Archivo de la categoría: De la huerta a la mesa

Patatas moradas con huevos, a la salsa de congrio

Cuajado de huevos y patatas moradas con salsa de congrio

Variedad de cebolla roja en el exterior

Esta receta de patatas  moradas con huevos al congrio es resultado del aprovechamiento de los recursos tan habitual en la cocina tradicional de la España profunda.  El congrio era un pez  al alcance del bolsillo, que se podía encontrar  en el mercado y tras prepararlo guisado con un poco de cebolla, ajo, laurel  y pimentón. La salsa del guiso terminaba siendo reutilizada otro día para elaborar un plato nuevo, diferente: Las patatas  con huevos cuajados en la salsa del congrio.

Se une la gelatina

Comenzamos preparando un poco de cebolla, que echaremos en la sartén.   Antes de que empiece apenas a calentarse le colocamos encima la salsa del congrio, cuajada por la gelatina que crea la piel del mismo.  Al calentarse se disuelve esta.

Patatas moradas, peladas

Pelamos las patatas que tienen un bonito color morado, en trozos grandes. Se incorporan las patatas a la sarten y se dejan cocer unos minutos hasta que están hechas. Esta es una patata que se cuece bastante rápido.

De rico colorido

Al final de la cocción

Se comprueba el nivel de sal y si es necesario se le añade algo. La salsa está ligada entre la gelatina y el almidón que sueltan las patatas al cocer. Sobre ellas se rompen unos huevos por  encima.

Ya casi  sin fuego, con el calor residual, se dejan cuajar. Las patata están listas para comer.  Son sabrosas y además las moradas  resultan especialmente recomendables en esta elaboración. ©

Se incorporan los huevos

Anuncios

Judía verdes de piel blanca

Cosecha de fréjol blanco

Las judías verdes en esta época son muy abundantes en el huerto.  Van secuenciándose a lo largo de todo el verano.  En este momento los que están en sazón son los fréjoles de mata baja y de piel blanca.

Mata cargada de fruto

Es una variedad de judía tierna  que  lleva en casa muchos años. Con una semilla blanca, casi cilíndrica y bastante pequeña la mata no alcanza mucho tamaño, pero ofrece una abundante producción.

Al sembrarlas se colocan dos o tres plantas cercanas entre si, y separadas unos 15-20 cm, de la mata siguiente. Para mantener un buen crecimiento  es conveniente asegurar el riego de las plantas, que requieren  un terreno fresco, pero sin encharcamientos. El crecimiento de las matas al cubrir el suelo ayuda a mantener  la humedad de este.

Y sus flores blancas

Ahora llega al huerto la primera cosecha de vainas, mientras una parte de las plantas está sacando al mismo tiempo  flores. La flor es  muy blanca,  pero por lo demás similar a las del resto de esta familia de leguminosas.

Matas de judías

Es una vaina que  aguanta muy bien los rigores del calor, resistiéndose, aunque engorde la semilla  a echar cuerdas en la parte carnosa. Por ello es un fréjol que suelo hacer coincidir con las épocas de calor. Hay que estar atentos y comenzar a recoger desde que las vainas alcanzan cierto tamaño.

Las vainas son de un blanco amarillento,  poco cilíndricas, pero con ligeros engrosamientos en las zonas del fruto. más bien cortas y muy carnosas.  Son muy  tiernas al cocer. ¡Una delicia para el verano! ©

Flan de castañas

Una de las delicias gastronómicas que ha triunfado este invierno en casa ha sido el flan de castañas y dado que ya le queda poco tiempo de consumo a las castañas, pues  se les está pasando su tiempo de almacenamiento, quiero dejaros aquí esta maravillosa receta de la cocina gallega para que estéis preparados cuando lleguen las nuevas  y sacarle partido.

Leche y castañas cociendo

Para la elaboración del flan de castañas lo primero que necesitaremos serán  castañas, en concreto castañas peladas, unos 300 gr. En esta época es necesario seleccionar las castañas, desechando las que no estén en buenas condiciones. Además de 1/2 litro de leche, 250 gr de azúcar,  4 huevos y un poco de vainilla.

Se les  hace un corte en la base, como si fuésemos a asarlas.  y se escaldan con  agua hirviendo durante unos  minutos, hasta que  cogiendo una veamos que se pelan bien.Las pelamos con cuidado  y con ellas ya peladas, preparamos  el medio litro de leche y le añadimos  100 gr. de azúcar y las castañas  junto con un poco de vainilla,  dejándolas cocer hasta que están tiernas.

Mientras con  tres cucharadas azúcar  y un poco de agua preparamos el caramelo, procurando que quede con ese tomo de miel dorada, sin que se nos queme.

Crema con la leche y las castañas molidas

Ya cocidas las castañas las pasamos por  la batidora, hasta obtener una mezcla homogénea, de  un color marrón claro,  y líquida que dejamos enfriar. Vamos a  hacer el flan al baño María por lo que precalentamos el horno a  200º C,  llenando de agua la bandeja central del horno.

