Cómo asar pimientos a la brasa

rojos aceite

Pimientos untados de aceite para pelar  mejor

En un año de abundantes pimientos una de las tareas que hemos realizado con regularidad ha sido la de preparar los mismos para posteriormente envasarlos y poder disfrutar de ellos a lo largo del año.

fuego

Preparando el fuego

Cuando uno quiere hacer esta tarea  y mueve una cantidad abundante de pimientos el ponerlos a asar en el horno puede ser un poco lento, por ello en casa solemos ponerlos a asar a la brasa.

parrilla

Asando de canto

Como en el pueblo no disponemos de barbacoa, pero si del resto de condiciones necesarias (espacio amplio y leña lista), solemos preparar un lugar para asar usando una chapa de hierro y ladrillos de cemento. Para asar nosotros preferimos  la leña de encina, consideramos es la mejor, ya que deja un suave aroma en la delicada carne del pimiento.

sudar

De reposo sudando

Preparamos la leña, le prendemos fuego y la reducimos a una activa brasa. Allí sobre una parrilla  vamos a ir colocando los pimientos, antes los hemos lavado, secado y untado de aceite. Primero los laterales cortos, un frente y otro, luego sobre su lomo, volteándolos pero sin que se quemen en exceso. Al principio la llama viva puede quemar el exterior, pero la carne queda a salvo en el húmedo interior.

pelados

Pimientos limpios

Tras asarlos van a una cazuela, para que sigan durante unos minutos cociéndose en su propio vapor. Tras ello y conforme se enfrían se les mete mano. Para hacerlo conviene tener cerca un cacharro con agua, donde ir mojando las manos, para no quemarnos, e ir poco a poco, eliminado pieles y semillas.

Nos gusta quitar todas las semillas, lo que en ocasiones resulta difícil pues siempre hay alguna que se escapa. También vamos colando y recogiendo el agua que los pimientos al asar van soltando. La vamos a usar cuando llegue el momento de envasarlos, rellenar los tarros.

botes

Pimientos al salir de la olla

El envasado requiere su esterilización para realizar el vacío. Aquí solemos mantener la técnica tradicional: veinte minutos cociendo y posteriormente dejando los tarros enfriar. Tras esto conviene secar y etiquetar.  Ya están listo los pimientos para su consumo. Este año hay algunos que son un poco alegres. ©

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Mirada al huerto en la semana trigésimo novena

Durante esta semana las temperaturas, tanto diurnas como nocturnas,  han seguido siendo elevadas en el huerto. Muchas de las plantas se resienten de este hecho. Otras meramente lo aprovechan para terminar de formar sus semillas.

El agua como recurso de la tierra  escasea. Por ello el riego se hace imprescindible, lo que no siempre es posible. Por ello hay que elegir a qué se le da. Seguimos recolectando: Manzanas, melones, pepinos, garbanzos, pimientos, tomates, sandías, fréjoles, uvas, peras, …. ©

Mirada al huerto en la semana 39.1

Mirada al huerto en la semana 39.2

Mirada al huerto en la semana 39.3

Mirada al huerto en la semana 39.4

Mirada al huerto en la semana 39.5

Mirada al huerto en la semana 39.6

Mirada al huerto en la semana 39.7

Mirada al huerto en la semana 39.8

Mirada al huerto en la semana 39.9

Mirada al huerto en la semana 39.10

Mirada al huerto en la semana 39.11

Mirada al huerto en la semana 39.12

Mirada al huerto en la semana 39.13

Mirada al huerto en la semana 39.14

Mirada al huerto en la semana 39.15

Mirada al huerto en la semana 39.16

Frutos del huerto en la semana 39.17

 

Oruga de los garbanzos

Orugas del garbanzo

De tonos verdosos y un rayado longitudinal

La oruga de la Helicoverpa armigera  (anteriormente conocida como Heliothis armigera) es un lepidóptero perteneciente a la familia Noctuidae. Esta oruga se extiende por  las regiones cálidas y templadas del planeta. En España está presente en todas las zonas agrícolas, y en el huerto ya la habíamos visto antes, pues es también plaga habitual  en los tomates.

