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Ceratitis capitata o los males del cambio climático

Ceratitis capitata

Dentro del tarro

Hemos capturado  en casa una mosca de Ceratitis capitata  que  hasta hace poco no solía existir por aquí y no tengo claro a quien atribuir este mal. Al principio pensé atribuírselo al cambio climático pero pronto pensé que también era debido a  los peligros de la globalización, pero por otro lado quizá también esté relacionado  con la   incapacidad de  ver las consecuencias que pueden generar nuestros actos. Puede que todo esté conectado y todos estos  aspectos tengan que ver con la llegada y permanencia de la mosca de la fruta por estos lares.

No sé si  ha surgido antes el tema de la Ceratitis capitata en el blog, creo que no. Pero ya el año pasado habíamos tenido un encuentro con ella a través del manzano  de una compañera,  que  presentaba  claros síntomas de la presencia  de mosca de la fruta en sus frutas. Más tarde volvimos a ver ese mismo tipo de  daños en  una partida de manzanas que compramos.

Manzanas Golden dañadas por la mosca

Ahora mi hijo ha conseguido capturar en casa este ejemplar de la Ceratitis capitata que hay dentro del tarro. ¿De dónde ha salido? La pregunta resulta interesante, pues las posibles respuestas, son dos. O está en el medio y  tras un otoño  suave se refugian en el interior o tienen todo que ver con la fruta que compramos.

Larvas entre la pulpa de la fruta

En nuestro caso  pensamos que el agente proveedor han resultado ser los mangos.  Dado que en un par de ocasiones al abrir  estos estaban contaminados con larvas, posiblemente  de esta plaga. Cuando esto nos sucede habitualmente ponemos un cazo al fuego y le damos un hervor a la fruta, en la pretensión de evitar la trasmisión de la plaga al huerto, pues habitualmente la materia orgánica termina en el compost del mismo.

Pensamos que la mosca salió de la fruta antes de haber sido vista, pero siempre queda la posibilidad, dado el otoño suave que hemos tenido,  de que andaba por ahí y se ha refugiado en el interior  de casa con más calor  que el exterior en esta época.

Es cierto que ya están cayendo algunas heladas guapas, con lo que esperamos que el problema en el exterior se corrija, pero ¿son capaces de sobrevivir en casa? ¿Cuántas más puede haber por ahí a su aire? Es cierto que todavía no hemos visto el  bicho en el huerto, pero la buena lógica nos dice que quizá todo sea cuestión de tiempo. Esperamos equivocarnos.©

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Eurydema oleraceum amarilla

Eurydema oleraceum

Esta chinche ha estado presente en la última temporada del huerto. Esto resulta en si sorprendente pues las que había visto en años anteriores eran todas ellas rojas, mientras que este año de golpe las que hay son amarillas.

Ninfas en diferentes fases del crecimiento

Repollo lleno de ellas

Esta chinche  fitófaga  que se alimenta chupando la savia de las plantas, es  un insecto de la familia Pentatómidos de color amarillo sobre fondo negro. Es una chinche que se puede ver sobre todo tipo de crucíferas, tanto las cultivadas como las silvestres, pero en especial sobre coles y berzas. Es un insecto con una amplia presencia en la península Ibérica

Su ciclo de crecimiento se desarrolla a lo largo del verano en diferentes cinco mudas, pero sin duda  se reproduce en diferentes puestas desde el final de la primavera, por lo que aprovechando el tiempo inusualmente bueno de este año desarrollan  una puesta extra.

Así con  la subida de las temperaturas salen a comer en  los momentos centrales del día,  incluso  tras las heladas nocturnas. Aprovechan para  seguir alimentándose de los repollos  tanto los ejemplares adultos como las ninfas de las  nuevas generaciones.

Tengo que sacar un rato y recoger todas las que pueda para un caldero y actuar de agente insecticida nuevamente.  Es imposible recogerlas todas, pero sería bueno reducir la partida  de las que puedan sobrevivir al invierno. Probaré tras recogerlas a ver si les gustan a las gallinas, sería bueno complementar su dieta con proteína animal.©

Taladro de la madera

Zona dañada antes de comenzar con ella

Uno de los árboles   que está resultando sensible al entorno  que hay en el huerto  es el caqui.  En ambos caquis se  han ido desarrollando a lo largo del tiempo problemas en la corteza, pero bastante amplios en el de mayor tamaño y edad.

Al principio pensamos que el problema que tenía  era meramente que había una herida mal curada, y quizá algo de podredumbre. Pero al ver que con el paso del tiempo y los cuidados pertinentes esta no mejoraba, mi hijo decidió intervenir y  tomar medidas más drásticas.

Larvas desde el inicio de la limpieza

Su objetivo inicial era llegar y   limpiar la herida de la madera muerta, saneando  la zona, desinfectar y  cerrar.

Desde muy pronto se hizo claro que había problemas en el árbol pues  conforme se fue abriendo paso con el cincel, comenzaron a aparecer galerías en la madera, con  zonas como con serrín y unas larvas blancas. Las larvas fueron siendo extraídas de una en  una, siempre siguiendo la huella de la madera muerta.

