Archivo de la categoría: Cultivo de Hortalizas

Tomatillos a su aire.

Frutos de este otoño

Este año cuando me quise dar cuenta se había hecho ya tarde para sembrar los tomatillos, o Physalis ixocarpa. Pensé que otro año sería. Pero pronto me di cuenta que las plantas que habían nacido entre los garbanzos como malas hierbas, totalmente a su aire y asilvestradas, eran tomatillos.

Plantas con farolillos con el fruto en crecimiento

Al quitar las hierbas y cavar los garbanzos deje unas cuantas de esas plantas, dado que  los garbanzos no se veía que tuvieran muchas oportunidades ya que iban bastante tardíos. Allí en las hileras con los garbanzos han estado todo el tiempo. En unos casos aprovechándose del agua, en  las pocas ocasiones en que se han regado. En otros sobreviviendo a la dureza del verano.

Plantas a finales de agosto

Las plantas han estado a su aire. Han demostrado que son una especie capaz de asilvestrarse de forma espontánea. Sobreviviendo primero la semilla en el invierno y luego la planta  a lo largo del verano, con muy pocos recursos.

Mediados de septiembre

El crecimiento de las plantas ha sido lento, pero  en estos momentos ya tienen frutos listos para recogerse.  Es una pena que no haya llovido nada en el otoño, de ese modo la cosecha habría sido mayor.Pero todavía están a tiempo, si cayese algo de agua, ya que están llenas de fruto.  Este año intentaré  probar la salsa verde.©

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Judías manteca Rocquencourt

Plantas y vainas de este tipo de judía

Este año hemos sembrado como judía tardía la Judía Manteca Rocquencourt, gracias Paco por las semillas. Es una judía  de mata baja, de vaina amarilla (de ahí lo de manteca) y de sección cilíndrica.  Una judía que está dando muy  buenos resultados en estos momentos. En otro año a estas alturas quizá se hubieran ya  helado, pero esta temporada  dadas las temperaturas  están creciendo muy bien.

Vainas y flores abundantes

Hileras en crecimiento

Para ello ha sido imprescindible mantener  humedad  suficiente en el suelo, dedicando una parte del agua disponible a regarlas al menos una vez a la semana. Al ser los días más cortos y con lo que refresca en la noche viene siendo una cantidad adecuada para que las plantas continúen sacando flor y las vainas sigan engordando.

Estas judías son  de semilla negra y cilíndrica y  las coloqué en tierra en el mes de agosto. Desde entonces hemos mantenido el riego. Son dos buenas hileras que al sembrarlas no nacieron de forma homogénea. Una de ellas tenía más humedad que la otra y el ritmo de nacimiento fue desigual. Esto ha resultado una ventaja, pues el proceso de  desarrollo de las vainas está más repartido.

Semillas de un negro azulado

La cosecha está siendo buena. Dado lo tiernas  que están las vainas es un placer su consumo, aunque es un tipo de judías que no tienen hilos, ni siquiera si engordan las semillas. Sería estupendo que les llegase un poco de agua de lluvia, sino mantendremos el riego mientras haya vainas que recoger. También estaremos atentos a las temperaturas de  modo que  si estas  cambian será necesario poner el túnel  cuanto antes.©

Parte de la cosecha

Ruibarbos en el huerto

Planta de Rheum rhabarbarum entre las parras

Casi llegado ahora el final del verano quería mostraros como van los Ruibarbos que tenemos plantados ya desde hace un tiempo, casi cuatro años.  Son unas plantas con la que teníamos problemas de podredumbres y se nos morían  por ello decidimos  ponerlos entre las parras para ver si situados junto a estas podían funcionar, dado que la humedad en el área iba a estar siempre controlada. Allí  están  plantado  en la misma hilera que las parras, en un suco un tanto  elevados respecto al nivel del suelo.

Los ruibarbos son una planta que sufre lo suyo en este clima mediterráneo continentalizado.  Afloran durante la primavera y le cortamos los primeros tallos. Luego desarrollan pencas primero y luego flores. Hasta ahora no he conseguido semillas pues la floración ha sido  desigual, realizándose en fases  diferentes.

