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Cigüeñas en el huerto

Cigüeña blanca

Aunque habíamos visto antes de cerca las colonias de cigüeñas en ningún año tanto como el actual.  Estas zancudas, Ciconia ciconia, son habituales en la zona. Normalmente moviéndose en parejas, y desde mediados del verano agrupándose en bandos para preparar sus migraciones.

Ciconia ciconia

Este año da la sensación de las cigüeñas blancas son más abundantes. Se mueven frecuentemente en bandos, asentándose sobre  aquellas parcelas donde los agricultores trabajan. Como oportunistas se colocan a la espera, aprovechando  el desplazamiento que hacen los animales  como consecuencia de  las tareas agrícolas que se están realizando: arar, sembrar, segar, regar la alfalfa, …

Todo lo que se mueve cae en sus picos, desde pequeños roedores, serpientes y lagartos, caracoles y grillos, lombrices de tierra,…,  también les gusta la fauna acuática si les sale al paso. No hacen ascos a casi nada.

Al otro lado de la valla

En estos días las hemos visto bien de cerca al arar la finca de al lado.  Atentas a lo que surja, caminando con paso parsimonioso  tras el tractor, recelosas ante nuestra presencia y retrocediendo en la cercanía de la cámara, pero impertérritas ante las máquinas a las que están acostumbradas.

Siguiendo el trabajo del tractor

Es un animal de bella estampa y gran tamaño, que por la zona ya se podrían considerar fuera de peligro de extinción, e incluso quizá al revés, depredadoras serias del medio. Necesarias por un lado para equilibrar la proliferación de algunas plagas, pero por otro esquilmadoras de algunas especies que no tienen defensa frente a ellas. ©

El ácaro de las agallas del peral

Hojas afectadas por el ácaro

Este año parece que todo le toca a los perales. Tras una extraordinaria floración, un buen cuajado y una helada destructora, todavía queda algo de fruta en los mismos. La razón está en que  les ha protegido mucho  de la helada el que las hojas que ya tenían  estuvieran bien desarrolladas.  Pero no acaban los problemas ahí. Además de las orugas de la piel y otros lepidópteros  nos hemos encontrado con estos ácaros, conocidos como ácaros de las agallas del peral

Perales jóvenes también afectados

Siendo poca la fruta que queda hay que intentar sacar adelante toda  la que se pueda,  para ello hay que cuidar la salud del peral,  en este caso de sus hojas.  Pese a la helada muchos de ellos las tienen de un verde exuberante, pero en otros casos  hay problemas.

Sobre ellas  comienza a crecer una especie de erupción, a veces verdosa en otros casos colorada,  que a modo de pecas cubre la superficie exterior de las mismas.   Ya el año pasado había salido, pero el tratamiento que le dimos limitó su acción y  se fue controlando.

Comenzando el tratamiento

La cuestión  era el qué podía ser. A fuerza de indagar por Internet, localizamos el problema real. Al principio pensaba si sería algún  tipo de hongo, pero buscando sobre ello, al final ha resultado ser  un ácaro, en concreto el ácaro de las agallas del peral: Eriophyes pyri también conocido como Phytoptus pyri. El ácaro es microscópico, pero se asienta en las hojas, alimentándose de los nutrientes del árbol, debilitando  este.

Hasta ahora siguiendo el tratamiento de años anteriores hemos ido dándole a los árboles afectados  extractos fermentados de cebolla, que van funcionando, pero es el azufre el producto más recomendado para este uso.  En concreto se recomiendan los tratamientos de este en el periodo otoñal, aunque resulta complicado de erradicar y requiere constancia. Tendremos que ver qué hacemos con ello en esa época.©

Orugas de la piel

Detalle de una Oruga

Hojas unidas entre si

Esta primavera  nos hemos encontrado con  diversos problemas en los árboles de pepita  de los que  quiero hablaros. No son problemas nuevos, pero quizá dado que  los árboles van teniendo mayor tamaño y que han sido muchos los frutales  en flor, en los cuales ha cuajado  la fruta,  es ahora en las primeras fases de ese estado fenológico cuando se perciben mejor.

El primero de ellos es el de las Orugas de la piel, que reciben este nombre por los daños que dejan en la superficie de la fruta. Siendo una plaga muy frecuente en los frutales,  tres son las especies diferentes que se engloban bajo esta denominación, y no está en mi capacidad diferenciar unas de otras, al menos de momento:  Adoxophyes orana, Cacoecimorpha pronubana y Pandemis heparana.

