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Otra forma de hacer carbón

Hoyo para hacel el carbon

Durante el mes de enero y parte de febrero en ciertos ratos que estábamos en el huerto decidimos terminar quemando todos los restos de podas  que habíamos amontonados desde el año pasado, con la intención de convertirlos en carbón vegetal.  Hacer carbón  con el sistema con que iniciamos este proceso resultaba lento y engorroso, por lo que experimentamos otras maneras.

La que resultó más  sencilla de realizar y muy eficaz a la hora de proporcionar cierta cantidad de carbón, fue esta.  El carbón una vez incorporado al circuito  del suelo, dicen que sigue cumpliendo su función y no desaparece  durante cientos de año, pretendemos ir experimentando con ello y ir año tras año enriqueciendo el suelo.

Restos y ramas

Lo primero era hacer un hoyo  de  más de 50 cm de profundidad, con forma de cono en el suelo. Dentro del mismo se prendía fuego y se iba colocando encima ramas secas y a veces verdes de los restos de las podas, incluidas las zarzas.  El estar el material dentro del hoyo la quema iba realizándose lentamente.

Material casi quemado del todo

Cuando se veía que todo iba ya prendido y ardiendo bien y la brasa se ponía  de color  blanco, en ese momento se cogía la regadera y se echaba agua  sobre el fuego apagando el mismo.  A continuación con  un palo se  removía la brasa y se separaba y extendía para que el fuego siguiese apagado y no volviera a prenderse.

Apagando el fuego

Se dejaba el material en el hoyo enfriando.  Al día siguiente si el carbón estaba seco se recogía y almacenaba, si había llovido o se había humedecido se ponía a secar y no se almacenaba  dentro de un saco hasta que estuviese bien seco.

Removiendo

Siempre que se ha podido, tras  convertir el carbón en biochar, hemos ido utilizando el carbón en cada trasplante de frutales de los que hemos ido realizando  a lo largo de este mes de febrero. La intención es emplearlo en semilleros y  en los cultivos más representativos para ver si se nota alguna mejoría. Tambien queremos comparar si hay diferencias en los usos del carbón elaborado con sistema y con otro.

Carbón ya frío

Por todo esto era necesario aumentar las provisiones del mismo, ahora tenemos un saco decente de carbón, pero poco a poco se va gastando. ©

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Sales de Epsom y cítricos

Hojas del mandarino

El problema de tener cítricos en tiestos es siempre la necesidad de controlar los excesos y los defectos de nutrientes en contenedores que frecuentemente tienen poco tamaño.  El abonado orgánico  en ocasiones no ofrece todo lo que la planta necesita.  En estas épocas algunas de estas plantas se refugian en casa y  nos sorprenden con  decoloraciones en  las hojas que hablan de algún tipo de carencia.

Hay muchos tipos de alteraciones en el color de las hojas en los cítricos, que para una aprendiza en el tema resultan complejas y requieren de una cuidadosa observación:

  • En qué zonas aparecen estas decoloraciones. En este caso en las hojas más viejas.
  • Cómo se extienden. Aquí se han iniciado en exterior de la hoja que amarillea y  la decoloración retrocede hacia la zona posterior, creando cono una V de color.
  • A qué zona afecta. Dándose el caso  en la hoja de que las nervaduras se mantienen  verdes.
  • La rapidez en que afecta a las hojas marca la gravedad de la carencia. De modo que en  los casos más graves  también amarillea la nervadura y la hoja termina por caer.

Pienso que puede ser una carencia de magnesio. El magnesio pertenece al grupo de los  macronutrientes imprescindibles para la salud de los cítricos, pero que se considera un elemento secundario por la menor cantidad que se  necesita  para buen  el desarrollo de las plantas.

Sales de Epsom

Me informo que la deficiencia de magnesio puede ser un factor importante que limita el desarrollo  de los cultivos dado que la acción del magnesio está relacionada con el proceso de la fotosíntesis, pues es un componente de la clorofila, molécula que da color a las plantas.  Además es necesario en  la tarea que las enzimas realizan dentro  de las células.

