Orugas de la piel

Detalle de una Oruga

Hojas unidas entre si

Esta primavera  nos hemos encontrado con  diversos problemas en los árboles de pepita  de los que  quiero hablaros. No son problemas nuevos, pero quizá dado que  los árboles van teniendo mayor tamaño y que han sido muchos los frutales  en flor, en los cuales ha cuajado  la fruta,  es ahora en las primeras fases de ese estado fenológico cuando se perciben mejor.

El primero de ellos es el de las Orugas de la piel, que reciben este nombre por los daños que dejan en la superficie de la fruta. Siendo una plaga muy frecuente en los frutales,  tres son las especies diferentes que se engloban bajo esta denominación, y no está en mi capacidad diferenciar unas de otras, al menos de momento:  Adoxophyes orana, Cacoecimorpha pronubana y Pandemis heparana.

Con la larva en su interior

Los primeros síntomas de la misma  se inician cuando   hojas  e incluso frutos, en este caso en  los perales, comienzan a quedar unidos entre si por pequeños hilos sedosos, creando una especie de tienda protectora dentro de la cual si la abrimos podemos encontrar una pequeña larva, esta va desde ser diminuta hasta alcanzar unos dos centímetros, con un color verde claro.

Es una pequeña oruga muy activa que en los inicios de la floración agujerea las  hojas y las flores de los corimbos. A medida que va creciendo se alimenta de lo que está a su alrededor, las hojas y de la superficie  del fruto, dejando  heridas  a través de las cuales penetran enfermedades y mohos.

El problema se reparte de forma desigual entre los frutales y en general no es muy abundante,  salvo en el caso de la pera Conferencia, donde son  numerosos   los apelotonamientos primero de hojas y flores. Más tarde  también frutos. Repercutiendo en el desarrollo y supervivencia de los mismos.

Daños en los frutos

Hasta ahora el tratamiento dado ha sido manual, abriendo las tiendas o aplastando el centro de las mismas y con ellas la oruga, pero esto repercute en otros frutos, por ello mi intención es ver si  los Bacillus thuringiensis funcionan con esta plaga en la Conferencia. Ya los tengo pedidos  y se los daré en cuanto lleguen.©

Mirada al huerto en la semana décimo sexta

Siguen las temperaturas elevadas, sobre todo en la segunda parte de la semana.  Las nocturnas también se han mantenido altas, por eso la fruta se mantiene en los árboles.

La tierra está reseca y la vegetación natural se resiente sin la presencia del agua en una época en que suele ser habitual. Antes de sembrar se hace necesario regar para poder asegurarse que las semillas nazcan. ©

Mirada al huerto en la semana 16.1

Mirada al huerto en la semana 16.2

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Mirada al huerto en la semana 16.15

Mirada al huerto en la semana 16.16

Primavera florida en los árboles del huerto

Manzano Golden

Cerezo de blanca del bierzo

Para los frutales de este año la primavera seca no ha significado de momento una reducción de la floración. Esta se había ido formando a lo largo del verano y otoño del año pasado y contaba con la fuerza necesaria para aparecer en todo su esplendor.

Cerezo de gorda de Folgoso

Las temperaturas más suaves en general han sido  beneficiosas hasta ahora para esa floración, que en el caso de perales, guindos, ciruelos, manzanos y perales ha conservado la mayor parte de la misma. No ha sido así para los albaricoques, melocotones, y algunos de los ciruelos tempranos que si han perdido la fruta por la acción de la helada.

Manzano Fuji

Peral junto al estanque

Cerezo grande

Las  temperaturas calurosas para la época han adelantado la floración respecto a años anteriores, lo que se puede ver si le echamos un vistazo a cómo estaba el huerto en años anteriores por estas mismas fechas. Esto puede ser para bien o para mal, depende de lo que el capricho meteorológico nos tenga reservado y por aquí   el clima es de contrastes. Tendremos que ponerle la vela a Sta. Rita

Lo que también está claro es que  el año va a requerir un control de la humedad del suelo en torno a los frutales y  habrá que regar. Por otro lado será necesario controlar la proliferación de hongos, que dadas las temperaturas y el rocío de la mañana, ya están creciendo.

La temperatura cálida y estable está favoreciendo que  la polinización de este año esté siendo muy buena. La abundancia de polinizadores: abejas, dípteros, abejorros azules, bombus, mariposas esfinge colibrí,.. ha facilitado todo el proceso.

Peral Roma y Conferencia al fondo

Si os fijáis en las imágenes de los frutales con tanta flor, una buena parte de ella ya va cuajada. Salvo que haya heladas, tendremos que quitar frutillas para conseguir calibres aceptables. Pero de momento no hay prisa. Hasta finales de mayo por aquí nada es seguro.©

Manzana Verde Doncella

Mirada al huerto en la semana décimo quinta

Durante esta semana la temperatura se ha mantenido alta superior a los 25 º en los inicios, pero en descenso desde el jueves. Las nocturnas también han sido altas para la época. Superiores a los 5º todos los días.  Bonanza y calor, y algo de viento.

Las plantas comienzan a necesitar el riego, por lo que es de agradecer que los canales lo permitan ya. Llevamos ya una buena  temporada sin una gota de lluvia en el huerto y no tiene pinta de querer hacerlo pronto. ©

Mirada al huerto en la semana 15.1

Mirada al huerto en la semana 15.2

Mirada al huerto en la semana 15.3

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Mirada al huerto en la semana 15.16

Mirada al huerto en la semana 15.17

Flan de castañas

Una de las delicias gastronómicas que ha triunfado este invierno en casa ha sido el flan de castañas y dado que ya le queda poco tiempo de consumo a las castañas, pues  se les está pasando su tiempo de almacenamiento, quiero dejaros aquí esta maravillosa receta de la cocina gallega para que estéis preparados cuando lleguen las nuevas  y sacarle partido.

