Archivo de la categoría: Problemas

Pulgón subterráneo

Pulgón en el cuello de la zanahoria

Como es habitual de otros años a las zanahorias les suelo colocar una malla para evitar que las parasite  la mosca de la zanahoria.  El problema es que a veces una solución genera a su vez un  problema, este ha sido el caso aquí. Como comprobamos al arrancar las zanahorias.

Alrededor del tallo

Las zanahorias protegidas  bajo la malla, en este año  tan seco, han tenido la presencia de pulgones (posiblemente beneficiados del entorno recogido y cálido dentro la malla). No han sido unos pulgones corrientes, sino pulgones de raíz, aquellos que absorben los nutrientes de las plantas en la zona de las raíces y asentándose en el cuello de las zanahorias y extendiéndose bajo tierra en la zona cercana a la superficie.

Presencia de hongos junto a las raíces

Aquellas  colonias de pulgones que se asientan en las raíces de las plantas reciben  el nombre de pulgones de raíz: los Smynthurodes betae. Estos pulgones suelen preferir las leguminosas, por ello se suelen denominar pulgón de raíz de las judías, aunque pueden asentarse en las raíces de casi cualquier hortaliza. Junto a los pulgones aparecían también hongos.

El problema requería  un tratamiento  bajo tierra que fuera ecológico y dado que casi siempre responde bien a nuestras expectativas, volvimos a recurrir al extracto fermentado de cebolla, para ver que sucedía. Para ello descubrimos las cebollas, apartando la malla y procedimos a rociar toda la zona alrededor de las zanahorias, pero en especial la zona de contacto  entre estas y el suelo. Volviendo a tapar estas al  finalizar la tarea.

El resultado  parece haber sido satisfactorio, remitiendo la infestación.  En las ocasiones siguientes, aparecía el cuello de las zanahorias con los restos  de los pulgones muertos, pero libres de la presencia de los mismo.©

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Polilla de la judía o barrenador de la vaina

Oruga de Etiella zinckenella

Oruga de tonos verdes y finas listas rojizas

Este ha sido un año  de mucha plaga en casi todas las leguminosas. El invierno suave y la bonanza del resto del año permitieron un mayor nivel de supervivencia que ha afectado a la cosecha de los diversos tipos de leguminosas, alubias: canela, rojas, blancas, de careta, de semilla para judía verde,… habones, guisantes, tirabeques, garbanzos, soja …

Una de las plagas que ha aparecido en las leguminosas es la Etiella zinckenella, Polilla de la judía  o Barrenador de la vaina.  Es esta un microlepidóptero de la familia Piralidae, cuya larva causa daño en el interior de las vainas. Es un   tipo de insecto relativamente habitual, aunque   no suele causar daños tan significativos.

Viviendo dentro de las vainas

Las hay de color más oscuro

Aparece el adulto  a finales de la primavera y se mantienen en activo  mientras se mantiene el calor. Se observa la presencia de las orugas a lo largo del verano  dentro de las vainas. Las hembras realizan la puesta  en el exterior y la pequeña oruga perfora la vaina alojándose y alimentándose en el interior de esta. Los excrementos se pueden ver a través del orificio de entrada. No  solo es el daño de lo que comen sino sobre todo de lo que destrozan.

Su tratamiento resulta difícil, pero vamos a intentarlo para limitar el número de ejemplares que puedan sobrevivir. Dado que los daños más importantes se producen conforme las orugas alcanzan más desarrollo,  y que por ello los cultivos más afectados  son aquellos de recolección tardía, procuraremos adelantar la cosecha que en general este año iba toda ella más tardía.

Por otro lado esperemos que en invierno venga más frío y que  sea así o no,  aprovecharemos la temporada de frío para trabajar el terreno  a ver si de ese modo dejamos expuestas a la intemperie las  crisálidas que se esconden bajo tierra. Quizá con ello  podamos ayudar al control del fitófago para la siguiente campaña.

Daños en los habones

Tengo claro la necesidad de experimentar  el próximo año con el  B. thuringiensis var. aizawai, que por lo visto es adecuada para el control de  este lepidóptero. Al tiempo de experimentar con las feromonas para ajustar el rociado  con el bacillus en el momento en que las polillas estén más activas.  Hay mucho que aprender. ©

Oruga de los garbanzos

Orugas del garbanzo

De tonos verdosos y un rayado longitudinal

La oruga de la Helicoverpa armigera  (anteriormente conocida como Heliothis armigera) es un lepidóptero perteneciente a la familia Noctuidae. Esta oruga se extiende por  las regiones cálidas y templadas del planeta. En España está presente en todas las zonas agrícolas, y en el huerto ya la habíamos visto antes, pues es también plaga habitual  en los tomates.

Este año  sembré tardíos los garbanzos y se han ido desarrollando a lo largo del verano. Al recoger la cosecha, ha sido inevitable percibir la cantidad de vainas que presentan orificios. Las pérdidas  de frutos, dañados por la oruga,  este año  han sido importantes, disminuyendo no  sólo  la  cosecha que se produce, sino también dando más trabajo  al tener que separar los frutos sanos de aquellos que han sufrido de mordeduras por la acción de  la oruga en la semilla.