Este año  sembré tardíos los garbanzos y se han ido desarrollando a lo largo del verano. Al recoger la cosecha, ha sido inevitable percibir la cantidad de vainas que presentan orificios. Las pérdidas  de frutos, dañados por la oruga,  este año  han sido importantes, disminuyendo no  sólo  la  cosecha que se produce, sino también dando más trabajo  al tener que separar los frutos sanos de aquellos que han sufrido de mordeduras por la acción de  la oruga en la semilla.

Tonos amarillentos

Las orugas que hemos visto tiene variedad de colores y tamaños. Colores que van desde tonos   parduscos, a otros más claros, y  también verdosas. La banda dorsal  que suele ser habitual en esta oruga, es casi inexistente.  La longitud de los ejemplares más grandes es superior a los  de 3cm., pero aparecen también orugas de pequeño tamaño.   En estas zonas son capaces de llegar a completar 3 generaciones a lo largo del año, y con la bonanza de las temperaturas incluso más. Esto genera un volumen de fitófagos considerable, que se limita en un huerto biológico gracias a la acción de la fauna auxiliar.

Vainas taladradas

Estas orugas son capaces de sobrevivir al invierno y reproducirse. Esto lo hacen  refugiadas en el suelo o entre los  restos  de vegetación.  Por ello es importante reducir estos al mínimo. También resulta adecuado  roturar el terreno en los periodos fríos, exponiendo  a las mismas a la acción de la helada.

Daños en los garbanzos

Las siembras adelantadas suelen escapar a la acción de las primeras orugas presentando menos daños que las realizadas ya avanzada la primavera.

Pero todo esto no va a ser suficiente dada la abundancia de estas orugas este año. Habrá que tomar medidas  complementarias, además de estas. El uso de trampas con feromonas quizá nos sirva para disminuir el número de ejemplares que se reproducen y conocer el momento de la aparición de adultos, para actuar sobre ellos. También estamos pensando en la aplicación de los Bacillus thuringiensi para limitar su expansión

Mirada al huerto en la semana trigésimo octava

A lo largo de esta semana las temperaturas  ha ido remontando de forma sucesiva. No solo las diurnas que se han hecho templado cálidas, sino también las nocturnas  que no han descendido ningún día de los 5 grados, no como la semana  a finales de la semana anterior que la helada chamuscó algunos cultivos en el huerto, como calabazas y boniatos.

La tierra se reseca cada día que pasa conservando solo algo de humedad en aquellos cultivos en los que se mantuvo el riego hasta tarde. Cada día es más necesaria la lluvia. ©

Mirada al huerto en la semana 38.1

Mirada al huerto en la semana 38.2

Mirada al huerto en la semana 38.3

Mirada al huerto en la semana 38.4

Mirada al huerto en la semana 38.4

Mirada al huerto en la semana 38.5

Mirada al huerto en la semana 38.6

Mirada al huerto en la semana 38.7

Mirada al huerto en la semana 38.8

Mirada al huerto en la semana 38.10

Mirada al huerto en la semana 38.11

Mirada al huerto en la semana 38.12

Mirada al huerto en la semana 38.13

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Mirada al huerto en la semana 38.16

Mirada al huerto en la semana 38.17

Frutos en la semana

Eneldo

Anethum graveolens florido

El Eneldo es una de las hierbas que procuro tener todos los años en el huerto, ya os he hablado en otra ocasión del mismo. Pero también procuro todos los años hacer acopio de la planta para usarlo como condimento a lo largo del resto del año, combina muy bien con algunos pescados.

Hojas de eneldo tierno

Cómo suele ser frecuente la sembré tarde, ya casi finalizado el mes de mayo, por lo que su cultivo y recolección han ido también tardíos.  La coloqué en la zona nueva, entre las hileras de frutales y alubias. En esta zona se ha desarrollado bien.

No es una hierba que requiera excesivos cuidados  fuera de un riego ocasional, por lo que no ha sido necesario ocuparse de nada más.