Leche y castañas cociendo

Para la elaboración del flan de castañas lo primero que necesitaremos serán  castañas, en concreto castañas peladas, unos 300 gr. En esta época es necesario seleccionar las castañas, desechando las que no estén en buenas condiciones. Además de 1/2 litro de leche, 250 gr de azúcar,  4 huevos y un poco de vainilla.

Se les  hace un corte en la base, como si fuésemos a asarlas.  y se escaldan con  agua hirviendo durante unos  minutos, hasta que  cogiendo una veamos que se pelan bien.Las pelamos con cuidado  y con ellas ya peladas, preparamos  el medio litro de leche y le añadimos  100 gr. de azúcar y las castañas  junto con un poco de vainilla,  dejándolas cocer hasta que están tiernas.

Mientras con  tres cucharadas azúcar  y un poco de agua preparamos el caramelo, procurando que quede con ese tomo de miel dorada, sin que se nos queme.

Crema con la leche y las castañas molidas

Ya cocidas las castañas las pasamos por  la batidora, hasta obtener una mezcla homogénea, de  un color marrón claro,  y líquida que dejamos enfriar. Vamos a  hacer el flan al baño María por lo que precalentamos el horno a  200º C,  llenando de agua la bandeja central del horno.

Batimos las yemas

Mientras en un cuenco  batimos las cuatro yemas de  huevos, añadimos el resto del azúcar y mezclamos hasta que va quedando bien batido, se le añade la crema fría y finalmente se incorporan las claras batidas a punto de nieve.

le añadimos la crema de castañas

Le incorporamos las claras

La mezcla se pone en el molde donde hemos colocado el caramelo, dentro de la bandeja con agua del horno, a 180º, unos 40 minutoso mejor hasta que va poniéndose cuajado,  dorado por encima y al pasarle una aguja esta sale limpia.

Ya frío, se desmolda

Se deja enfriar, se desmolda,  y ya está listo. Dependiendo de la cantidad de castañas que le echemos adquiere la consistencia de un pudin si se le añaden más o de un suflé si le echamos menos. Es interesante encontrar el punto más adecuado para nuestro paladar. Pero siempre resulta delicioso.©

Como un bizcocho ligero

Renovando el invernadero

Comenzamos desmontando

Este año tocó  renovar los invernaderos, que en marzo habrían cumplido  los cuatro año.  No quedaba más remedio que renovarlos, al menos el plástico, uno de ellos estaba cayéndose a pedazos y el otro casi.  Por eso antes de que continuará deshaciéndose literalmente en trocitos, lo quitamos todo y lo hemos  recogido para el reciclaje. Poco a poco los hemos desmontado, primero uno, luego el otro.

Mi intención desde hace algún tiempo era ampliarlos, tanto a lo ancho como a lo alto. Motivo por  el  que he decidido  unirlos e incorporar toda la zona de paso dentro de su superficie  interior.  También hemos decidido mantenerlo en la protección que le ofrece la pared y la valla, pero de más altura que los anteriores.

Montando la estructura

EL objetivo es realizarlos con el menor coste posible por lo que volvemos a emplear el mismo material de mallazo de hierro que teníamos a disposición  y ya habíamos empleado la vez anterior, pero pintándolo, al menos en la zona en contacto con el plástico. Esta zona del plástico en contacto con el hierro  es la que se ha deteriorado  y quemado antes de tiempo.

Asegurando el plástico

Hemos  colocado el mallazo entre la pared y la valla, de modo que queda en alto con la propia tensión que  posee el tendido de hierro. Pero como ello no da seguridad ninguna en caso de viento e incluso si se diese el caso de nieve, lo hemos reforzado interiormente con unos puntales y traveseros de madera.

Visto desde fuera

Los puntales y traveseros de los extremos dan también un punto donde afianzar el plástico lateral y fijar las puertas  que hemos construido para ellos, aunque de momento están si poner dada la temperatura de los últimos días.

Cerrando el frente

Dentro del invernadero hay un montón de trabajo por hacer, que se irá realizando poco a poco. De momento  estoy trasladando al mismo  la mayor parte de los semilleros que tenía en casa.  Para que se acostumbren al sol intenso, he colocado manta térmica dentro del invernadero, lo que les da algo de sombra y ayuda en la aclimatación.

Preparando el caballón central

Poco  apoco vamos poniendo en tierra  lo que más prisa corre,  que es sacar de los semilleros los tomates y luego pimientos  para que puedan ponerse a crecer  en tierra sin los límites que les impone el tiesto. ©

Con los primeros tomates en marcha

Mirada al huerto en la semana décimo cuarta

En este momento del año el clima ha olvidado su devenir habitual y otra vez como nos tiene acostumbrados en los últimos meses a vuelto a elevar las temperaturas por encima del promedio. También como nos tiene habituados la lluvia escasea  y el huerto comienza a reflejar esa falta del líquido elemento.

La primavera que está siendo florida  y de momento pese a las heladas conserva muchos de los frutos, es una promesa en ciernes. Pero  tanto “buen tiempo”  nos hace recelar sobre lo que queda por venir. ©

Mirada al huerto en la semana 14.1

Mirada al huerto en la semana 14.2

Mirada al huerto en la semana 14.3

Mirada al huerto en la semana 14.4

Mirada al huerto en la semana 14.5

Mirada al huerto en la semana 14.6

Mirada al huerto en la semana 14.7

Mirada al huerto en la semana 14.8

Mirada al huerto en la semana 14.9

Mirada al huerto en la semana 14.10

Mirada al huerto en la semana 14.11

Mirada al huerto en la semana 14.12

Mirada al huerto en la semana 14.13