Tonos amarillentos

Las orugas que hemos visto tiene variedad de colores y tamaños. Colores que van desde tonos   parduscos, a otros más claros, y  también verdosas. La banda dorsal  que suele ser habitual en esta oruga, es casi inexistente.  La longitud de los ejemplares más grandes es superior a los  de 3cm., pero aparecen también orugas de pequeño tamaño.   En estas zonas son capaces de llegar a completar 3 generaciones a lo largo del año, y con la bonanza de las temperaturas incluso más. Esto genera un volumen de fitófagos considerable, que se limita en un huerto biológico gracias a la acción de la fauna auxiliar.

Vainas taladradas

Estas orugas son capaces de sobrevivir al invierno y reproducirse. Esto lo hacen  refugiadas en el suelo o entre los  restos  de vegetación.  Por ello es importante reducir estos al mínimo. También resulta adecuado  roturar el terreno en los periodos fríos, exponiendo  a las mismas a la acción de la helada.

Daños en los garbanzos

Las siembras adelantadas suelen escapar a la acción de las primeras orugas presentando menos daños que las realizadas ya avanzada la primavera.

Pero todo esto no va a ser suficiente dada la abundancia de estas orugas este año. Habrá que tomar medidas  complementarias, además de estas. El uso de trampas con feromonas quizá nos sirva para disminuir el número de ejemplares que se reproducen y conocer el momento de la aparición de adultos, para actuar sobre ellos. También estamos pensando en la aplicación de los Bacillus thuringiensi para limitar su expansión

Agente insecticida

Escarabajo adulto bajo la hoja, iniciando una puesta de huevos

Este es un año con mucho escarabajo de la patata.  El motivo no lo sé. No hay plantaciones cercanas de patatas y el año pasado apenas hubo escarabajos, ni al principio, en el medio o al final de la campaña, por lo que queda pensar eso  que a veces se oye decir a la gente que cultiva patatas de si los habrán echado.

Múltiples puestas

Habiendo tanto escarabajo de la patata no queda más remedio que pasar una parte del tiempo del huerto, revisando patatas y matando escarabajos, así como  aplastando huevos o matando larvas. En esos momentos en el huerto uno se convierte en agente insecticida.

Larvas recién salidas del huevo devorando los restos de este

Pero lo realmente interesante de hacer esa labor  es que se pone en marcha de forma mucho más activa un fenómeno de biocontrol, a través del cual los restos de huevos, larvas y escarabajos estimulan la actuación de los depredadores del huerto. El olor y los restos de  los escarabajos aceleran la actuación de avispas y mariquitas, chinches y  otros.

Las larvas se reparten y esconden por todas las zonas de la hoja

Todos ellos se ponen en acción y de un día para otro  se ve descender la presencia de huevos y larvas, no así  los escarabajos, que siguen apareciendo.  No queda más remedio entonces de seguir recogiendo estos  y continuar en nuestra tarea  de agente insecticida cada mañana,  pese al calor  en el huerto.  ©

Capnodis tenebrionis

Adulto de Capnodis tenebrionis

Este bicho que tenemos aquí me lo encontré en el mes de mayo sobre uno de los ciruelos.  En aquel momento  no tenía identificación para el.  Si que me di cuenta que se estaba alimentando de  una de las ramas del ciruelo. Posteriormente conseguí ponerle nombre:  Capnodis tenebrionis, o más conocido como Gusano cabezudo. Es un coleóptero que es plaga de muchos de los frutales de hueso: melocotoneros, cerezos, ciruelos, pero  en especial de los almendros. Una plaga que debido al cambio climático se está extendiendo hacia zonas en las que habitualmente no era muy conocido, como la mía.

Sobre rama de ciruelo

de cerca

En el sur de España ocasiona importantes daños, no   ya solo como adulto, cuando mordisquea los árboles y los debilita,  sino en especial cuando está en su fase larvaria, momento en que se instala en las raíces  y en la zona del cuello  del árbol y progresivamente se alimenta de él hasta que consigue secarlo.

visto desde la zona inferior

Es un insecto que  tiende a pasar el invierno sobre los árboles, y sus alrededores,  por lo que los tratamientos en esta época puede debilitarlos  y ayudar a controlar su expansión. También gusta de desarrollarse en zonas de buena pluviometría, donde no suelen regarse los árboles, ya que  el riego por encharcamiento  los ahoga y limita en su desarrollo. Una de las causas de su expansión  en muchas regiones se atribuye al cambio del riego a manta por el riego por goteo.

Para limitar su expansión  y  control  se recomienda la presencia de pie franco en los frutales, ya que estos tienen un sistema radicular más profundo y   si es posible  usar de base el almendro amargo, que cuenta con la presencia de amigdalina que resulta dañina para ellos. También se investiga en el uso de un nematodo entomopatógeno del género Steinernemay que afecta  al gusano, lo que  de ser cierto podría ayudar en la lucha biológica contra esta plaga.

