Semana veinticinco en el huerto

En esta semana se ha alcanzado el máximo de precipitaciones caídas  en un día  en el huerto, en lo que va de año. Un año realmente anómalo para lo que suele ser habitual de esta tierra. Que se inició con un periodo invernal muy seco, para luego cambiar radicalmente y darnos  la primavera más húmeda de muchos años.

Los embalses están llenos, pero no parecen necesarios, dado que las tormentas, algunas de ellas espectaculares en su aparto eléctrico, se encargan de regar el huerto cada pocos días.

Las temperaturas en estos momentos están al alza, superando ya los 30º en las horas centrales del día.©

Mirada al huerto en la semana 25.1

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Santolina en el huerto

Santolina chamaecyparissus

La Santolina (Santolina chamaecyparissus)  o ábrótamo hembra es una planta arbustiva de pequeño tamaño, de la familia Asteráceae que ya lleva tres temporadas en el huerto.  Las colocamos de esquejes es un sustrato con tierra y arena mezcladas, y prendieron todas, fácil y rápidamente.

Es una planta que gusta de estar a pleno sol, de cultivo propio del clima mediterráneo,  bien adaptada a las carencias de humedad de este y a los contrastes de las temperaturas, por lo que no suele tener problemas para salir adelante, salvo que haya un exceso de humedad. Es una planta que tiene por esta razón una presencia destacada en un jardín que busque economizar agua.

Este año realice trasplante de una parte de las  que inicialmente habían prendido y estaban muy juntas, hacia otras posiciones. Tampoco ha habido dificultad alguna en el proceso. Nuevamente agarraron todas bien.

La planta está iniciando ahora, tras las lluvias del final de la primavera e inicios del verano, su floración.  Dada la anómala abundancia de lluvia de estas épocas, la planta presenta un colorido  más vigoroso y tierno de lo que suele ser  el gris habitual. Este color contrasta con el amarillo intenso de sus cabezuelas florales.

Es una planta aromática que recuerda inicialmente el olor de la manzanilla, pero con componentes  más amargos que cambian el agradable olor inicial.  Es una planta que como casi todas las compuesta es visitada  frecuentemente por los polinizadores.

La umbela compuesta de numerosas flores

Es una planta medicinal con numerosas aplicaciones,  en ocasiones similares a  los de la manzanilla.  También como esta se puede usar para aclarar el cabello y fortalecer el pelo.  Así mismo se puede usar para repeler la polilla de los armarios, recogidas y secas su umbelas florales.©

Así van los kiwiños en el huerto

Actinidia arguta, de la variedad Issai

Con protectores en la base

El año pasado colocamos en el huerto tres plantas de kiwiños, Actinidia arguta, de la variedad issai.  Durante el verano y el otoño siguieron creciendo, pese a los ataques de los caracoles, que gustan de ellos. Como variedad trepadora que son se fueron enroscado en el soporte que colocamos junto a ellos.

Perdieron las hojas con la llegada del invierno  e iniciaron su reposo invernal.  Durante este periodo cavamos a su alrededor y realizamos  su abonado invernal. Durante la primavera comenzaron a sacar yemas, pero en una de esas heladas que hubo en el mes de abril los kiwiños vieron quemados las  hojas y brotes tiernos.

Ramas con flores en las axilas de las hojas

Pensamos que tras la helada  quizá no recuperaran tanto vigor, pero a la espera de ver  que pasaba. Con la subida de las temperaturas los kiwiños siguieron sacando hojas y más tarde en las axilas de estas comenzaron a aparecer pequeños puntos que  se fueron convirtiendo en  yemas que terminaron abriendo sus flores.

Detalle de las flores

Las yemas florales  se concentran en las ramas  laterales más bajas que  no se  helaron tanto y han rebrotado más tardíamente. Este es el momento en que se encuentran ahora. Las flores  han ido  espaciando su aparición  y así hay  desde las primeras  en abrirse  que ya parece que tienen pequeños frutos, a otras que todavía no lo han hecho y que se siguen abriendo todavía.

Algunos frutos en formación

De las tres plantas, las dos que están  más expuestas al sol son las que mejor se encuentran. A la otra que queda a la sombra de la paja le falta color y apenas tiene flores, parece como si estuviera aquejada de clorosis, por lo que tengo que probar a añadirle algo de sulfato de hierro para ver si ese es el problema y se pudiera resolver. Queda esperar  que cuajen los frutos y comprobar que tal saben. ©

Semana veinticuatro en el huerto

Durante esta semana las temperaturas han subido progresivamente de modo que en menos de cuatro días nos hemos instalado en el verano. Desde luego  es  lógico entender algunos dichos tradicionales como  aquel de: “Nueve meses de invierno y tres de infierno”, que se ajustan a lo que frecuentemente viene a ser este clima.

