también  de un pequeño centro de interpretación dedicado a la divulgación y formación, de todas aquellas personas que estén interesados en estos temas. Es aquí donde se imparte formación sobre podas, injertos, problemas, tratamientos, …

Además la asociación pone a disposición de todo aquel que esté interesado varetas de las diferentes variedades de que disponen, de modo que estas se puedan cultivar y difundir a lo largo del territorio.

Esta huerta no es la única de que dispone la asociación que cuenta con otras  en la comarca del Eume.

Es realmente importante que exista una asociación con esta finalidad. El patrimonio de árboles frutales  antiguos es imprescindible preservarlo, manteniendo así la biodiversidad genética. Es necesario contar con la posibilidad de conseguir este tipo de frutales, por ello si alguno está interesado en estas variedades de frutales, puede ponerse en contacto con la asociación, que están abiertos a esta posibilidad. ©

Feria Rural

Aprovechando que estábamos por la zona el  pasado sábado, 25 de agosto, nos  fuimos a conocer la X Feria Rural celebrada en A Cortiña, en la zona de San Sadurniño, cercana a Ferrol. 

Cartel de la feria

En un entorno idílico  de “praos y salguieras”, cercano al río Xubia y al “arboreto” plantado por el conceillo se celebró esta feria que pretende cada año acercar y potenciar ciertos aspectos del mundo rural que se están quedando  desmarcados por los tiempos que corren.

Con sabores tradicionales

Con la participación de diferentes expositores y gran afluencia de gente, acompañado  por el tiempo muy agradable que hacía. Destaca esta feria por el intento que se hace  en la misma de dar a conocer al público las diferentes frutas tradicionales que todavía se conservan en la zona.

A través de concursos, catas de frutas, talleres y venta de productos se busca la difusión e interés en la conservación de este tipo de frutos que progresivamente se han visto desbancados de los huertos por el envejecimiento de los arboles antiguos y la ausencia de renovación por otros nuevos, al estar ausente  estas variedades locales del mercado viverista, que se centra habitualmente en lo que se le demanda desde la producción industrial, olvidándose de  este tipo de frutales, de menor interés económico.

Preparando los productos

Es por ello que también se acompaña la feria de diferentes actividades de formación para el público que se inscribe en la actividad, que pretenden  mostrar de forma muy inicial, cómo conservar estos frutales  a través de la poda y el injertado.

Por otro lado esta feria organizada con la colaboración de  la Asociación Galega de Froita Autóctona do Eume cuenta además con la participación de otras organizaciones preocupadas por la conservación de la biodiversidad tradicional,   que de este modo se dan a conocer en la zona como es el caso de El Club de Amigos de la manzana del Concello asturiano de Siero y de la Asociación El Prao de Luyas, de Piñel de Abajo, en Valladolid.

Nos gustó mucho aprender sobre la gran diversidad de frutas tradicionales  que se mostraron en la feria, e intentar identificar  algunas de las que nosotros tenemos, así como saber sobre  la diversidad de “maciñeiras  y pereiras” (manzanas y peras) que todavía se conservan.©

Cómo hacer carbon vegetal

Carbón recién realizado

En el huerto hemos estado preparando carbón vegetal.  Queremos emplearlo en alguno de nuestros experimentos con los semilleros.  Era necesario para ello conseguir producir este material empleando algunas de las ramas de las podas que había disponibles  en el huerto.

Comenzando a prender

El carbón vegetal se obtiene mediante la combustión lenta  de madera,  limitando la cantidad de oxígeno  que esta recibe. El proceso es conocido bajo el nombre de pirólisis. Pero  realizar este proceso en grandes cantidades  requiere de procedimientos que se escapan a nuestras posibilidades, pero hacerlo en cantidades más modestas está a nuestro  alcance.

Quizá no sea el mejor carbon vegetal posible pero si creemos que nos podrá servir para lo que lo queremos utilizar,  experimentando con su uso e influencia en el  suelo y en la biomasa microbiana del mismo: bacterias, hongos, algas, micorrizas, ….

Se hacer arder la madera

Para hacerlo empleamos una cacerola vieja, dentro de la cual colocamos la madera y le prendemos fuego. Se hacer arder la madera prendiéndola desde abajo, de modo que vaya avanzando el fuego hacia arriba. Cuando se prende toda ella, tomamos la tapadera y la colocamos sobre la olla, cerrando la salida del humo salvo por una  pequeña rendija en la cacerola.

Se cierra con la tapa salvo una rendija

El fuego continúa ardiendo con poca cantidad de oxígeno, a una temperatura baja, inferior a los 450º. Con ello tendrá lugar la pirólisis. Lo dejamos ardiendo toda la noche y al día siguiente  el carbón ya está hecho. Ahora hay que irlo almacenando hasta que tengamos la cantidad que vayamos a necesitar.

Ya tenemos el carbón listo para su uso

Este proceso es importante  no realizarlo los días de viento, pues este aviva las llamas y  el control sobre la combustión disminuye, por lo que la cantidad final de carbon que se consigue  en relación con la madera utilizada es mucho menor que en un día en que no haya viento.©