El huerto en la primera semana de julio

En esta semana a caballo entre junio (4 días) y julio (3 días) las temperaturas se han ido estabilizando y ascendiendo en el huerto, más acordes a lo que suele ser el verano que a la semana fresca del periodo anterior.

Al subir las temperaturas hemos tenido que al tiempo aumentar el riego, demandado por las plantas que tras el impasse de la semana anterior han vuelto a coger fuerza y crecen de día en día.

Nos hemos dedicado a poner algunos cultivos más tardíos y a comenzar semilleros de lo que se va a cultivar para el final del verano y luego en el otoño.©

El Digital púrpura

Voy a presentaros una planta que intentaré introducir en el huerto. La tengo localizada y en el final del verano recogeré semillas para poder sembrarla en el otoño y de ese modo conseguir la roseta de hojas que dará flor en el año siguiente, pues es una planta bianual que necesita de dos año para desarrollar su penacho floral.

Pertenece a la familia de las escrofulariáceas. Su nombre científico es Digitalis purpurea, comúnmente conocida como Dedalera. La Dedalera gusta de ciertos niveles de humedad en el aire, por ello suele aparecer asociada a las zonas costeras y de montaña, siendo relativamente frecuente en la zona silícea de la península Ibérica.

La especie botánica es de gran belleza, por ello se han desarrollado híbridos para su cultivo en jardinería, pero sobre todo ha sido muy empleada por la digitalina, droga de origen natural empleada desde el siglo XVIII en los tratamientos de insuficiencia cardiaca, que se extrae de sus hojas.

La planta desarrolla un tallo floral que se eleva y deja colgar sus flores tubulares de buen tamaño. Estas se organizan en función de la fuerza de la planta, dejando colgar desde una hilera superpuesta de flores en la de menor potencia, hasta un despliegue de flores que ascienden helicoidalmente cubriendo el tallo central.

Las flores son de una membrana delicada de color rosa que oscila hacia el púrpura en algunas zonas. El interior de las flores presenta un diseño creado para a traer a las abejas que son las que la polinizan.

Es una planta hermosa, que aunque se ha empleado en medicina, no se debe consumir de ninguna manera. Pues empleada de forma errónea puede ser mortal. Es un claro ejemplo de que no todo lo natural es inofensivo, aunque se haya usado con fines médicos. ©

Una frambuesa azul en el huerto

Este año por primera vez nos florece en el huerto la frambuesa azul, o Rubus leucodermis. Es una planta de la familia de las rosáceas que en apariencia debería estar más vinculada a las zarzamoras que a las frambuesas, pero que en la genética esta más relacionada con estas.

Nos hicimos con ella en nuestro último viaje hasta Portugal y teníamos una enorme curiosidad sobre cómo saldría.

El primer año la planta sobrevivió. En el segundo dio una serie de tallos que son los que este año están floreciendo, pues es, como suele ser con este tipo de frutillas, bianual. Sacando tallos un año y desarrollando flores el segundo.

La mata está desarrollando buenos y vigorosos tallos, mucho más espinosos que lo que suele ser habitual en las frambuesas, de los que esperamos mayor cosecha el año próximo. La colocamos en una zona a pleno sol donde esperamos que pueda prosperar, pero al mismo tiempo procuramos darle agua suficiente para que no pase sed.

La planta saca unas flores cercanas a las de frambuesas y zarzamoras, desarrollando unas bayas rojas que se ponen de un azul intenso, casi negro, cuando maduran. El color está relacionado con la presencia de antocianinas, de las que son ricas. También tienen ácido elágico, un polifenol en el que son ricas diversas frutas y verduras que activa mecanismos de protección dentro del organismo.

Las bayas presentan una especie de de capa cerosa, blanquecina que es la que le da nombre como variedad: leucodermis, para diferenciarla de otra rubus, la Rubus occidentalis, o frambuesa negra.

Las frutos están a caballo en sabor entre frambuesas y zarzamoras. Quizá sea el pigmento de las antocianinas el que fuerza esa conexión. Pero es un fruto sabroso, rico. Similar, pero diferente de las zarzamoras.

Los frutos se adelantan en su maduración respecto a lo que son las zarzamoras (nos avisaron de ello los pájaros, por lo que hubo que ponerle red). No las esperábamos tan pronto. Por lo que se puede disfrutar de ellas mucho antes de que llegue la cosecha de moras, solo por eso ya merece la pena.

Algunas de las cañas del año pasado tocaron el suelo en las puntas y enraizaron. En primavera cortamos esas puntas, separándolas. Ahora se están desarrollando nuevas plantas cerca de la base de la primera. Vamos ampliando el área donde las tenemos. ©

La cuarta semana de junio en el huerto

Después de los calores intensos llevamos una semana en la que las temperaturas han descendido considerablemente. Con mínimas que resultan frescas en la mañana y la tarde. Inestabilidad general y cielos nublados, lo que he usado para realizar algunos trasplantes que faltaban.