Conocido el problema estaré atenta a lo que pueda suceder. Poniendo en práctica alguno de estos consejos. En especial el empleo de pie de almendro amargo en alguno de los injertos de melocotonero que quiero hacer, tanto  para ver como funciona  como para tener ejemplares de los más sabrosos en este pie. ©

Enlace de interés: gusano cabezudo

Pseudomonas syringae pv. syringae van Hall

Cuajado de los frutos

Manchas en los nuevos frutos

Ya os había comentado que  este año quería presentaros algunos de los problemas que pueden afectar a los perales en primavera, en concreto aquellos que he ido detectando y luego identificando en los míos y lo que he ido aprendiendo sobre ellos.

Uno de los más curiosos   y digno de tener en cuenta por sus  posibles consecuencias  es el que se refiere a  las Pseudomonas syringae,  un tipo de bacterias gram-positiva que como patógeno vegetal se asienta sobre las plantas, colonizando una amplia variedad  de ellas (Ya habíamos hablado de ellas en esta entrada). En la primavera, se establece sobre flores y  primeros frutos cuajados. Se desarrollan con las temperaturas de la época entre 5 y 15º, acompañadas de humedad.

La bacteria que penetra sobre las células de las plantas, es la misma que  a lo largo del año puede formar diversos chancros en la corteza,  y allí actúa de formas diversas:  De forma  directa puede  producir necrosis en flores, yemas, frutos, hojas, ramas y brotes. De manera  indirecta  puede producir  daños por la mayor  sensibilidad  que produce en las plantas ante las heladas.

Peras dañadas

Esta es una bacteria  que puede hacer que el agua se congele  con gran facilidad. De hecho  se utiliza con esa función en los cañones de hielo. Podéis observar este vídeo sobre lo que puede hacer y en poco tiempo. Es una variedad de esta bacteria conseguida en laboratorio.

Este capacidad  resulta bastante peligrosa cuando los árboles están en flor o la fruta acaba de cuajar. Es una bacteria que tiene un gen ina (ice nucleation-active), por ello es iniciadora de núcleos de congelación, que dependiendo de circunstancias  puede ser muy dañina.  La congelación rompe el epitelio de las células e impide la absorción de nutrientes.

Pseudomonas syringae

Este año, lo mismo que el anterior ya había observado como algunas de  las peras recién formadas presentaban manchas de aspecto un poco aceitoso, perdiendo el fruto poco a poco  la vitalidad  y terminando por caer.

Este año todo ha sido más drástico con la llegada de la helada de finales de abril.  El peral de Conferencia que era el más afectado por Pseudomonas syringae pv. syringae van Hall, es el que más daños ha sufrido por la acción de la  helada, perdiendo el mayor volumen de frutillas.  Este árbol era el  que tenía un mayor volumen de fruta en formación.

El control de estas bacterias es problemático. Lo que se recomienda es aplicar cobre en invierno para reducir su incidencia en primavera.  Dado que llevamos ya unos tres años sin usarlo en el huerto, quizá tengamos que reconsiderar su uso para tratamiento de invierno. En este enlace podéis ver información interesante. ©

El ácaro de las agallas del peral

Hojas afectadas por el ácaro

Este año parece que todo le toca a los perales. Tras una extraordinaria floración, un buen cuajado y una helada destructora, todavía queda algo de fruta en los mismos. La razón está en que  les ha protegido mucho  de la helada el que las hojas que ya tenían  estuvieran bien desarrolladas.  Pero no acaban los problemas ahí. Además de las orugas de la piel y otros lepidópteros  nos hemos encontrado con estos ácaros, conocidos como ácaros de las agallas del peral

Perales jóvenes también afectados

Siendo poca la fruta que queda hay que intentar sacar adelante toda  la que se pueda,  para ello hay que cuidar la salud del peral,  en este caso de sus hojas.  Pese a la helada muchos de ellos las tienen de un verde exuberante, pero en otros casos  hay problemas.

Sobre ellas  comienza a crecer una especie de erupción, a veces verdosa en otros casos colorada,  que a modo de pecas cubre la superficie exterior de las mismas.   Ya el año pasado había salido, pero el tratamiento que le dimos limitó su acción y  se fue controlando.

Comenzando el tratamiento

La cuestión  era el qué podía ser. A fuerza de indagar por Internet, localizamos el problema real. Al principio pensaba si sería algún  tipo de hongo, pero buscando sobre ello, al final ha resultado ser  un ácaro, en concreto el ácaro de las agallas del peral: Eriophyes pyri también conocido como Phytoptus pyri. El ácaro es microscópico, pero se asienta en las hojas, alimentándose de los nutrientes del árbol, debilitando  este.

Hasta ahora siguiendo el tratamiento de años anteriores hemos ido dándole a los árboles afectados  extractos fermentados de cebolla, que van funcionando, pero es el azufre el producto más recomendado para este uso.  En concreto se recomiendan los tratamientos de este en el periodo otoñal, aunque resulta complicado de erradicar y requiere constancia. Tendremos que ver qué hacemos con ello en esa época.©