Archivo de la categoría: Infraestructura

Renovando el invernadero

Comenzamos desmontando

Este año tocó  renovar los invernaderos, que en marzo habrían cumplido  los cuatro año.  No quedaba más remedio que renovarlos, al menos el plástico, uno de ellos estaba cayéndose a pedazos y el otro casi.  Por eso antes de que continuará deshaciéndose literalmente en trocitos, lo quitamos todo y lo hemos  recogido para el reciclaje. Poco a poco los hemos desmontado, primero uno, luego el otro.

Mi intención desde hace algún tiempo era ampliarlos, tanto a lo ancho como a lo alto. Motivo por  el  que he decidido  unirlos e incorporar toda la zona de paso dentro de su superficie  interior.  También hemos decidido mantenerlo en la protección que le ofrece la pared y la valla, pero de más altura que los anteriores.

Montando la estructura

EL objetivo es realizarlos con el menor coste posible por lo que volvemos a emplear el mismo material de mallazo de hierro que teníamos a disposición  y ya habíamos empleado la vez anterior, pero pintándolo, al menos en la zona en contacto con el plástico. Esta zona del plástico en contacto con el hierro  es la que se ha deteriorado  y quemado antes de tiempo.

Asegurando el plástico

Hemos  colocado el mallazo entre la pared y la valla, de modo que queda en alto con la propia tensión que  posee el tendido de hierro. Pero como ello no da seguridad ninguna en caso de viento e incluso si se diese el caso de nieve, lo hemos reforzado interiormente con unos puntales y traveseros de madera.

Visto desde fuera

Los puntales y traveseros de los extremos dan también un punto donde afianzar el plástico lateral y fijar las puertas  que hemos construido para ellos, aunque de momento están si poner dada la temperatura de los últimos días.

Cerrando el frente

Dentro del invernadero hay un montón de trabajo por hacer, que se irá realizando poco a poco. De momento  estoy trasladando al mismo  la mayor parte de los semilleros que tenía en casa.  Para que se acostumbren al sol intenso, he colocado manta térmica dentro del invernadero, lo que les da algo de sombra y ayuda en la aclimatación.

Preparando el caballón central

Poco  apoco vamos poniendo en tierra  lo que más prisa corre,  que es sacar de los semilleros los tomates y luego pimientos  para que puedan ponerse a crecer  en tierra sin los límites que les impone el tiesto. ©

Con los primeros tomates en marcha

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La importancia de la localización de un huerto

Balsa con agua de riego procedente del río, en origen con algo de cal, aunque no en exceso

Balsa con agua de riego procedente del río

Cuando uno recibe un huerto de herencia, no solo recibe la tierra  con  los frutales y otras plantas perennes, o las infraestructuras que allí haya (caseta, pozo, acequias,…), sino  que con el suelo de la herencia  recibe algo mucho más valioso, resultado del hacer de generaciones:  EL conocimiento de que es una zona que ha demostrado una capacidad productiva, y ofrecido a lo largo de mucho tiempo buenos resultados en la consecución de la cosecha del huerto. Este es un elemento importante a tener en cuenta.

Las corrientes frías del huerto acabaron con la cosecha de melocotones

Las corrientes frías del huerto acabaron con la cosecha de melocotones

Comenzar un huerto desde cero, supone un riesgo y  todo un aprendizaje, con los problemas  que conlleva crear  una explotación nueva dedicada a esa  finalidad. Una  inversión de la que se esperan resultados que afectan al cómo se desarrollarán plantas y cultivos. Para que todo resulte bien conviene considerar aspectos  muy diversos. Algunos serán fáciles de percibir, para otros deberemos utilizar la ciencia e incluso  confiar en nuestras intuiciones. Unos serán aspectos muy genéricos, otros tendrán que ver con los microclimas que se crean en ciertas zonas.

Como elementos importantes que marcan las  características de un clima están la latitud, la altitud y la continentalidad. Estos  también serán elemento esencial para nuestro huerto. Pero si uno ya vive dentro de  una zona con esas características y estas son inamovibles, quizá se puedan tener en cuenta otros aspectos que se puedan compensar.

Entre los aspectos específicos  más destacados es esencial la orientación del huerto.  En lo posible en  orientación sur, despejado de cualquier elemento (construcciones, árboles, montañas,…) que puedan ocultar la luz. La cantidad  y calidad del sol que percibamos en el huerto marcará la cantidad y calidad de nuestras cosechas.