Una de las formas más fáciles de dar magnesio a nuestras plantas es a través la Epsomita. Estas sales son más conocidas como sales de Epsom y son  frecuentes en nuestros baños. Se extraen  de Epsom,  en Inglaterra. Las sales de Epsom son conocidas en el ámbito de la química como sulfato de magnesio heptahidratado (MgSO4.7H2). Un mineral soluble en agua qué fácilmente puede aportar magnesio a la planta  a través de una pulverización en las hojas o aplicado al suelo de forma más lenta. Un beneficio añadido es que aportarán magnesio sin modificar el ph del suelo. Allá vamos, ©

El bio charcoal

Cribando el carbón vegetal,  tras enfriar

Tras preparar el carbón vegetal el siguiente paso es  el más importante, debemos convertir este  carbón vegetal en biochar o biocharcoal.  Pero ¿qué es el biochar?  El biochar es un carbón vegetal,  un biocarbón que  actúa  como un contenedor poroso dentro del cual pueden tener  lugar diferentes procesos que en general mejoran las condiciones generales de la vida en el suelo. Debemos tener presente qué:

  • Por un lado es una forma eficaz de almacenar agua en el suelo, con lo que se minimiza la necesidad de riego. El  agua  a su vez puede ir cargada de nutrientes hidrosolubles, con lo que se reduce el lixiviado de estos.
  • Por otro lado  este espacio se convierte en hábitat idóneo para múltiples microorganismos del suelo, que  en función de su proliferación pueden cambiar la vida microbiana del suelo y las funciones que en el mismo se desarrollan.
  • El biochar es capaz de realizar un filtrado  en terrenos arenosos  de ciertas bacterias peligrosas.
  • Es rico en potasa y eleva el ph de los suelos, por lo que es muy aconsejable en suelos ácidos, reduciendo la acidez de ellos.
  • Es una forma eficaz de retener y almacenar, de forma estable y durante largos periodos de tiempo,  carbono en el suelo, por  lo que coopera en la reducción del efecto invernadero.
  • Cambia el intercambio gaseoso de emisiones de gases en el suelo, lo que influye en la vida de microorganismos y en las respuestas de las plantas.
  • Por su alta capacidad de absorción es capaz en suelos degradados de retener sustancias contaminantes, disminuyendo  la contaminación presente en las plantas.
  •  Se está investigando  muchos de estos procesos y otros que pudieran aparecer.

“Regado” con  los purines

En investigaciones realizadas sobre la “terra preta” amazónica aparece este material,  un material muy estable que puede permanecer en el suelo entre 500 y 7000 años, capaz de producir buenas cosechas, con buena capacidad de recuperación  de los suelos y de su biogeneración  nutricional.

Bajo el hielo

De todas las posibilidades que se pueden sacar del biochar nosotros nos hemos centrado en la que potencia el enriquecimiento de la vida en las bacterias del suelo.  En la naturaleza hay una regla básica que insiste en que todo espacio vacío tiende a llenarse, pero   en el caso del carbón queremos decidir cómo se va a rellenar este carbón vegetal, qué tipo de bacterias  habitarán estos espacios.

Por ello antes de verter a la tierra este elemento,  debemos  cargar  el carbón con una adecuada capa bacteriana, bacterias capaces de regenerar el suelo y de ayudar a la nutrición de las plantas.

Siguiendo instrucciones leídas en Internet hemos incorporado  las bacterias presentes en el humus de lombriz (a través de un té de humus), junto con las desarrolladas al elaborar el purín de ortigas. Además de ello también le hemos incorporado extracto fermentado de cebolla y extracto fermentado de consuelda. Todos estos extractos los hemos regado sobre el carbón vegetal y los estamos dejando trabajar.

El carbón humedecido está expuesto a la helada para que esta actúe sobre el carbón, meteorizando y fragmentándolo  en partículas menores por la acción del hielo. Ya iremos viendo los posibles usos del biochar y cómo lo emplearemos en el huerto. ©

Cómo hacer carbon vegetal

Carbón recién realizado

En el huerto hemos estado preparando carbón vegetal.  Queremos emplearlo en alguno de nuestros experimentos con los semilleros.  Era necesario para ello conseguir producir este material empleando algunas de las ramas de las podas que había disponibles  en el huerto.

Comenzando a prender

El carbón vegetal se obtiene mediante la combustión lenta  de madera,  limitando la cantidad de oxígeno  que esta recibe. El proceso es conocido bajo el nombre de pirólisis. Pero  realizar este proceso en grandes cantidades  requiere de procedimientos que se escapan a nuestras posibilidades, pero hacerlo en cantidades más modestas está a nuestro  alcance.

