Archivo del Autor: Encarnación

Madura el trigo

Con la subida de las temperaturas el trigo va madurando. Entra en ese momento en que la espiga comienza a vetear entre el verde y el amarillo. Un momento que recibe un término específico para los agricultores de esta zona: El trigo va amanzanado.

Como hortelana novata en las lides relacionadas con el cultivo de cereales es una expresión que desconocía. Pero así lo denominó un agricultor de toda la vida que tenemos por vecino y amigo. Es una expresión que me gustó.

Ese punto en que el cereal pasa de verde a comenzar a amarillear, veteando poco a poco la espiga. Una espiga cada vez más prieta por el grano grueso que crece en su interior. Un cereal que como nos explicó no está ni blanquecino por estar helado ni ennegrecido, sino verdeando, veteado en su engrosamiento.

Este año solo sembramos trigo con argaña. Es un cereal que se defiende mejor que otros de los ataques. Aun así y todo los pájaros no paran de intentarlo con él. Se posan sobre la espiga y con su peso la llevan hasta el suelo donde son capaces de separar de la argaña, el grano. Al secarse la espiga, la argaña se volverá más áspera por lo que les resultará más difícil de saquear el grano de su interior.

Daños de los pájaros

Como veis lo colocamos sembrado en hileras y es un procedimiento que en esta tierra arcillosa y pesada le viene bien al cereal. Se ha desarrollado bien y las espigas están muy gordas, por lo que esperamos buena cosecha. Se ha regado solo una vez y estábamos dudando si darle otro riego o no. Pero la llegada de la lluvia de las tormentas ha decidido la tarea y nos ha ahorrado el trabajo.

Ahora solo queda esperar a que termine de madurar y se seque del todo. Y que todo vaya bien y en ese tiempo de espera haya suerte con el cielo y las tormentas. ©

Segunda semana del mes de junio

En la segunda semana del mes de junio las temperaturas se han ido elevando. El riego se hace imprescindible para compensar la evapotranspiración, que hace que las plantas pierdan fácilmente la humedad.

Seguimos acabando de sembrar y trasplantar los principales cultivos del verano. Al tiempo que nos centramos en los cultivos estrellas como tomates y pimientos, colocamos semilleros de otros que serán de consumo para el otoño como la familia de los repollos. ©

El huerto en la semana 24.1 de 2021
El huerto en la semana 24.2 de 2021
El huerto en la semana 24.3 de 2021
El huerto en la semana 24.4 de 2021
El huerto en la semana 24.5 de 2021
El huerto en la semana 24.6 de 2021
El huerto en la semana 24.7 de 2021
El huerto en la semana 24.8 de 2021
El huerto en la semana 24.9 de 2021
El huerto en la semana 24.10 de 2021
El huerto en la semana 24.11 de 2021
El huerto en la semana 24.12 de 2021
El huerto en la semana 24.13 de 2021
El huerto en la semana 24.14 de 2021
El huerto en la semana 24.15 de 2021
El huerto en la semana 24.16 de 2021
El huerto en la semana 24.17 de 2021
El huerto en la semana 24.18 de 2021
El huerto en la semana 24.19 de 2021
El huerto en la semana 24.20 de 2021

Primera cosecha de nísperos

Este año hemos tenido nuestra primera cosecha de nísperos japoneses, Eriobotrya japonica, después de estarlo intentando durante los últimos ocho años. El primer níspero que plantamos fue en el 2013, en el exterior. Un níspero portugués, comprado ya injertado sobre patrón de membrillo. De aquel níspero solo queda ya el recuerdo, el níspero murió.

Con nuestra climatología llegó un momento en que se hizo evidente que no podríamos tener nísperos en el exterior del huerto, por ello decidimos ver si podríamos tenerlos dentro del invernadero. Comenzamos así a intentarlo, pero los queríamos sobre patrón de níspero, que dicen resulta más resistente. Para ello cultivamos los nísperos de semilla y posteriormente para acelerar el proceso, los injertamos.

Espera que te espera, este invierno al final florecieron los nísperos en el interior del invernadero. Al no haber colocado los mismo tipos de injertos conseguimos frutales con tres floraciones diferentes, cada una un poco más tardía que la anterior.

Fue un placer contemplar cada una de las ramas principales con un penacho de flor. De todas esas flores la mayoría se perdió. El níspero es muy sensible a podredumbres.

Pero todos los árboles han tenido frutos. Hemos podido probar cada uno de ellos. Cada uno ajustado a un momento diferente en su maduración. Cierto es que de las dos primeras floraciones los frutos fueron escasos, apenas los probamos. Ha sido la última la que nos ha dado más alegrías y nos permite mostraros la cosecha.