Las nubes nos han dejado algo de lluvia, por lo que la necesidad de riego ha descendido a lo largo de la semana. ©

Y de postre…. frutillas

Uno de los privilegios de tener un huerto es que en esta época, entre finales de la primavera e inicios del verano, el postre se hace variado. Para ello se hace imprescindible que en el huerto haya plantadas diversas frutillas, que se vayan sucediendo en su periodo de maduración y ese es nuestro caso.

Así a lo largo de la mañana en el huerto hay que sacar un rato para recoger el postre que luego nos vamos a tomar y aprovecharnos así de todas las ventajas de poner frutillas ecológicas en nuestra mesa.

¿Qué frutillas tocan hoy? Pues eso depende de en qué momento estemos. Ahora mismo es época de frambuesas y de cerezas. No hace mucho ha sido el primer golpe de las fresas. Más adelante llegará el momento de las grosellas y las uvas espinas, más adelante las moras y las reflorecientes y a lo largo de todo el verano las fresas.

Cada una de ellas tiene un punto de madurez al que hay que estar atentos. Seguirles un poco la pista e irlas disfrutando. Es cierto que para poder disfrutar de las frutillas hay que disputárselas a los pájaros, limitándoles el acceso a ellas. Pero así y todo merecen la pena.

Cada cajita con sus brillantes e intensos colores son un goce para los sentidos. El brillo y la tersura, esconden sabores intensos, llenos de jugo, que suponen auténticas joyas nutritivas para el organismo.

Todos hemos oído hablar de las múltiples propiedades que las frutillas nos ofrecen: Ricas en minerales, poderosas en vitaminas, llenas de antioxidantes, antinflamatorias, … Pero siempre lo más conveniente para conservar todo esto es tomarlas en crudo, por ello resultan el postre ideal, del que intentamos disfrutar siempre que se puede. ©

Ya se van viendo las primeras peritas

Tras unos cuantos años en que por la meteorología adversa apenas habíamos tenido peras, en este parece que vamos a resarcirnos y que además de los que ya sabíamos vamos a poder comprobar qué tipo de pera son algunos de los que hemos comprado, así como aquellos que hemos ido injertando.

Las peras a estas alturas del año y dado el adelanto de las temperaturas de esta primavera, ya tienen una buena forma y tamaño. Los árboles de momento se encuentran en una buena disposición. Las hojas limpias de plagas y enfermedades y las peritas son frutos con buen color, sin ataques apreciables de hongos.

Nos ha sorprendido gratamente la situación general de los frutales. Más teniendo en cuenta que en este último invierno-primavera, no les hemos dado ningún tipo de tratamientos de invierno.

Los árboles mayoritariamente sacaron la flor tras el transito de las últimas heladas de esta primavera. Esto ha sido clave para la existencia de la fruta. La mayoría de los perales de las espalderas, aunque han florecido tenuemente otros años, hasta este no nos han dejado ver ni probar su fruta.

Estamos deseosos de confirmar variedades de los nuevos árboles con fruta, que este año son abundantes. Nos gustaría también empezar a valorar que variedades tienen más posibilidades de conservar sus frutas sin padecer excesivas enfermedades, ni tener problemas.

En el transito del otoño a la primavera se fue cavando alrededor de los frutales y se les fue abonando con algo de compost, ceniza y harina de huesos.

Tras la floración y ya con las frutillas cuajadas y las hojas sacadas se les dio un tratamiento de infusión de romero, con jabón de potasa y algo de tierra de diatomeas. Posteriormente entre las tormentas se les dio un tratamiento con extracto fermentado de cebolla y ortiga. Eso ha sido todo hasta ahora.

Las tormentas entre tanto han ido lavando los tratamientos y la fruta, por lo que en cuanto se estabilice un poco el tiempo tendremos que repetir alguno de los tratamientos. Pero tenemos expectativas de tener buena cosecha de peras.©

El huerto en la tercera semana de junio

Durante esta semana las temperaturas han ido en ascenso, llegando también al huerto la ola de calor que recorre toda España. Temperaturas que en el termómetro del huerto marcaban como máxima alcanzada los 37º. Esta es una temperatura que dada la altitud media de la meseta no suele ser muy habitual de alcanzar por aquí, pues supondrían superar los 40º en altitudes más bajas.

La inestabilidad ha sido generalizada a lo largo de toda la semana. Inestabilidad que ha descargado en forma de intensas tormentas, dejando más de 10 litros de precipitaciones, lo que es bien recibido. El Nitrógeno atmosférico caído se ha notado rápidamente en los cultivos. ©

Tormentas de verano

En ocasiones el mini continente de la Península Ibérica se empeña en recordarnos el carácter continentalizado que tiene, con algunas anomalías a lo que suele ser un clima Mediterráneo típico. Este es el caso de las tormentas de verano.