En el proceso la mayor parte  de ellas fue aplastada al ir abriendo las zonas comidas, pero conseguimos fotografiar algunas. En el total se aproximaban a la treintena.   Tras investigar sobre ellas parecen larvas de un Cerambycidae.

Algunas de las larvas sacadas

Agujero en el tronco ya limpio, se ve la madera viva

Los Cerambicidos son coleópteros polífagos. Los adultos no resultan dañinos  y  son fácilmente reconocibles por sus largas antenas. Pero  las larvas cerambiciformes son xilófagas,  barrenadoras de  todo tipo de materiales desde ramas, tallos, raíces de los  árboles y  arbustos. La carcoma de la madera (Hylotrupes bajulus) y la  Aromia moschata serían un ejemplo de ello.

Con la masilla ya seca

En este caso la planta afectada ha sido el caqui. Seguimos eliminando larvas y madera muerta hasta que no quedó nada que pareciera afectado y  comenzó a verse la madera viva.  Tras abrir este buen boquete procedimos a cubrirlo con masilla de sellar.

El agujero ha sido considerable. Por ello vamos a esperar a ver si el árbol puede regenerar  algo de la corteza y criar un callo que puede reforzar el tronco, dado que ahora   está poco sólido. Por ello en los laterales hemos colocado sendos tutores donde atar las dos ramas laterales principales  del árbol. Se intenta prevenir golpes de aire que aprovechando la debilidad del tronco pudieran tronchar este.©

Imagen general del caqui

Pulgón subterráneo

Pulgón en el cuello de la zanahoria

Como es habitual de otros años a las zanahorias les suelo colocar una malla para evitar que las parasite  la mosca de la zanahoria.  El problema es que a veces una solución genera a su vez un  problema, este ha sido el caso aquí. Como comprobamos al arrancar las zanahorias.

Alrededor del tallo

Las zanahorias protegidas  bajo la malla, en este año  tan seco, han tenido la presencia de pulgones (posiblemente beneficiados del entorno recogido y cálido dentro la malla). No han sido unos pulgones corrientes, sino pulgones de raíz, aquellos que absorben los nutrientes de las plantas en la zona de las raíces y asentándose en el cuello de las zanahorias y extendiéndose bajo tierra en la zona cercana a la superficie.

Presencia de hongos junto a las raíces

Aquellas  colonias de pulgones que se asientan en las raíces de las plantas reciben  el nombre de pulgones de raíz: los Smynthurodes betae. Estos pulgones suelen preferir las leguminosas, por ello se suelen denominar pulgón de raíz de las judías, aunque pueden asentarse en las raíces de casi cualquier hortaliza. Junto a los pulgones aparecían también hongos.

El problema requería  un tratamiento  bajo tierra que fuera ecológico y dado que casi siempre responde bien a nuestras expectativas, volvimos a recurrir al extracto fermentado de cebolla, para ver que sucedía. Para ello descubrimos las cebollas, apartando la malla y procedimos a rociar toda la zona alrededor de las zanahorias, pero en especial la zona de contacto  entre estas y el suelo. Volviendo a tapar estas al  finalizar la tarea.

El resultado  parece haber sido satisfactorio, remitiendo la infestación.  En las ocasiones siguientes, aparecía el cuello de las zanahorias con los restos  de los pulgones muertos, pero libres de la presencia de los mismo.©

Sapos y sapitos

Sapo adulto

Entre el humus

Desde el inicio del huerto nos hemos encontrado en el mismo con  la presencia de sapos: El sapo común o Bufo bufo.  Estos han continuado apareciendo de vez en cuando alguno que otro ejemplar. Este año ha sido sorprendente  que  pese a la sequía y lo que esta ha durado, su número y presencia hayan aumentado,  criando muy bien en el huerto.

Primero en  la primavera comenzaron a verse pequeños sapitos por todas parte que salían de donde menos los esperabas a veces de lugares bien secos. A lo largo del verano los hemos continuado bien con un tamaño algo mayor. Ahora en el otoño  nos hemos encontrado con los sapos adultos.

Con un buen tamaño, se lo toma con calma

Buscando la humedad necesaria los encontramos en aquellas zonas del huerto que conservan algo de la misma. Así es frecuente  localizarlos donde está el humus ya elaborado, enterrados entre el mismo o  donde  todavía está haciéndose, a la búsqueda no solo de algo de humedad, sino también de alguna que otra lombriz.

De caza

La  presencia de estos anfibios resulta  cada año  un poco mayor.  Pienso que son casi  siempre los mismos que fotografío en años sucesivos, cada vez en un punto distinto y de mejor tamaño. Son depredadores infatigables de  muchos de los fitófagos del huerto.