Es de un árbol de la zona, asentado más en este clima. Al florecer más tarde sufre durante menos tiempo el frío y los procesos de podredumbre, por lo que se salvan más frutos. Aunque también es cierto que va más tardío en sus frutos.

Todavía nos queda mucho que aprender en relación con los frutos. Aunque estaban muy buenos, mucho mejores que los comprados, quizá haya que dejarlos madurar más para que se pongan más dulces todavía. Esperemos que para el próximo año haya tantos que lo podamos averiguar. Este nos pudo el deseo y aunque estaban dulces, tenían una chispita de acidez. Que le vamos a hacer, ¡no pudimos esperar más!©

Tomillo blanco en mi zona

Thymus mastichina

El tomillo blanco está en esta época en flor, su nombre científico es Thymus mastichina. Es una planta de pequeño tamaño, apenas alcanza el medio metro, de color gris blanquecino que pertenece a la familia de las lamiáceas.

Es una variedad de tomillo que es autóctona de la Península Ibérica. Resto degradado de los bosques de encinas que en su día ocuparon todo el interior peninsular, preferentemente en las zonas más silicícolas.

Es una planta muy rústica y resistente ante el deterioro del medio. Una planta que se adapta a la baja pluviometria e incluso medra con ella (sus aromas se intensifican).

Es una planta que pasa desapercibida entre el gris verdoso del paisaje en el que suele desarrollarse Cuando uno roza la planta el timol presente en ella se eleva y se esparce hacia las fosas nasales, penetrando profundamente, casi hasta rozar el alma.

Toda la planta desprende un profundo aroma al rozar la misma, pero sobre todo en su época de floración. Flores blancas de pequeño tamaño que son muy visitada por las abejas para crear una de las mieles más sabrosas y conseguir timol, uno de los desinfectantes y fungicidas poderosos que nos ofrece la naturaleza. Ello hace que esta planta tenga importantes usos medicinales, en especial en problemas respiratorios.

Por todas estas razones esta primavera, en su época más lluviosa, trasladé varias matas pequeñas de tomillos silvestres al huerto. Con la esperanza de que pudieran adaptarse al mismo. De momento hay suerte y han sobrevivido la mayoría de ellas, que también, como veis, comienzan a florecer.

Primera semana del mes de junio

Se inicio la semana con temperaturas elevadas que fueron generando una gran inestabilidad con importante desarrollo vertical de nubes. Así el martes estuvo de tormentas todo el día. Esto nos dejó unos litros de agua. En el resto de la semana, aún siendo cálido, las temperaturas se moderaron un poco.

Aprovechamos para seguir trasplantando a toda velocidad lo que todavía queda por trasladar al huerto. Al tiempo hemos tenido que seguir regando antes de poner los cultivos en el suelo, pues la tierra pese a la lluvia está en la base bastante seca. ©

El huerto en la semana 23.1 de 2021
El huerto en la semana 23.2 de 2021
El huerto en la semana 23.3 de 2021
El huerto en la semana 23.4 de 2021
El huerto en la semana 23.5 de 2021
El huerto en la semana 23.6 de 2021
El huerto en la semana 23.7 de 2021
El huerto en la semana 23.8 de 2021
El huerto en la semana 23.9 de 2021
El huerto en la semana 23.10 de 2021
El huerto en la semana 23.11 de 2021
El huerto en la semana 23.12 de 2021
El huerto en la semana 23.13 de 2021
El huerto en la semana 23.14 de 2021
El huerto en la semana 23.15 de 2021
El huerto en la semana 23.16 de 2021
El huerto en la semana 23.17 de 2021
El huerto en la semana 23.18 de 2021
El huerto en la semana 23.19 de 2021

Cultivo de Almortas

Lathyrus sativus en flor

Después de llevar unos cuantos años sin sembrar en el huerto el Lathyrus sativus, y con la intención de que no se me perdiese la semilla, este año volví a sembrarlas. Poco tiempo después en un recorrido por Internet me enteré de que ya se puede consumir legalmente la harina de Almorta, después de una prohibición que ha durado desde 1944 hasta 2018 (os dejo el enlace por si os puede servir de interés).

Coloqué una hilera de Almortas en la zona de arriba del huerto, junto a las cebollas de invierno. Ha sido una asociación que ha funcionado bien, sobre todo a partir del momento de la subida de las temperaturas, aunque llevan juntas muchos meses, desde finales de otoño, posteriormente todo el invierno y lo que va de primavera.