Quizá no sea el mejor carbon vegetal posible pero si creemos que nos podrá servir para lo que lo queremos utilizar,  experimentando con su uso e influencia en el  suelo y en la biomasa microbiana del mismo: bacterias, hongos, algas, micorrizas, ….

Se hacer arder la madera

Para hacerlo empleamos una cacerola vieja, dentro de la cual colocamos la madera y le prendemos fuego. Se hacer arder la madera prendiéndola desde abajo, de modo que vaya avanzando el fuego hacia arriba. Cuando se prende toda ella, tomamos la tapadera y la colocamos sobre la olla, cerrando la salida del humo salvo por una  pequeña rendija en la cacerola.

Se cierra con la tapa salvo una rendija

El fuego continúa ardiendo con poca cantidad de oxígeno, a una temperatura baja, inferior a los 450º. Con ello tendrá lugar la pirólisis. Lo dejamos ardiendo toda la noche y al día siguiente  el carbón ya está hecho. Ahora hay que irlo almacenando hasta que tengamos la cantidad que vayamos a necesitar.

Ya tenemos el carbón listo para su uso

Este proceso es importante  no realizarlo los días de viento, pues este aviva las llamas y  el control sobre la combustión disminuye, por lo que la cantidad final de carbon que se consigue  en relación con la madera utilizada es mucho menor que en un día en que no haya viento.©

Extracto fermentado de Consuelda

Consuelda Rusa

Una vez más quiero hablaros de los  purines que empleamos en el huerto. El principal uso que le estamos dando a la Consuelda rusa a lo largo del verano  ha sido  el de realizar con sus hojas extracto fermentado de ella.

Con este sistema los nutrientes extraídos por la Consuelda  desde el subsuelo al que tiene acceso a través de sus profundas amplias raíces, se liberan en el agua. Este  proceso de fermentación   tiene lugar  durante unas 2 semanas.   La duración del proceso de fermentación está en  relación  inversa  con la temperatura ambiental, a más temperatura menos tiempo.

Tras el corte, la planta se regenera con rapidez

Cortamos la consuelda, la troceamos y la ponemos en un recipiente que no sea metálico.  La mezcla la realizo directamente en el huerto por lo que la cantidad de planta fresca no suele ser pesada, pero  en función de la misma el extracto va a ser más concentrado o menos.

Suelo emplear agua de riego, pero lo ideal recomendado es el uso de agua de lluvia o al menos un agua no calcárea.

Las plantas troceadas deben ser removidas  a lo largo del proceso, para facilitar la fermentación y aireación de la mezcla. Durante esta acción se hace uno consciente de lo mal que huele este extracto. Esto suele ser lo más común en la elaboración de todos ellos, pero en este es bastante desagradable el olor.

Las burbujas aparecen en el proceso de fermentación

Durante el proceso de fermentación  se liberan los nutrientes y otros elementos   acumulados en las hojas: Nitrógeno, Fósforo, Potasio, oligoelementos como  Boro, Calcio, Cobalto, Cobre, Cromo, Hierro, Magnesio, Manganeso, Molibdeno, Sodio, Azufre, y Zinc. Además en la consuelda  hay alcaloides como la alantoína, pyrrolizidine y symphocynoglossine, mucílagos,  taninos, saponinas, asparragina, inulina, resinas, ácido fenólico,…

Se forma así un cóctel de minerales, enzimas y  hormonas que posteriormente diluidos  con agua se pondrán a disposición de aquellas plantas que queramos  tratar.  Hay que tener en cuenta por lo que se lee por ahí  la riqueza de este extracto en potasio,   por lo que será interesante su uso  en todo lo que tenga que favorecer primero la floración  y  luego el desarrollo de los frutos.

Se hace necesario colar bien el líquido resultante

Pero  la riqueza de elementos y las características de estos hacen que se emplee para estimular  las células de aquellas plantas que no tienen  un buen desarrollo o para cicatrizar las heridas  tras la poda o regenerar los tejidos después  de una granizada.

Para  su uso es frecuente la dilución del mismo en agua en un porcentaje que varía según los resultados que se pretendan conseguir. Lo habitual viene siendo en un 20%, pero puede ir mas concentrado para tratar una herida, o más disuelto si meramente es un riego de mantenimiento, ya  en el otoño. Se puede emplear tanto como abono en el riego como abonado foliar. ©

Crucíferas como abono verde

El calor ha hecho subir las flores de los romanescos muy rápido

Este año he estado leyendo sobre el papel de las crucíferas como abono verde.  Plantas como la colza,  la mostaza, ..   son capaces de controlar el desarrollo de las hierbas, ya que producen ciertas substancias  como los isotiocianatos, responsables del sabor y olor de las crucíferas.  Estas substancias interactúan con los elementos  del suelo  y además sirven para controlar enfermedades, nematodos, hongos fitipatógenos del suelo  como el Helminthosporium solani que ataca a la patata o el Verticillium dahliae.

