Archivo de la categoría: Bichos en el huerto

El aceitero

Hembra de Berberomeloe majalis

Desde comienzos del mes de junio en los alrededores del huerto se ven de vez en cuando los Berberomeloe majalis, es un tipo de coleóptero que presenta un claro dimorfismo entre los machos de un tono de negro con reflejos azules  y las hembras  de color negro, con un gran abdomen y franjas de un intenso rojo, casi púrpura  recorriendo el mismo.

En su búsqueda

Este coleóptero recibe el nombre de aceitero, por la cantaridina, una especie de aceite que suelta cuando se ve en peligro, pero a lo largo de toda mi infancia han sido llamadas  en casa Vacalloudas, nombre por el  que se les conocen en mi pueblo.

Macho

Es un insecto que recorre el suelo deambulando de forma permanente, buscan lugares donde poner los huevos que lleva la hembra en el interior de su abdomen. Para ello buscan el nido de las solitarias abejas  terrestres, depositando en el interior  de este las larvas que se alimentan de  las larvas y la miel que estas almacenan.

Esí en  estas épocas están los aceiteros muy ocupados en su búsqueda. El resto del año apenas se les ve.©

Argynnis aglaja

Argynnis aglaja sobre la flor del cebollino

De flor en flor

Este ha sido un año de mariposas. Muchas y variadas han sido las que han volado  a lo largo del final de la primavera y comienzos del verano. Aquí quiero ahora  hablaros de un grupo  de estas,  conocidas popularmente  como  Lunares de Plata, pero científicamente corresponden a la  Argynnis aglaja.

De perfil

Es un tipo de Lepidóptero  frecuente en el continente Europeo, de entre 4 y 6 cm,  con un colorido naranja en el anverso, dibujando puntos y finas líneas, que  dicen resulta más intenso en los machos que en las hembras, mientras que en el reverso se atenúan los colores a un   ocre-verdoso con irisaciones plateadas.

Un descanso que permite la foto

Es un tipo de mariposas con una única generación anual, que vuela a comienzos del verano.

Mientras tanto las larvas consiguen su desarrollo  alimentándose a lo largo de la primavera del genero de las violas, aunque no he notado  ninguna presencia en nuestras violetas ni pensamientos en este periodo.

En el huerto este año las hemos visto concentradas sobre el cebollino, mientras  este  ha estado en flor.  Una sinfonía de naranjas en  movimiento, en claro contraste con el color  malva-rosado de la flor. ©

Fungus gnat o mosca del Mantillo

Semillero libre de plagas

Este año no ha sido un buen año para los semilleros. Desde finales del invierno comenzaron a aparecer problemas en ellos. Donde primero comenzamos a notar plantas muertas  fue en los semilleros de tomates y de pimientos. Pero lo atribuimos a que quizá había podredumbres.

Sustrato afectado

Mosca del mantillo

Posteriormente nos fijamos que  las semillas de mango que habíamos colocado a germinar no avanzaban en su crecimiento, sino que colocadas en tierra ya enraizadas,   se deterioraban al cabo de un tiempo de forma progresiva, hasta su muerte definitiva. Otras plántulas  (sandías, melones, pepinos,..) también sufrieron daños.

Fue mi hijo el que se fijó en las larvas incoloras que se alimentaban de las raíces y cotiledones. Con todo todavía no terminamos de relacionar  estas circunstancias con el deterioro general de los semilleros. Hecho que hicimos al cabo de un tiempo.

Investigando en internet qué podía pasar. La conclusión fue que teníamos una plaga de Fungus gnat,  confirmado por las mosquitas negras de pequeño tamaño que sobrevolaban los tiestos y salían de ellos.

Semilla de mango germinando

El nombre de Fungus gnat se usa con  varias especies de dípteros de las familias Mycetophilidae y Sciaridae. Estas moscas son plagas frecuente  en  los  invernaderos. Las larvas de Fungus gnat se alimentan de hongos que hay en el suelo y  de materia orgánica en descomposición. Gustan por ello de  zonas húmedas donde crecen mejor. Allí  causan daños a las plantas al alimentarse de sus raíces, especialmente en las plantas más jóvenes,  con un frágil desarrollo radicular.