Batimos las yemas

Mientras en un cuenco  batimos las cuatro yemas de  huevos, añadimos el resto del azúcar y mezclamos hasta que va quedando bien batido, se le añade la crema fría y finalmente se incorporan las claras batidas a punto de nieve.

le añadimos la crema de castañas

Le incorporamos las claras

La mezcla se pone en el molde donde hemos colocado el caramelo, dentro de la bandeja con agua del horno, a 180º, unos 40 minutoso mejor hasta que va poniéndose cuajado,  dorado por encima y al pasarle una aguja esta sale limpia.

Ya frío, se desmolda

Se deja enfriar, se desmolda,  y ya está listo. Dependiendo de la cantidad de castañas que le echemos adquiere la consistencia de un pudin si se le añaden más o de un suflé si le echamos menos. Es interesante encontrar el punto más adecuado para nuestro paladar. Pero siempre resulta delicioso.©

Como un bizcocho ligero

Hojaldre con romanesco

Romanesco de cosecha

Fuera del agua, sacando vapor

Este año ha habido una buena cosecha de romanescos. El único inconveniente es que se vinieron todos de golpe debido al calor. Cuando una cosecha llega en abundancia uno de los problemas es el de prepararla de formas diferentes para no agotar el paladar y sacarle el mayor partido posible. Por ello probamos esta receta de hojaldre con romanesco.

Mezclando la besamel y los romanescos

Sobre la masa de hojaldre

Lo primero de todo tras lavar y cortar la pella del romanesco fue el de poner a cocer sus flores. Ese punto de cocción donde la verdura está casi al dente es difícil de conseguir, pero resulta el adecuado para poderla mezclar con la crema de besamel  que elaboramos para ello, sin que se rompa demasiado. A la crema le pusimos unos taquitos de jamón cocido.

Posteriormente se mezcló todo en la sartén con el romanesco. Se repartió sobre las láminas de hojaldre extendidas y se colocó por encima del romanesco algo de queso de fundir. A continuación se colocó sobre  todo ello otra plancha de hojaldre  y se cerró todo.

Antes de meter al horno se pincho un poco el hojaldre por encima y se le untó con  yema de huevo. Ya en el horno  a 220º el  hojaldre se fue poniendo dorado y fue subiendo. El hojaldre tras sacarlo del horno conviene dejarlo enfriar unos minutos, pero no demasiado. Resulta muy agradable en ese punto en que el interior está templado, pero ya no quema.

Hojaldres fuera del horno

Esta fue una receta ambivalente. Por un lado gustó a los que gustan del romanesco y la verdura, pero  para los que no, encuentran que hay otras alternativas con hojaldre que les apetecen  más que esta. Si la probáis ya me diréis qué opináis vosotros. ©

Corte trasversal del hojaldre

Cardo con chorizo y garbanzos.

Cardo con chorizo y garbanzos

Cardo con chorizo y garbanzos

El cardo es un cultivo de invierno. Normalmente un cultivo al que no le presto un especial cuidado. Tras el parón del verano ellos solos con la humedad vuelven a recuperarse  a lo largo del otoño y en el invierno están listos para su uso.  De hecho hay cardos en cuatro lugares del huerto y  proliferan alegremente estando a su aire, salvo cuando hay exceso de topillos o de ratones,  ya que pueden acabar con ellos royendo sus raíces.

Plantas de cardos junto a los túneles

Plantas de cardos junto a los túneles

Lo único que necesitan los cardos en  estas épocas para tenerlos listos para su consumo es haberlos envuelto en un buen trozo de plástico negro. Con ello se consigue que  sus troncos hayan quedado tanto  protegidos  de la helada como conseguir  un buen blanqueo, lo  que hace que su amargor sea menor.

Penca de cardo

Penca de cardo

Cardo cocido

Cardo cocido

En semanas los troncos del cardo están en un buen momento.  Por eso hemos preparado esta receta. Requiere: Una buena penca de cardo, lavada pelada y cortada, cocida y escurrida,   1 taza de garbanzos cocidos, 1 cebolla, un diente de ajo, pan duro para haces costrones, unas rodajas de chorizo y unas cucharadas de aceite.

Cebolla y chorizo en la sartén

Cebolla y chorizo en la sartén

Costrones de pan frito

Costrones de pan frito

Tras preparar el cardo, comenzamos poniendo a freír  unos ajos que retiramos del fuego en cuanto están dorados,  freímos el pan procurando que no se queme, retiramos y reservamos. En un poco de ese aceite  ponemos la cebolla a pochar. Cuando comienza a ponerse cristalina le echamos el chorizo troceado.

Salteando en la sartén

Salteando en la sartén

Incorporamos los cardos, añadimos los garbanzos y un  majado de ajo y costrones al que  se le puede incorporar un toque de vinagre, pero eso depende del gusto,  Se mezclan bien los ingredientes mientras se saltea todo ello en la sarten. Está listo para servir y muy rico.©

Usos del fruto del Solanum muricatum

Fruto del Solanum en esta época

Fruto del Solanum en esta época

Uno de los frutos del huerto sorprendente por lo bien que se conserva desde finales de octubre en que los quité de la planta hasta ahora que los estamos consumiendo, son las frutas del Solanum muricatum.