Detrás de la orientación va la posición, preferiblemente   un terreno con cierta pendiente, mejor en zonas de laderas, no en el fondo de los valles. La pendiente ayuda a drenar cuando hay un exceso de lluvias, y a que la acción del hielo sea menor, pues las masas de aire frío tienden a acumularse en las zonas más bajas.

La chopera sur cierra en verano el movimiento de las masa de aire norte-sur

La chopera sur cierra en verano el movimiento de las masas de aire norte-sur

La calidad del suelo es un factor relativo. Pues en gran medida el suelo se puede crear. Siempre que tenga cierto nivel   de profundidad y no sea excesivamente calcáreo, se le puede llegar a aportar más tierra, para mejorar su estructura, … Con todo es bueno conocer el ph del suelo en el que se vaya a trabajar.

La presencia de agua es otro aspecto esencial. Estamos hablando de producción de hortícolas que requieren riego regular en el verano y en ocasiones en otras épocas del año. El terreno marca las características del agua, aunque cuando esta procede de aguas superficiales a veces el tipo de suelo de la cuenca fluvial del origen de los ríos, determina su ph.

La barrera este tiene un efecto protector en invierno, pero en verano genera sombra

La barrera de vegetación en el este tiene un efecto protector en invierno, pero en verano genera sombra

El tamaño, las corrientes de aire,  el cierre del terreno, la existencia de microclimas, la cercanía o alejamiento de una carretera, …. Estos y otros son  aspectos que se pueden tener en consideración u junto a otros que quizá queráis sugerir. A lo largo del verano iremos considerando   algunos de estos aspectos  en relación con nuestro huerto, pero también con un enfoque general, que quizá os pueda interesar para crear el vuestro. ©

 

El despertar del estanque

Un observatorio de lujo al borde del agua

Un observatorio de lujo al borde del agua

Vida

Vida

Desde que las temperaturas se han ido elevando en el huerto la vida en el estanque ha ido despertando con fuerza, de modo que las plantas y animales están ahora en plena actividad.

Acercase al agua supone en estas fechas   que primero oigamos el canto atronador de las ranas, luego notemos sus saltos, el salpicar del agua, el movimiento  en verde que realizan bajo el agua. La superficie del agua es recorrida por algún insecto, y por debajo está la sombra en movimiento de los peces, a veces como manchas plateadas otras con el color rojizo de las carpas.

Algas bajo el agua

Algas bajo el agua

El ritmo vital de los peces ha ido aumentando conforme la temperatura del agua se ha ido elevando. Todos se muestran ya muy activos, pero algunos son menos tímidos que otros. Los que vemos con más regularidad son las carpas y los barbos, no así las tencas que son mucho más escurridizas.

Nenúfares de flor amarilla

Nenúfares de flor amarilla

Al aumentar la cantidad de animales  dentro  del estanque hemos tomado la costumbre de  echar comida en el mismo. Así aprovechando la abundancia de caracoles, se aplastan, pues sino el aire alojado en su concha los mantiene flotando, y los tiramos al agua. A  veces conforme van descendiendo hasta el fondo vemos como aparece el pez  respectivo y se los come. Es realmente  espectacular el modo en que las carpas con solo abrir la boca se tragan  a los más grandes.  De vez en cuando ponemos pan seco y todos se apuntan al banquete. Incluso llegan a pegar saltos y removerse  por encima de la superficie en su afán por coger bocado.

Calta palustris y Petasites hybridus

Calta palustris y Petasites hybridus

Las plantas también han crecido con rapidez,  han ido sacando hojas y flores. De todas ellas los nenúfares son los  que están más  avanzados en su desarrollo,pero también todas las que hay por las orillas. Es en esa zona, entre la vegetación donde los renacuajos aparecen más activos. ©

Evolución de los bancales

Bancales al final del verano

Bancales al final del verano, con madera y pizarra

Superposición de bancales con diferentes materiales

Superposición de bancales con diferentes materiales

Como ya os hemos mostrado en ocasiones anteriores tenemos colocados una serie de bancales junto al estanque en la zona que está por encima del mismo. Han estado ocupados  con plantas a lo largo de todo el  año  y siguen  todavía en activo. En el  interior de una parte de ellos, cuando se hicieron,  coloqué los troncos de  chopo más envejecidos y  luego los cubrí con tierra.

Durante el verano funcionaron bien. Lo que hacíamos era regar los caminos que quedan más bajos.  El agua en función de la ley de los vasos comunicantes, rellenaba de humedad toda la base de los bancales y al mismo tiempo las raíces de las plantas se alargaban  lo suficiente para alcanzar esa humedad. La madera colocada en su interior actuaba como una esponja que retenía  y conservaba el agua.