Es un cultivo que apenas requiere atención, y resultan muy productivas, además de que como leguminosas enriquecen el terreno, este es un uso que pienso mantener para ellas, el de abono verde, dada la masa vegetal que pueden llegar a crear.

Se acerca el momento en que comienzan a engrosar las semillas tiernas. En el pasado recuerdo haberlas consumido recién recogidas del huerto, en la percepción de mi memoria, mucho más sabrosas que los guisantes tiernos. Si leemos el informe del Comité Científico no sería la forma más adecuada de consumirlas dado que cocinarlas es una de las fórmulas para reducir su toxicidad.

Cuando llegue la cosecha, como su consumo ocasional no resulta problemático, si que me gustaría llegar a probarlas como gachas, lo que espero poder hacer utilizando el molino que hemos comprado para producir harina.

Así mismo me gustaría localizar variedades de lathyrus de las desarrolladas en la India, con menos cantidad de contenido de beta-ODAP, la substancia tóxica que desencadena el latirismo, porque encuentro que podría ser una legumbre interesante si se pudiesen reducir (como dicen haber hecho), e incluso eliminar los elementos tóxicos desencadenantes de la enfermedad.

De momento las plantas siguen creciendo y engordando sus vainas, ajenas a toda polémica.©

El abono de las tormentas

Cebollas y zanahorias

Estamos en temporada de tormentas, que nos dejan chubasco inestables de vez en cuando. Tormentas que suelen ser bastante habituales en las zonas de montaña y en el interior peninsular en estas fechas.

Patata en flor

Siempre se ha dicho que no hay nada como el agua de lluvia para un huerto. Que con ella todo crece mejor. Esto es fácil de percibirlo para los que cuidan las plantas de un jardín o un huerto, o simplemente para los que pasean por el campo, al día siguiente de haber llovido.

Mijo
Lechuga Romana

¿Pero a qué se debe esto? Cuando hay tormentas las descargas eléctricas como las de estos días pasados, al estallar en la atmósfera el rayo, se crean óxidos de nitrógeno. Estos óxidos son arrastrados a la tierra por las gotas de agua. Caen mezclados con ella en forma de amonio y de nitratos.

Este nitrógeno atmosférico cae de forma equivalente en cuanto a las cantidades de amonio y de nitratos. Los nitratos son más fácilmente asimilados por las plantas. Los amonios necesitan ser trasformados por las bacterias del suelo, lo que permitirá a las plantas el asimilarlos

Esta disponibilidad de nitrógeno atmosférico en el aire se suele incrementar en los meses estivales, momento en que si llueve es arrastrado al suelo junto con el agua. Su cantidad se reduce en el periodo invernal.

Garbanzos en flor

La concentración de estas substancias nitrogenadas es mayor si las precipitaciones son, escasas. Así mismo el agua lava la atmósfera arrastrando lo que hay en ella, por lo que tienden a concentrarse al inicio de la lluvia, más que al final de esta.

Remolacha azucarera

En periodos de sequía el nitrógeno atmosférico se ha ido acumulando en el aire, por lo que la llegada de las lluvias arrastra al suelo todo el que estaba en suspensión, en cantidades mayores de las habituales, por lo que su efecto tiende a ser más significativo.

Lechuga Maravilla de verano

Cuando cae, las plantas y sobre todo las bacterias van a ser las que capturen estas materias nitrogenadas. Ellas lo conviertan en nitrógeno orgánico, disponible para la vegetación. Como resultado vemos ese renovar de la vegetación que nos trae el agua de lluvia.©

Cuarta semana del mes de mayo

Con las temperaturas en ascenso y con previsiones de más calor, parece que el verano arranca con fuerza. Ha llegado la época de iniciar de forma sistemática el riego en el huerto, aunque también es cierto que tengo intención de acolchar todo lo que pueda para evitar en lo posible la evapotranspiración y regar menos, si es posible, que años anteriores.

Seguimos sembrando y trasplantando todo lo que queda por poner, entre otras cosas boniatos, tomates, pimientos, pepinos, calabazas,….

El huerto en la semana 22.1 de 2021
El huerto en la semana 22.2 de 2021
El huerto en la semana 22.3 de 2021
El huerto en la semana 22.4 de 2021
El huerto en la semana 22.5 de 2021
El huerto en la semana 22.6 de 2021
El huerto en la semana 22.7 de 2021
El huerto en la semana 22.8 de 2021
El huerto en la semana 22.9 de 2021
El huerto en la semana 22.10 de 2021
El huerto en la semana 22.11 de 2021
El huerto en la semana 22.12 de 2021
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El huerto en la semana 22.19 de 2021
El huerto en la semana 22.20 de 2021
El huerto en la semana 22.21 de 2021

Lechuga Hoja de Roble roja

En esta época en nuestra huerta las lechugas están creciendo con fuerza. Es un momento en que están las variedades sembradas al final del invierno, junto con las variedades sembradas más tarde, que serán variedades más propicias para el aumento del calor.