Frutos en la planta

Frutos en la planta

Está fruta recién recogida no me gusta, la encuentro sin gracia, sin madurar, por lo que coloco las piezas en una caja en el garaje y allí las olvido durante una temporada. No pasa nada, pues aunque sean frutas que están llenas de agua, salvo que reciban golpes, en la experiencia que llevo con ellas,  no se pudren.

Cuando los frutos abandonan su color  blanco verdoso y comienzan a tener un cierto tono ocre-dorado, con las rayas de  tono amoratado más intenso, comienzo en pensar en usarlos.

Pelados, antes de pasarlos por la batidora

Pelados y cortados, antes de pasarlos por la batidora

Lo primero que resulta sorprendente al abrir el fruto es la cantidad de líquido que se almacena en su interior.  La carne tiene una cierta textura de pera fina, sin granillas, colocada en torno a unas semillas menudas que  procuro ir recogiendo, dado que no son muy abundantes.

La fruta hace una buena base para hacer batidos, en especial me gusta el batido de solanum con zumo de naranja,  que dependiendo de la madurez de la fruta adquiere un sabor que va desde toques de  naranja con plátano, a en otras ocasiones con un sabor  más exótico, cuando dependiendo de su nivel de madurez, su aroma se hace más intenso.

Batido de naranja y Solanum

Batido de naranja y Solanum

También me gusta esta misma composición pero incorporándole kiwi,  y donde el toque ácido de este le añade un punto agradable. Su textura y aromas me recuerdan un poco a la papaya, pero su aroma puede ser más intenso que el de  las papayas ya que estas, las pocas veces que las he comido,   no sabían demasiado.

Batido de naranja, solanum y kiwi

Batido de naranja, solanum y kiwi

La fruta con su abundante líquido está llena de vitaminas y minerales y sus beneficios son numerosos  y notables como podemos consultar en este enlace, por lo que incorporarlo con cierta regularidad en la dieta  resulta de interés. ©

Bolo Rei

Bolo Rei

Bolo Rei

Pocas cosas hay en este roscón que tengan que ver con el huerto, quizá  tan solo los huevos de nuestras gallinas que en estos días de invierno disfrutan de las berzas o de las stellarias que en esta época recojo en el huerto para ellas y de las que gustan especialmente.

Es un roscón de origen portugués que encuentro especialmente interesante, más sabroso, y de hecho va más enriquecido en su interior que el tradicional roscón nuestro.

Confitando naranja y limón

Confitando naranja y limón

Macerando frutos secos

Macerando frutos secos

Huevos con mantequilla y azucar batidos

Huevos con mantequilla y azúcar batidos

La receta sigue las pautas de las masas de levadura y lleva: 150 gramos de azúcar, entre 700 y 800 gr de harina, depende de la que admita, a mi me gusta poner la mitad de ella de harina de fuerza,  25 gr de harina de panadero,  unos 200 gr de frutos secos:  nueces, avellanas, piñones, almendras, sultanas,  fruta confitada, que en este caso ha sido  naranjas y limones puestos a cocer con azúcar  hasta que se concentra en ellos el almíbar, ralladura de cáscara de naranja y de limón,  150 gramos de grasa (de ellos  han sido 100 gr de aceite de girasol y 50 gr de ghi),  un pellizco de sal, un vasito de vino dulce para macerar los frutos secos, 5 huevos.

Comenzamos preparando con un poco de agua templada, la levadura y  un poco de harina la masa base, que pondremos a fermentar en el horno por 20 minutos. También pondremos los frutos secos y las frutas confitadas que no vayamos a usar para decorar a macerar en el vino dulce.

Incorporando la masa fermentada

Incorporando la masa fermentada

Mezclando los frutos secos a la masa fermentada

Mezclando los frutos secos a la masa fermentada

Mezclamos  el aceite y el ghi, más el azúcar y los huevos. lo batimos todo junto con la ralladura de naranja y limón. Le incorporamos la masa que ha fermentado, mezclando bien.  Posteriormente se le añadimos la harina y la sal, hasta que tengamos una masa  fina, elástica y blanda. Le añadimos los frutos secos y la amasamos incorporando la harina que sea necesaria.  Luego esta masa la ponemos a fermentar hasta que doble de tamaño, dependiendo de la temperatura, unas dos horas.

Decorando la masa

Decorando la masa

La masa fermentada nosotros hemos decidido ponerla dentro de  un molde, pero también podríamos haberla puesto  como un rosco directamente en la bandeja. Decoramos con los frutos secos y  la fruta confitada, damos huevo batido por encima y  echamos un poco de azúcar, pequeños montoncitos entre la fruta .  Colocamos en el interior del horno unos 35 minutos,  a fuego suave entre 180 y 200º.

Bolo Rei recién salido del horno

Bolo Rei recién salido del horno

Mañana celebraremos la llegada de los Reyes  tomando este roscón desde el desayuno.©