Los bancales, al quedar la tierra elevada,  han servido de refugio a los ratones, ya que han aprovechado para hacer en ellos sus nidos, lo que ha dificultado más en verano  el riego desde la superficie. Por otro lado en los laterales de los bancales al tener riego por  inundación  una parte de la tierra era  arrastrada hacia los  caminos.  Estos se han ido desmontando a lo largo del tiempo,  motivo por el que  hemos vuelto a rehacerlos.

Durante el proceso de colocación de la pizarra

Durante el proceso de colocación de la pizarra

Para  ello hemos  buscado el máximo reciclaje, experimentado con tres técnicas en función de la disponibilidad de materiales. Una parte de ellos se han construido con lajas de pizarra, la otra empleando algunos de los troncos de madera de chopo que hay por el huerto.  En alguna otra hemos usado tablas de madera. En todos los casos retienen la tierra y permiten el riego, pero tanto  las lajas de pizarra como las tablas de madera  resultan especialmente buenas, pero  las lajas son escasas por esta zona y las tablas de madera tienen cierto coste. Veremos si podemos irnos haciendo con algunas más e ir modificando  los que vayan envejeciendo antes. ©

Los últimos construidos este invierno

Los últimos, construidos este invierno

 

Reorganizando el huerto

Zonal central, con camino a ambos lados

Zonal central, con camino a ambos lados

Desde el mes de octubre pasado decidí cambiar un poco la distribución del huerto, en concreto de la zona junto al estanque que es la parte central del mismo. Hasta este otoño esta zona estaba dividida en dos secciones como de 8 metros de largo cada una, con  un camino central y otros dos laterales. Los  cultivos se ponían en dirección paralela al estanque, con orientación norte -sur.

Organización de cultivos del año anterior

Organización de cultivos del año anterior

Esta división tenía la ventaja de  establecer claramente dos zonas de trabajo  bien diferenciadas, pero presentaba también algunos inconvenientes. Los 8 metros de longitud resultaban  excesivos para el volumen de siembra  cuando se pretendía  sembrar poco y por lo mismo  resultaban n muy abundantes si decidía  sembrar algo más.

Ello me obligaba a dividir  el  suco con dos tipos de plantas, de modo que se mezclaban más los diferentes cultivos sembrados.  Al mezclarse los cultivos el mantener las características peculiares de cada  planta  en la producción de semillas se hace más complicado,  siendo difícil evitar  la polinización cruzada entre muchas de ellas.

Zona Norte

Zona Norte

Con la nueva división pretendo evitar la producción de excedentes, ajustando más los sucos a las necesidades del consumo y  pretendo también duplicar el cultivo entre dos sucos, facilitando la presencia de ejemplares de un mismo  en un cultivo cercano, con la interacción de el viento y de los insectos a lo largo de todo el proceso.

Pretendo colocar también la plantación alternando los   diferentes  cultivos altos con otros bajos,  de modo que se creen barreras  vegetales, empleando algunas de las trepadora altas  como las judías de enrame, las cucurbitáceas o  simplemente las plantas de maíz.

Zona sur

Zona sur

Comencé la división con el cereal de invierno y la plantación de habas y guisantes. Ahora se ha continuado plantando hileras de ajos, chalotas,  más guisantes y tirabeques, espinacas, cebollas, … Desde aquí  habrá que ir añadiendo nuevos cultivos y ver en que medida la nueva distribución resulta más funcional o no. ©

Nuestras primeras cajas nido

Caja nido, modelo buzón en lo alto de los fresnos

Caja nido, modelo buzón en lo alto de los fresnos

Este invierno mi hijo ha estado construyendo algunas cajas nido con la intención de colocarlas en los fresnos que hay en la zona inferior de la finca, junto al canal de desagüe.

Construyendo la casa buzón

Construyendo la casa buzón

El objetivo de estas cajas nido es ofrecer protección a algunos pájaros con la intención de aumentar el número de los que paran en nuestra zona. Es una zona relativamente carente de grandes árboles y salvo por las zarzas que hay junto a los fresnos no cuentan con muchas zonas donde anidar y que les sirvan de protección, por lo que pensamos  que las cajas serán pronto ocupadas.