Eneldo seco

A inicios del mes de septiembre cuando los tallos forales se desarrollaron fue el momento en que recolecté las hojas tiernas que están en la base de cada uno de esos tallos florales. Tras recogerlas las puse a secar a la sombra, a temperatura ambiente que en esos momentos  del mes  estaba en torno a los 30º. Esta temperatura permite conservar en la planta los delicados aceites esenciales, que dan el aroma a las hojas.

Hojas de eneldo listas para su uso

Tras el secado, usando las manos, fragmenté las hojas en pequeñas partículas y  las coloqué dentro de una bolsa de plástico, ya listas para su uso, sea aliñando un plato o bien como infusión. Para conservarla es conveniente mantener la planta seca lejos de la luz y  en un lugar sin humedad. Se debe cerrar bien la bolsa cuando se usa. ©

Secando peras al sol

Peras Conferencia

Este final del verano nos ha traído abundantes peras maduras y días de sol. El resultado era inevitable: peras secadas al sol. Mucho más después de probar las primeras, pues quedan estupendas de sabor y muy limpias y claras de color.

Peras al sol, colocadas en la rejilla

Para  preparar las peras es importante disponer de un lugar donde poder colocar estas, sea este un secadero solar o una rejilla donde extenderlas. En nuestro caso todavía no hemos construido el secadero, por lo que sigue siendo la repisa sur  del balcón de casa el lugar donde coloco las rejillas para secar las peras.

Dado que la producción de las peras  es totalmente ecológica, en vez de lavar las mismas comenzamos meramente limpiándolas  con un trapo seco, para quitar el polvo  que pudieran tener.

Pera Bartlett finalizando su secado

A continuación las hemos ido laminando con cáscara. Dos son las maneras que hemos probado:  filetearlas en un caso  con  corte longitudinal y  en el otro con corte trasversal. Terminamos empleando  la primera de forma generalizada, por resultar el producto final más  homogéneo. Tras cortarlas se van colocando sobre la rejilla, pero sin que se monten las diferentes piezas entre si, para que no se peguen al secarse.

Paquetes con peras envasadas al vacío

Dependiendo de la intensidad del calor el tiempo de secado viene siendo entre 4 y 6 días.  Se van volteando para que el secado sea homogéneo y no queden pegadas a la rejilla. Es importante que se sequen bien para evitar podredumbres al almacenarlas.

Envasadas en pequeños tarros para al abrir consumir en poco tiempo

El almacenaje se debe realizar en un lugar fresco, seco y oscuro.  Es importante usar tarros de cristal o de chapa. No debe realizarse en bolsa de plástico, salvo que estas bolsas estén cerradas al vacío. Cuando en el invierno se abran esos tarros serán  un recuerdo   de verano  que del dio sabor.©

Mirada al huerto en la semana trigésimo séptima

Sigue sin caer una gota de agua en el huerto y cada vez es más necesario. Las plantas están comenzando a resentirse y muchas están eliminando sus hojas, centrando su supervivencia en  las raíces.

Mientras tanto las temperaturas diurnas han ido descendiendo así como las nocturnas. Estas últimas más rápidamente que las primeras. El viento ha estado soplando en el huerto. Seguimos recolectando: tomates, pimientos, sandías, melones,  fréjoles, puerros, patatas, …©

Mirada al huerto en la semana 37.1

Mirada al huerto en la semana 37.2

Mirada al huerto en la semana 37.3

Mirada al huerto en la semana 37.4

Mirada al huerto en la semana 37.5

Mirada al huerto en la semana 37.6

Mirada al huerto en la semana 37.7

Mirada al huerto en la semana 37.8

Mirada al huerto en la semana 37.9

Mirada al huerto en la semana 37.10

Mirada al huerto en la semana 37.11

Mirada al huerto en la semana 37.12

Mirada al huerto en la semana 37.13

Mirada al huerto en la semana 37.14

Mirada al huerto en la semana 37.15

Mirada al huerto en la semana 37.16

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