Con la larva en su interior

Los primeros síntomas de la misma  se inician cuando   hojas  e incluso frutos, en este caso en  los perales, comienzan a quedar unidos entre si por pequeños hilos sedosos, creando una especie de tienda protectora dentro de la cual si la abrimos podemos encontrar una pequeña larva, esta va desde ser diminuta hasta alcanzar unos dos centímetros, con un color verde claro.

Es una pequeña oruga muy activa que en los inicios de la floración agujerea las  hojas y las flores de los corimbos. A medida que va creciendo se alimenta de lo que está a su alrededor, las hojas y de la superficie  del fruto, dejando  heridas  a través de las cuales penetran enfermedades y mohos.

El problema se reparte de forma desigual entre los frutales y en general no es muy abundante,  salvo en el caso de la pera Conferencia, donde son  numerosos   los apelotonamientos primero de hojas y flores. Más tarde  también frutos. Repercutiendo en el desarrollo y supervivencia de los mismos.

Daños en los frutos

Hasta ahora el tratamiento dado ha sido manual, abriendo las tiendas o aplastando el centro de las mismas y con ellas la oruga, pero esto repercute en otros frutos, por ello mi intención es ver si  los Bacillus thuringiensis funcionan con esta plaga en la Conferencia. Ya los tengo pedidos  y se los daré en cuanto lleguen.©

Segundas oportunidades

Tras la primera helada

Tras la primera helada

Pese a que la floración de los albaricoques se retraso  respecto a lo que se pensaba no hubo mucho  que decir con la floración principal: En las semanas pasadas las heladas se la llevaron por delante.  Nuestra finca va cumpliendo con su carácter frío y  los árboles aunque se resistieron en  la primera semana, en la segunda de heladas  se quedaron todo marrones.

Tras las heladas

Tras las heladas

No nos quedaba ni la más mínima flor, pero si alguna esperanza, dado que en el año anterior había sucedido lo mismo y al final si pudimos  comer algunos albérchigos.  Por qué motivo este optimismo. La razón hay que buscarla en las puntas de cada árbol.  Unos ramas  que no hemos perdido de vista y que poco   a poco se han ido animando.

También los coquis

También los coquis…

Estas ramas en esta semana han ido sacando   flores  en yemas que en la semana anterior apenas se veían. Flores que de haber cuajado la primera tanda se habrían  visto anuladas y se habrían caído. Al cuajar las flores quedaría la savia en los primeros frutos, pero ahora al no haber demanda de esa fuerza vital en las cañas bajas llega  hasta  las cañas altas, ofreciéndonos  nuevas posibilidades.

... florecen en sus cañas altas

… florecen en sus cañas altas

Ya son dos los años en que la climatología nos ha enseñado que los albaricoqueros  no confían en ella y que son árboles que buscan una  segunda oportunidad. Esperemos que haya suerte y que aunque haya que recogerlos de las puntas,  se confirme en algunos frutos. ©

últimas flores

últimas flores

… y se fue la gata

Al poco de desaparecer la gata

Al poco de desaparecer la gata

Cuando apareció la gata, al principio solo la vimos a ella, pero  al cabo de unos días junto al felino comenzaron a aparecer sus cachorros. Una camada de tres gatitos, que recelosos se ocultaban entre la hierba, aunque poco a poco se fueron dejando ver. La gata estuvo una pequeña temporada por el huerto antes de desaparecer junto a uno de los pequeños.

Dando de comer

Dando de comer

Trepando

Trepando

Al abandonar la gata a los cachorrillos a su suerte, la atención alimentaria que mientras estaba dando de mamar se concentraba en ella la pasamos a los gatitos,  que tenían y tienen buen apetito. Siempre parecen estar deseosos de algo más.

Aunque hermanos, son animales de naturaleza muy distinta. Uno de ellos, el más cercano,  ha sido el más pequeño de la camada, Micifú. Un macho atigrado en gris, receloso en un comienzo  hasta que pierde el respeto y entonces se hace sobón: siguiéndonos por todas partes, gustoso de carantoñas, trepando por encima si puede hacerlo, ronroneante ante las caricias.

El otro es Naranjito, en este caso es una gata,  atigrada pero en color canela. De mayor tamaño en sus comienzos, ha sido desde sus inicios, un animal mucho más receloso y asustadizo, en el que la primer respuesta ante todo es salir corriendo, y al que solo ahora comenzamos a poder tocar un poco, mientras le estamos dando de comer.

Micifú atento a la zaza

Micifú atento a la zaza

La presencia de Micifú ha sido constante a lo largo de todo este tiempo. Naranjito en cambio desapareció durante unos días en dos ocasiones.