Tormentas que de producen por el elevado contraste entre las elevadas temperaturas en superficie (la masa Ibérica que se calienta) y las que hay en altura, junto a la elevada cantidad de humedad en la atmósfera, unido a cierta inestabilidad general.

Una vez que las circunstancias concurren, las masas de aire cálido y húmedo se elevan en el cielo a cada vez más altura, desarrollando esas nubes algodonosas, los cumulonimbos. Nubes primero muy blancas y que conforme acumulan humedad a mayor altura, progresivamente se van oscureciendo.

Los rayos y los truenos suelen formar parte del paquete eléctrico que se forma en este despliegue de energía. Una energía que acumulada en el cielo, termina siendo proyectada sobre la tierra. El resultado puede ser atronador y atemorizador.

Pero en la naturaleza el gris no suele ser el color prevalente. Es más frecuente la presencia de todos los matices que a veces lo encierran. Eso significa que lo mismo que las tormentas descargan un rayo que desencadena un incendio pavoroso como el de la sierra de la Culebra, cuyo humo olemos desde aquí, también deja litros de bienvenida lluvia que le da vida a los campos. La madre-madrastra naturaleza en acción.

Cultivos en crecimiento con el nitrógeno atmosférico

Llevamos un final de la primavera realmente inestable. La sucesión de tormentas se van sumando y casi todas las semanas tenemos algún episodio de ellas: Lluvias intensas, vientos racheados, truenos estruendosos y a veces más cerca los rayos temerosos. Cuando se desatan los cielos no solemos parar mucho en el huerto. Quizá las plantas estén más preparadas para resistir que nosotros, o quizá no les quede más remedio.

Nos tiró la barraca de los tomates, o por el viento o el peso de la lluvia en un suelo que previamente había sido regado

Como a las plantas, al hortelano no le queda más remedio que sobrellevar lo que cae y intentar hacer de la necesidad virtud. Tras cada tormenta uno se acerca a ver que nos ha dejado la naturaleza. A veces lo que se encuentra son desaguisados que si se pueden solucionar no suponen más que trabajo, pero sino es ese el caso no queda otra que tener paciencia.©

Guindas hay, … si llego a tiempo

Este año los guindos sacaron bastante flor y esta cuajó y como después de ello no hubo ninguna helada importante, pues ha habido guindas en todos los árboles.

Guindos en el huerto hay unos cuantos. El que hay arriba, en el centro y junto al estanque. Eso implica unos cuantos microclimas diferentes dentro del huerto, lo que supone que no todos ellos florecieron al mismo tiempo y no todos ellos han desarrollado los guindas al mismo momento.

En el desarrollo de las guindas creo que otro factor importante es la humedad. De hecho los lugares en que el suelo ha recibido agua, han madurado las guindas antes que aquellos que han tenido menos. Por orden de madurez, primero arriba cerca de la canaleta de riego, luego junto al estanque y finalmente en la zona del medio donde están en una zona de secano.

Así que las guindas han ido madurando. Liados por unas y otras cosas cuando quisimos enterarnos de que las de arriba ya estaban maduras, apenas las catamos. Antes que nosotros se enteraron los mirlos y quizá también los tordos pues las guindas volaron en una tarde.

Las del estanque duraron un poco más. Pero por la sencilla razón de que han ido madurando más despacio y los mirlos las prefieren maduras. Creo que los tordos en este caso no han pasado por ellas. El día que dieron la pasada todavía no estaban comestibles.

Ahora estamos con las de secano. Son las más abundantes y están durando un poco más. Pero no se puede esperar para recogerlas a que estén maduras del todo, pues entonces pasan ellos antes. Mientras las recojo moviendo las ramas que en el guindo son bastante flexibles y se pueden desplazar, de vez en cuando entra el mirlo sin vergüenza ninguna en la copa y cuando me descubre se siente molesto por mi presencia y me recrimina con chillidos impertinentes.

Las guindas crecen más diseminadas en las ramas que las cerezas. Recoger unos puñados lleva su tiempo. El pájaro se impacienta y entra impertinente a por un bocado, alejándose con la guinda en el pico. Nosotros seguimos bajo las hojas aguantando el calor y los chillidos del ave. Pero las guindas merecen la pena, aunque…son guindas. Nunca tendrán la dulzura de las cerezas, siempre estarán un poco agrias.©

Segunda semana del mes de junio

Temperaturas al alza durante toda la semana Desde los 25 º con los que la iniciamos ha ido subiendo día tras día a pesar de las tormentas. Con ello poco a poco el tiempo de estancia en el huerto conforme pasa el mediodía se hace inclemente.

La tierra esta semana todavía conserva algo del agua que cayó el fin de semana pasado, pero el riego se hace imprescindible, siempre que haya agua en el canal. Eso significa que cada vez hay más tarea para acondicionar el acolchado sobre los cultivos. ©