Dando cera en el exterior de la caja nido

Dando cera en el exterior de la caja nido

Son muchas las especies de pájaros que gustan nidificar en el interior de troncos:  Carboneros, Herrerillos, Gorriones, Estorninos, Lavanderas,  Molineras, Autillos, Abubillas, …. Dado que los troncos huecos  son escasos en la zona donde está el huerto, con estas cajas nidos intentamos atraer a esas especies, aunque también es cierto que pueden ser ocupadas por otras, mucho más adaptadoras e incluso por algún mamífero. Pero ya veremos que es lo que termina nidificando en ellas.

Secándose la cera

Secándose la cera

En lo alto de la escalera para sujetarla en el cruce de las ramas

En lo alto de la escalera para sujetarla en el cruce de las ramas

Para realizarlas hemos empleado  madera. Hemos construido de dos tipos:  Con el modelo de buzón, de 0,35 m de alto por 0,15 m de ancho y 0,13 m de fondo y de  modelo de frontal abierto, de 0,30 m por 0,17m  de ancho y  0,17 m de fondo. Al finalizarlas les hemos dado cera  de abeja, disuelta en aguarrás, para protegerlas y que duren más tiempo.

Luego  nos hemos llevado la escalera y, tras limpiar el tronco  de ramas que  pudieran facilitar el acceso a depredadores, las hemos colocado  en lo más alto que hemos podido alcanzar de un par de fresnos del margen este de la finca.

Con unos cables hemos sujeto las argollas laterales de las cajas a los troncos, luego hemos puesto unos palos entre las cajas y los troncos, para que no se dañe la corteza  de cada árbol.

Atando las cajas

Atando las cajas

Ahora habrá que ver que se anima a criar en ellas. Estaremos atentos, pero sin dar demasiado la lata. ©

 

Un invernadero frío

Cierre exterior

Cierre exterior

Estamos comenzando otra vez con la tarea dentro de los invernaderos. Se han comenzado a cerrar,  recoger cuerdas y cualquier  otro resto, cavar la tierra del interior, eliminar grama y otras raíces,  …

Pared sur

Pared sur

Leyendo sobre cómo   se suelen clasificar los   invernaderos veo que lo que yo tengo se considera  un invernadero frío. Se llama así a todo aquel espacio   de cultivo, cerrado normalmente con plástico,  que no cuenta con ninguna fuente de calor ajena a la que pueda proporcionar el propio sol. Espacios que sobreviven a la intemperie con sus propios recursos energéticos.  Son  pues un tipo de  invernadero fácil de mantener.

En su  interior  suele haber  una temperatura entre 5 y 7 º por encima de la temperatura  exterior. Por ello las plantas no suelen llegar a estar expuestas a rigores de frío  extremos salvo que este sea realmente muy intenso.

Mis invernáculos, pese a ser  invernaderos  fríos, cuentan a su favor con que ambos están apoyados sobre una pared sur, con ello pueden recargarse con algo de la temperatura que la inercia térmica de la pared mantiene, al estar  construida con bloques de hormigón, aunque quizá  conviniese que también la pintase de negro para favorecer una mayor retención.

Tienen también a su favor que por su posición quedan un tanto  protegidos de los vientos dominantes que vienen desde una dirección noroeste, por lo que no  pierden tanto  calor cuando sopla el viento.

Siembra directa en el suelo del invernadero

Siembra directa en el suelo del invernadero

En esta época, en un invernadero frío aunque se cierre bien, y no siempre esto es posible,  se hace difícil cultivar determinadas especies sensibles al frío, tales como tomates y pimientos, pues el proceso de germinación se haría muy  lento. Más adelante cuando las plantas ya hayan desarrollado hojas verdaderas se adaptarán mejor y resistirán la posible  caída nocturnas de la temperatura, pero  colocaremos  doble protección a base de manta térmica, para tenerlo seguro.

De momento en el invernadero llevamos colocado semillas tanto de  algunas hortalizas como cebollas,  rabanitos, rábanos, lechugas, zanahorias tempranas, … como de plantas ornamentales, en especial de estas últimas. Algunas de estas plantas  más tarde no podrían utilizar el invernadero para cultivarse, pues estaríamos ocupados con otras tareas para sembrarlas, pero  ahora aprovechan la mayor temperatura  de dentro  para comenzar su ciclo.

Preparados para trasladar cuando sea necesario

Preparados para trasladar cuando sea necesario

Muchas de ellas son plantas que serán resistentes al fresco de la primavera, como el cártamo, los lupinos o las equináceas, en otros casos habrá que mantenerlas protegidas hasta el  final de las heladas como los tagetes o  Dondiegos, pero irán mucho más avanzadas y darán una mejor cantidad de flores y de semillas. ©