Sapito camuflado entre el suelo

Cuando los encontramos se lo toman habitualmente con paciencia. A veces son ellos los que se quitan de en  medio, en otras ocasiones nos toca apartarlos a nosotros, para ello los recogemos de allí donde pueden molestar y todo lo más los colocamos en otra zona del huerto.  Me encanta que su número vaya en aumento. ©

Polilla de la judía o barrenador de la vaina

Oruga de Etiella zinckenella

Oruga de tonos verdes y finas listas rojizas

Este ha sido un año  de mucha plaga en casi todas las leguminosas. El invierno suave y la bonanza del resto del año permitieron un mayor nivel de supervivencia que ha afectado a la cosecha de los diversos tipos de leguminosas, alubias: canela, rojas, blancas, de careta, de semilla para judía verde,… habones, guisantes, tirabeques, garbanzos, soja …

Una de las plagas que ha aparecido en las leguminosas es la Etiella zinckenella, Polilla de la judía  o Barrenador de la vaina.  Es esta un microlepidóptero de la familia Piralidae, cuya larva causa daño en el interior de las vainas. Es un   tipo de insecto relativamente habitual, aunque   no suele causar daños tan significativos.

Viviendo dentro de las vainas

Las hay de color más oscuro

Aparece el adulto  a finales de la primavera y se mantienen en activo  mientras se mantiene el calor. Se observa la presencia de las orugas a lo largo del verano  dentro de las vainas. Las hembras realizan la puesta  en el exterior y la pequeña oruga perfora la vaina alojándose y alimentándose en el interior de esta. Los excrementos se pueden ver a través del orificio de entrada. No  solo es el daño de lo que comen sino sobre todo de lo que destrozan.

Su tratamiento resulta difícil, pero vamos a intentarlo para limitar el número de ejemplares que puedan sobrevivir. Dado que los daños más importantes se producen conforme las orugas alcanzan más desarrollo,  y que por ello los cultivos más afectados  son aquellos de recolección tardía, procuraremos adelantar la cosecha que en general este año iba toda ella más tardía.

Por otro lado esperemos que en invierno venga más frío y que  sea así o no,  aprovecharemos la temporada de frío para trabajar el terreno  a ver si de ese modo dejamos expuestas a la intemperie las  crisálidas que se esconden bajo tierra. Quizá con ello  podamos ayudar al control del fitófago para la siguiente campaña.

Daños en los habones

Tengo claro la necesidad de experimentar  el próximo año con el  B. thuringiensis var. aizawai, que por lo visto es adecuada para el control de  este lepidóptero. Al tiempo de experimentar con las feromonas para ajustar el rociado  con el bacillus en el momento en que las polillas estén más activas.  Hay mucho que aprender. ©

Oruga de los garbanzos

Orugas del garbanzo

De tonos verdosos y un rayado longitudinal

La oruga de la Helicoverpa armigera  (anteriormente conocida como Heliothis armigera) es un lepidóptero perteneciente a la familia Noctuidae. Esta oruga se extiende por  las regiones cálidas y templadas del planeta. En España está presente en todas las zonas agrícolas, y en el huerto ya la habíamos visto antes, pues es también plaga habitual  en los tomates.

Este año  sembré tardíos los garbanzos y se han ido desarrollando a lo largo del verano. Al recoger la cosecha, ha sido inevitable percibir la cantidad de vainas que presentan orificios. Las pérdidas  de frutos, dañados por la oruga,  este año  han sido importantes, disminuyendo no  sólo  la  cosecha que se produce, sino también dando más trabajo  al tener que separar los frutos sanos de aquellos que han sufrido de mordeduras por la acción de  la oruga en la semilla.

Tonos amarillentos

Las orugas que hemos visto tiene variedad de colores y tamaños. Colores que van desde tonos   parduscos, a otros más claros, y  también verdosas. La banda dorsal  que suele ser habitual en esta oruga, es casi inexistente.  La longitud de los ejemplares más grandes es superior a los  de 3cm., pero aparecen también orugas de pequeño tamaño.   En estas zonas son capaces de llegar a completar 3 generaciones a lo largo del año, y con la bonanza de las temperaturas incluso más. Esto genera un volumen de fitófagos considerable, que se limita en un huerto biológico gracias a la acción de la fauna auxiliar.

Vainas taladradas

Estas orugas son capaces de sobrevivir al invierno y reproducirse. Esto lo hacen  refugiadas en el suelo o entre los  restos  de vegetación.  Por ello es importante reducir estos al mínimo. También resulta adecuado  roturar el terreno en los periodos fríos, exponiendo  a las mismas a la acción de la helada.

Daños en los garbanzos

Las siembras adelantadas suelen escapar a la acción de las primeras orugas presentando menos daños que las realizadas ya avanzada la primavera.

Pero todo esto no va a ser suficiente dada la abundancia de estas orugas este año. Habrá que tomar medidas  complementarias, además de estas. El uso de trampas con feromonas quizá nos sirva para disminuir el número de ejemplares que se reproducen y conocer el momento de la aparición de adultos, para actuar sobre ellos. También estamos pensando en la aplicación de los Bacillus thuringiensi para limitar su expansión