Disminuir el riego  frena el desarrollo de las larvas y en nuestro caso hemos empleado tierra de diatomeas, espolvoreado en superficie  que parece  frenar la muerte de las plántulas pues afecta a las larvas de los insectos. Pero estamos abiertos a recomendaciones y sugerencias, pues imagino que volveremos a tenerlo  en más ocasiones. ©

Aquí os dejo varios enlaces de interés, para investigar sobre el tema, o este otro.

 

Cigüeñas en el huerto

Cigüeña blanca

Aunque habíamos visto antes de cerca las colonias de cigüeñas en ningún año tanto como el actual.  Estas zancudas, Ciconia ciconia, son habituales en la zona. Normalmente moviéndose en parejas, y desde mediados del verano agrupándose en bandos para preparar sus migraciones.

Ciconia ciconia

Este año da la sensación de las cigüeñas blancas son más abundantes. Se mueven frecuentemente en bandos, asentándose sobre  aquellas parcelas donde los agricultores trabajan. Como oportunistas se colocan a la espera, aprovechando  el desplazamiento que hacen los animales  como consecuencia de  las tareas agrícolas que se están realizando: arar, sembrar, segar, regar la alfalfa, …

Todo lo que se mueve cae en sus picos, desde pequeños roedores, serpientes y lagartos, caracoles y grillos, lombrices de tierra,…,  también les gusta la fauna acuática si les sale al paso. No hacen ascos a casi nada.

Al otro lado de la valla

En estos días las hemos visto bien de cerca al arar la finca de al lado.  Atentas a lo que surja, caminando con paso parsimonioso  tras el tractor, recelosas ante nuestra presencia y retrocediendo en la cercanía de la cámara, pero impertérritas ante las máquinas a las que están acostumbradas.

Siguiendo el trabajo del tractor

Es un animal de bella estampa y gran tamaño, que por la zona ya se podrían considerar fuera de peligro de extinción, e incluso quizá al revés, depredadoras serias del medio. Necesarias por un lado para equilibrar la proliferación de algunas plagas, pero por otro esquilmadoras de algunas especies que no tienen defensa frente a ellas. ©

El ácaro de las agallas del peral

Hojas afectadas por el ácaro

Este año parece que todo le toca a los perales. Tras una extraordinaria floración, un buen cuajado y una helada destructora, todavía queda algo de fruta en los mismos. La razón está en que  les ha protegido mucho  de la helada el que las hojas que ya tenían  estuvieran bien desarrolladas.  Pero no acaban los problemas ahí. Además de las orugas de la piel y otros lepidópteros  nos hemos encontrado con estos ácaros, conocidos como ácaros de las agallas del peral

Perales jóvenes también afectados

Siendo poca la fruta que queda hay que intentar sacar adelante toda  la que se pueda,  para ello hay que cuidar la salud del peral,  en este caso de sus hojas.  Pese a la helada muchos de ellos las tienen de un verde exuberante, pero en otros casos  hay problemas.

Sobre ellas  comienza a crecer una especie de erupción, a veces verdosa en otros casos colorada,  que a modo de pecas cubre la superficie exterior de las mismas.   Ya el año pasado había salido, pero el tratamiento que le dimos limitó su acción y  se fue controlando.

Comenzando el tratamiento

La cuestión  era el qué podía ser. A fuerza de indagar por Internet, localizamos el problema real. Al principio pensaba si sería algún  tipo de hongo, pero buscando sobre ello, al final ha resultado ser  un ácaro, en concreto el ácaro de las agallas del peral: Eriophyes pyri también conocido como Phytoptus pyri. El ácaro es microscópico, pero se asienta en las hojas, alimentándose de los nutrientes del árbol, debilitando  este.