La tierra se reseca rápidamente, creando una costra superficial que al tiempo se puebla de semillas naciendo. En poco tiempo habrá que cavarlo todo para eliminar las  hierbas que están creciendo por todas partes. ©

Mirada al huerto en la semana 24.1

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Huertas árabes

Huertos árabes en Ágreda

La semana pasada por motivos laborales tuve ocasión de conocer los huertos árabes de Ágreda, en Soria. Uno tiende  a pensar que en Castilla y León hay poca presencia de lo árabe, quizá lo más destacado sea lo mozárabe, sin darse cuenta de que  una parte de su territorio tuvo ocupación árabe durante algunos siglos, y un claro ejemplo de ello es Ágreda.

La fundación de un núcleo de población árabe sobre las faldas del Moncayo  aprovechó, para facilitar la supervivencia,  el terreno encajado en los desniveles calcáreos creados por el agua del río Queiles. En estas zonas  el ser humano fue creando huertos aterrazados que siguen cultivándose hasta hoy en día.

El agua como recurso en un territorio que exteriormente carece de él permitió crear estas huertas, donde  originalmente los frutos cultivados eran distintos de algunos de los que se ponen actualmente, como patatas y alubias, llegadas más tarde de américa, pero en otras ocasiones serían los mismos: zanahorias, cebollas, ajos, cardos,…

El terreno erosionado por la acción del agua fue remodelado posteriormente por la acción humana, creando estas terrazas en las cuales aprovechando el desnivel se  fueron creando aljibes y albercas donde almacenar el agua que se canalizaba desde los manantiales que surgían al pie de la montaña, alimentándose del almacenaje subterráneo de la nieve invernal.

Aquí en en estos valles encajados desarrollaron sistemas  y técnicas que traían de otras tierras,  consiguiendo que las nogales, higueras y otros frutales  se vean protegidos de los vientos   invernales y a salvo en muchas ocasiones del frío de la helada, lo que permite su cultivo.

Allí junto a la tierra suelta de base calcárea  se unen las canaletas de riego que ponen el agua donde se necesita. Todo ello permitió desde muy temprano  cultivar estas tierras, con sistemas que serían conservados  más tarde por los repobladores cristianos, cuando se apoderaron de este territorio. ©

Enlace 1

Enlace 2

 

Semana ventitres en el huerto

Toda este periodo  se ha mantenido en una inestabilidad constante. Las nubes han sido más frecuentes que los claros y la lluvia  se ha hecho presente en el huerto con regularidad a lo largo de la semana.

Por contra las temperaturas han sido más fresca de lo que  en otros años nos tenían habituados. No quiere decir que haya hecho frío, pero en modo alguno han alcanzado los  veinticinco grados, frente a los más de treinta que superábamos el año anterior por estas mismas fechas. Se necesita ya de este calor y parar las lluvias para que los cultivos vayan mejor.©

Mirada al huerto en la semana 23.1

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Azufaifos en el huerto

Ramas y flores de azufaifo

Que descubrimiento resultó  saber que había un árbol que era el azufaifo y que existían las azufaifas. El porqué de ello está en un dicho que se ha repetido en mi casa desde qué tengo memoria  y que en ocasiones también suelto yo ahora. El dicho era coletilla frecuente cuando llegabas a la hora de la comida y todo ansioso por el hambre de la hora, preguntabas ¿qué hay de comer? y la respuesta un tanto alambicada  era: “Azufaifas y cabezas de mosquitos”.

A pleno sol

Tras el trasplante, planta protegida del sol.

Combinación insólita que convertía las azufaifas en algo improbable y exótico, tan imposible de poner en la mesa como las cabezas de mosquito.

Pero no era así. Si existen las azufaifas (rodeadas de  todas esas elucubraciones de la memoria infantil) y   saber sobre ello hizo que en cuanto ha sido  posible  hubo que colocarlas en el Huerto, como un  factor necesario para ver que tal  sabe esta  fruta, aunque sin interés por si combinan bien con las cabezas de mosquito, que dejaremos de lado.

Tallo y brotes

Son los azufaifos (Ziziphus jujuba) de la familia de Rhamnaceae, un árbol propio de las zonas templadas. Este año decidimos tentar la suerte y ver si hay posibilidades de su producción en el huerto.

hojas tiernas

Así que hemos puesto dos Jinjoleros  diferentes procedentes  viveros distintos,  dado que no sabíamos como funcionan  y si son o no, autopolinizadores

Uno de ellos se colocó a raíz desnuda, venía del norte, el otro  ya con hojas  venía del sur. Su apariencia es distinta, de  más antigüedad el segundo que el primero, pero los dos parecen tener un buen vigor. Al que tenía hojas le ha venido muy bien este mayo y junio húmedo para hacer el traslado al suelo sin problema.

Los hemos colocado en una zona a pleno sol y buscando un lugar que pudiera tener un buen drenaje. En ambos caso se hizo un buen hoyo, donde se colocó tierra, compost y humus de lombriz, procurando dejar un buen drenaje. Aunque van a ritmos deferentes, ambos están  con  buen  color y sacando hojas  brillantes y  pequeñas flores. ©