Naranjito siempre vigilando

Naranjito siempre receloso

Ahora ya con unos meses recorren toda la zona del huerto y sus alrededores, trepan a los árboles, arañan los troncos, corretean, juegan entre ellos, se persiguen y asustan, se ponen alerta, cazan ratones, comen saltamontes, … Se han convertido en una extraordinaria fuente de diversión en el huerto. ©

Foto actual

Foto actual

Otro aliado: Aphidius colemani

Avispilla parasitoride  de pequeño tamaño, buscando pulgones entre las plántulas de pimientos

Avispilla parasitoride de pequeño tamaño, buscando pulgones entre las plántulas de pimientos

Este año ha sido especialmente interesante en relación con los pulgones. No he visto muchas mariquitas, aunque la hay, en cambio si que he notado una  gran abundancia de  otro  de los aliados del hortelano en su lucha contra los pulgones, esto es la presencia de  aphidius, a partir de la huellas de pulgones momificados que deja, en concreto del Aphidius colemani.

Son estas una familia de avispillas de muy pequeño tamaño, frecuentemente de color negro,  de las cuales  las hembras tienen la peculiaridad de poner sus huevos en el interior del cuerpo de los pulgones, parasitándolos, y en consecuencia destruyéndolos.  Coloca  en cada pulgón un huevo, y realiza cientos de puestas.

Momias de pulgones parasitados

Momias de pulgones parasitados de color más claro

La larva que sale de este huevo pasa por cuatro fases  y se va  desarrollando en el interior del pulgón alimentándose de él. El áfido parasitado  queda inmovilizado cuando el parásito se desarrolla,  sujeto a la planta y convertido en la típica “momia” de color más claro, fácil de detectar y que nos permite saber en qué medida las colonias de pulgones están libres del parásito o atacadas por él.  De esta momia emergerá el adulto haciendo un pequeño orificio redondo en la parte posterior.

Es por lo tanto un aliado que debemos proteger en la medida de lo posible, ya que parasita más de cuarenta tipos diferentes de  pulgones. Es por lo visto bastante frecuente, y fácil de criar,  motivo  por el que es un tipo de avispilla  usada en agricultura ecológica para el control de  este tipo de plagas. Resulta interesante  como podéis ver a través de este enlace que quiero dejaros. ©

Y llegó la gata

Todavía no tiene nombre, estamos esperando que nos adopte

Todavía no tiene nombre, estamos esperando que nos adopte

Se dice que en la naturaleza cada hueco genera un ocupante y cada exceso  y abundancia en una especie atrae a su depredador. Esto ha sido así sin duda con la llegada de la gata.  La gata que se ha encargado de que los roedores de nuestro entorno se hayan ido reduciendo de forma significativa.

Ya desde antes de aparecer  habíamos visto que los roedores que antes eran tan abundantes que solía ser frecuente encontrarlos a simple vista al realizar las diferentes tareas del huerto habían ido dejándose de ver de forma progresiva. Cuando al final comenzamos a ver a la gata entendimos el por qué. Allí estaba la protagonista del cambio.

Es un animal que aparece de forma recurrente y aleatoria. Hay veces que la vemos y otras en que no. Al principio  estaba recelosa, luego cuando se dio cuenta que no la molestábamos, con mucha más confianza. Ahora desde que le damos algo de comer con mucha más asiduidad.

Comienza a sentirse cómoda

Comienza a sentirse cómoda

Es una gata listada  de un color entre rubio y pardo, que se camufla fácilmente con el terreno, el sentido común dice que debe ser un ejemplar del Felis silvestris catus, es decir el gato doméstico, pero por otro lado su carácter asilvestrado, el que  anda y caza por el monte a su aire,  recelosa con el contacto humano, le hacen a uno pensar, dada su apariencia, si puede ser resultado de un cruce con algún  gato  montés que también hay por la zona. Híbridos que por lo  que he leído suelen ser relativamente frecuentes.

¿Quizá haya gatitos  entre la hierba?

¿Quizá haya gatitos entre la hierba?

La cuestión es que nos gustaría que se quedase con nosotros, o por lo menos por la zona. Por este motivo vamos a dejándole comida y se la ofrecemos cuando la vemos. De momento se la ve bastante delgada con un  pelaje un tanto deteriorado  y sin brillo, de hecho hemos llegado a pensar sino estará criando.   Quién sabe quizá  tenga crías entre la hierba y se quede con nosotros, ella o alguno de sus cachorros. ©

De caza?

De caza?