Troceándolas hojas para incorporarlas al suelo

Al enterrar estos restos vegetales  se incrementa la actividad biológica en el mismo, apareciendo en él  insectos, protozoos, bacterias, hongos, arañas, … que  son capaces   de ejercer un control sobre  la vida del suelo, de forma indirecta  al competir por los recursos y en consecuencia ayudan a controlar posibles  desarrollos posteriores  y de forma directa como depredadores, parásitos, inhibidores del crecimiento.

Los troncos se dejaron aparte

Algunas crucíferas se pueden emplear como plantas trampa para el control de nematodos  como la colza con el Tylenchulus semipenetrans de los cítricos o el Meloidogyne hapla, de la lechuga. Plantas que se han sembrado antes del cultivo principal y se eliminan antes de que el nematodo complete su ciclo.

Plantas jóvenes de mostaza

Me parece una práctica muy interesante, pero este año ya llegué tarde para ponerla en marcha. Todo lo más que he hecho ha sido poner unas hileras de mostaza para  intentar conseguir semillas, aunque va tarde. En el próximo pretendo comenzar con  su siembra como abono verde,  de modo que la pueda ir realizando en   años sucesivos.

Si  que  tuve en cuenta toda esta información a la hora de qué hacer con los restos de los romanescos de  la huerta de mi madre,  y de la mía propia. cuando el fin de semana pasado estuvimos preparándola para arar. Así todos estos restos no fueron al montón del abono como otras veces. Tras separar las flores  que no estaban salidas para el consumo,  los  restos fui troceando y extendiendo por el suelo, para dejarlos enterrados  al arar, y que se fuesen descomponiendo en el suelo.©

Ceras fungicidas en las naranjas

Brillante y encerada

Brillante y encerada

Ya está dejando de haber en los mercados fruta de  la cosecha de naranjas pasada.  Pero hoy en día se pueden encontrar naranjas a la venta en cualquier época del año. Conseguir que un recipiente  natural realizado en materia orgánica, lleno de líquido,  como son los alvéolos de las naranjas se conserve  durante tanto  tiempo, significa que se tiene que emplear algo para controlar la proliferación de hongos en este medio.

Y atraviesa la barrera de la cáscara

Y atraviesa la barrera de la cáscara

Para ello la industria alimentaria utiliza un poderoso fungicida, el  Imazalil, que emplea como ceras con las que baña estas frutas, con ello consigue por un lado la conservación de la humedad de la naranja y evitar la pérdida de sus líquidos y por otro como antimicótico que no se inicie una pudrición del fruto, lo que hace que estas se conserven durante periodos muy largos, todo lo más con  cierto sabor a “viejas”.

Si uno indaga en Internet no se queda nada tranquilo leyendo sobre estas substancias. El Imazalil es uno de los más  conocidos y  empleados en esta  fruta, además de fungicida es carcinógeno, disruptor endocrino, … peligrosos para la salud ( ver más información), pero no es el único, otros pueden ser el Tiabendazol, el Pirimetanil,…(ver entrada o este enlace).

Conseguir naranjas libres de estas ceras debería ser posible comprando las de producción ecológica. No hay problema si soy bien pensada  y me fío. Pero de producción ecológica no es todo lo que así se llama y eso no es lo mismo que de conservación ecológica.

Por otro lado cómo no comer naranjas en invierno,  son una de las frutas más maravillosas de la naturaleza. Así que compramos naranjas, comemos naranjas, hacemos zumo con ellas  y tenemos un montón de cáscaras de naranjas, siempre con  la esperanza de que tengan los menores tratamientos posibles, pero he decidido que ninguna cáscara de naranja va a terminar en el montón de mi compost.

No, a la cáscara

No, a la cáscara

En el pasado os comenté que  también echaba las cáscaras de los cítricos en  el abono, hoy en día incluso bajo la denominación de ecológicas todas están bajo sospecha hasta que se demuestre lo contrario. Debo romper el ciclo si lo hay y evitar que estos tóxicos terminen en la tierra.©