Entre esas variedades sembradas en el invierno para el consumo primaveral está la lechuga Hoja de Roble roja. Es una lechuga que me gusta tener en el huerto a lo largo de la primavera. Aunque es una lechuga que no se adapta nada bien a un exceso de calor, tiende a espigarse, motivo por el que para el verano prefiero otras.

La lechuga Hoja de Roble roja recibe ese nombre por las formas lobuladas que adopta la hoja. Aunque nosotros en el huerto tenemos lechugas de dos variedades diferentes, una de hojas más cortas y redondeadas y que tienden a acogollarse, mientras que en la otra sus hojas son más alargadas, es una lechuga más esbelta con cierto toque lanceolado y dentado que recuerda un tanto a la hoja del Diente de León o la Achicoria. En ambos casos las hojas de estas lechugas presentan intensos tonos rojizos, amoratados, …que se atribuyen a la presencia de diversos antioxidantes, entre otros antocianinas, en las hojas.

La lechuga Hoja de Roble roja tiene un olor delicioso, dulce, suave… también lo es en su sabor. Es una planta de textura tierna, levemente crocante. Rica en agua, necesita de esta para mantenerse crujiente. Es una planta saciante, rica en fibra, numerosas vitaminas y minerales, sobre todo si tiene un crecimiento orgánico.

Por ello debemos ofrecer a la lechuga un cultivo lo más natural posible. Nosotros esta partida la hemos localizado a pleno sol. Como único abono han recibido humus de lombriz. Se han colocado en un suco que permite agruparlas en dos hileras paralelas colocadas a tresbolillo. Un suco fácil de anegar, para darles un riego profundo al menos un par de veces en semana.

No hay que hacer pasar sed a las lechugas. Su brillo nos indica su necesidad. El consumo debe realizarse con regularidad, pues llegados los calores intensos esta variedad tiende a sacar el tallo floral, por lo que hay que consumirla antes, salvo que se quieran semillas.©

Finaliza la temporadas de nabos

El tener cultivo propio en una zona fría también tiene en ocasiones ventajas. Esta es una de ellas. Normalmente la temporada de nabos acaba antes, pero en este caso se ha alargado hasta ahora.

La verdad es que no son nabos sembrados en el otoño, a los que normalmente el frío invernal acelera la emergencia del tallo floral en cuanto suben las temperaturas. Sino que fueron sembrados en febrero. Desde ese momento estuvieron creciendo bajo el túnel y ahora están finalizando su ciclo, cuando alguno de ellos está sacando el tallo floral.

Han sido una sorpresa agradable, pues pensaba que estarían muy fuertes de sabor. Pero no ha sido así y en la receta en que los hemos realizado han supuesto un descubrimiento agradable que volveremos a repetir.

Es el Namasu de nabo y zanahoria. Una ensalada japonesa que une el nabo con la zanahoria y todo ello aliñado con vinagre y limón. Es un encurtido, aunque se aleja de lo que suele ser habitual por el sabor que le aporta la cáscara del limón

Empezamos limpiando bien los nabos, que tras ser lavados los pelamos hasta retirar la piel exterior que suele ser más dura. Queda así el corazón blanco, tierno y bastante dulce ( en este caso) de los nabos.

Se trocea todo muy fino, bien se puede hacer lonchitas finas o tiras, yo preferí lo primero. Posteriormente se pone todo ello con unas cucharaditas de sal, para que saquen agua, mezclando bien la sal, incluso con las manos y retirando el liquido que hayan soltado al cabo de 20 minutos. Se escurren bien las verduras, incluso apretando las mismas con las manos.

Ahora sacamos unos trozos de la piel de un limón, la parte amarilla, aunque también es cierto que el toque ligeramente amargo que le aporta la zona interior no resulta desagradable. La troceamos en tiritas muy finas.

Mezclamos para 250 gr de nabo y zanahoria unos 60 ml de vinagre de uva, 1 cucharada de azúcar y un par de cucharadas de agua, junto con la piel del limón. Se vierte todo ello sobre el nabo y la zanahoria. Se deja reposar y que las verduras se maceren en el vinagre. Se pueden consumir en la siguiente comida o al día siguiente, incluso más tiempo. Pero realmente se come antes pues resulta una composición muy agradable y refrescante.©