Hasta ahora siguiendo el tratamiento de años anteriores hemos ido dándole a los árboles afectados  extractos fermentados de cebolla, que van funcionando, pero es el azufre el producto más recomendado para este uso.  En concreto se recomiendan los tratamientos de este en el periodo otoñal, aunque resulta complicado de erradicar y requiere constancia. Tendremos que ver qué hacemos con ello en esa época.©

Orugas de la piel

Detalle de una Oruga

Hojas unidas entre si

Esta primavera  nos hemos encontrado con  diversos problemas en los árboles de pepita  de los que  quiero hablaros. No son problemas nuevos, pero quizá dado que  los árboles van teniendo mayor tamaño y que han sido muchos los frutales  en flor, en los cuales ha cuajado  la fruta,  es ahora en las primeras fases de ese estado fenológico cuando se perciben mejor.

El primero de ellos es el de las Orugas de la piel, que reciben este nombre por los daños que dejan en la superficie de la fruta. Siendo una plaga muy frecuente en los frutales,  tres son las especies diferentes que se engloban bajo esta denominación, y no está en mi capacidad diferenciar unas de otras, al menos de momento:  Adoxophyes orana, Cacoecimorpha pronubana y Pandemis heparana.

Con la larva en su interior

Los primeros síntomas de la misma  se inician cuando   hojas  e incluso frutos, en este caso en  los perales, comienzan a quedar unidos entre si por pequeños hilos sedosos, creando una especie de tienda protectora dentro de la cual si la abrimos podemos encontrar una pequeña larva, esta va desde ser diminuta hasta alcanzar unos dos centímetros, con un color verde claro.

Es una pequeña oruga muy activa que en los inicios de la floración agujerea las  hojas y las flores de los corimbos. A medida que va creciendo se alimenta de lo que está a su alrededor, las hojas y de la superficie  del fruto, dejando  heridas  a través de las cuales penetran enfermedades y mohos.

El problema se reparte de forma desigual entre los frutales y en general no es muy abundante,  salvo en el caso de la pera Conferencia, donde son  numerosos   los apelotonamientos primero de hojas y flores. Más tarde  también frutos. Repercutiendo en el desarrollo y supervivencia de los mismos.

Daños en los frutos

Hasta ahora el tratamiento dado ha sido manual, abriendo las tiendas o aplastando el centro de las mismas y con ellas la oruga, pero esto repercute en otros frutos, por ello mi intención es ver si  los Bacillus thuringiensis funcionan con esta plaga en la Conferencia. Ya los tengo pedidos  y se los daré en cuanto lleguen.©

Segundas oportunidades

Tras la primera helada

Tras la primera helada

Pese a que la floración de los albaricoques se retraso  respecto a lo que se pensaba no hubo mucho  que decir con la floración principal: En las semanas pasadas las heladas se la llevaron por delante.  Nuestra finca va cumpliendo con su carácter frío y  los árboles aunque se resistieron en  la primera semana, en la segunda de heladas  se quedaron todo marrones.

Tras las heladas

Tras las heladas

No nos quedaba ni la más mínima flor, pero si alguna esperanza, dado que en el año anterior había sucedido lo mismo y al final si pudimos  comer algunos albérchigos.  Por qué motivo este optimismo. La razón hay que buscarla en las puntas de cada árbol.  Unos ramas  que no hemos perdido de vista y que poco   a poco se han ido animando.

También los coquis

También los coquis…

Estas ramas en esta semana han ido sacando   flores  en yemas que en la semana anterior apenas se veían. Flores que de haber cuajado la primera tanda se habrían  visto anuladas y se habrían caído. Al cuajar las flores quedaría la savia en los primeros frutos, pero ahora al no haber demanda de esa fuerza vital en las cañas bajas llega  hasta  las cañas altas, ofreciéndonos  nuevas posibilidades.

... florecen en sus cañas altas

… florecen en sus cañas altas

Ya son dos los años en que la climatología nos ha enseñado que los albaricoqueros  no confían en ella y que son árboles que buscan una  segunda oportunidad. Esperemos que haya suerte y que aunque haya que recogerlos de las puntas,  se confirme en algunos frutos. ©

últimas flores

últimas flores