Hojas bajo la red

Al comenzar los calores el ruibarbo  necesita bastante humedad, pero al mismo tiempo sufre con ese calor y pueden proliferar los hongos. En nuestro caso durante esta etapa  no tenemos agua disponible suficiente para todo y  por ello lo dejamos a su aire, dependiendo de la humedad natural  del suelo, por ello lo normal es que termine  secándose, desapareciendo sus hojas.

Grandes hojas y pencas

La planta no se muere,  solo queda latente, a la espera del agua. Les sucede lo mismo a otras plantas mediterráneas, tal es el caso del Acanto. Cuando  a mediados del mes de julio comenzamos a regar las parras como  cada quince días, para que engorden las uvas, el ruibarbo recibe el riego también. Por ello  va sacando numerosas  hojas y  pese al calor  es el momento del año en que han alcanzado un desarrollo más homogéneo  todos ellos. Recibió como cuatro riegos.

Ahora que nuevamente andamos cortos de agua, el ruibarbo  vuelve a estar  a su aire y comienza a ver secar sus hojas poco a poco. Cuando desaparezca bajo tierra con el frío será el final de su ciclo, hasta el nuevo año.©

Judías verdes Boca de Dragón

Vainas de judías Boca de Dragón

Una de las judías verdes de mata baja más interesantes en el huerto son las Judías Boca de Dragón, una variedad dentro de los Phaseolus vulgaris. Yo suelo plantarlas habitualmente en dos tandas diferentes, unas en cosecha de verano y otra para tardíos.

Son plantas de buena producción y  mata baja. Un tipo de judía con un ritmo de crecimiento un poco más lento que las judías  verdes de mata baja y cilíndricas. Por ello yo suelo sembrar al mismo tiempo de ambos tipos de esa manera tengo claro que su producción tendrá  una oscilación  de una semana a  quince días de diferencia en la producción de sus vainas.

Como el resto de las judías verdes de mata baja tienen la ventaja de no necesitar soporte y si se riegan de forma regular sobrellevan bien los calores del verano. Desarrollan el grano en función del calor, pero la vaina no desarrolla cordovenas que las hagan poco agradables de comer, que hagan fibroso el tejido.

Si las temperaturas no son tan elevadas estas vainas  se mantienen tiernas durante un periodo de tiempo más amplio.   Por eso en tardías resultan interesantes y se puede ir recolectando sus frutos hasta que los hielos actúen sobre ellas.©

Siguen los physalis en el huerto

Posición de la uchuva en el invernadero

Los  Physalis peruviana que coloqué en el huerto por el 2015, todavía siguen aquí. En concreto se conservan los del invernadero. De los del exterior  solo queda una planta. Los demás han sido víctimas de la helada de los inviernos  sucesivos.

Ramas y frutos

Dentro del invernadero la planta se ha dedicado sobre todo a crecer. Tanto es así que ha alcanzado el techo del invernadero, pese a que este año  hemos ampliado su altura. Las plantas están  cerca de una de las entradas del invernadero y  se desbordan por todos los lados.

Flores de la uchuva

Las plantas en crecido en altura, pero no ha sido numeroso el número de frutos dado por las mismas. Este  año han resultado  menores en cantidad y calidad.

Frutos

Ello me ha llevado a investigar en la red. Hay varios errores que he cometido con la uchuva:

  • El primero de todos es que no se deben dejar las plantas tanto tiempo. A partir de su segundo año baja la calidad y cantidad de los frutos, motivo por el que se suele renovar las plantas antes.
  • El segundo ha sido dejarles crecer a su aire. Lo adecuado es dejar una rama  vigorosa y erguida para formar una planta con un tallo principal eliminando los brotes o chupones (generalmente menos productivos), hasta los 20 a 40 cm de altura, con la poda la planta tiene acceso a la luz y el aire mejorando su producción.
  • Desde el tallo principal se dejan de  2 a 8 ramas o brazos por mata. El arbusto deja que sus ramas cuelguen y caigan por lo que hay que ponerles soporte.
  • También es conveniente un buen abonado, aspecto que este año he descuidado  un tanto.

plantas alcanzando el techo del invernadero

Por todo ello ya estoy preparando  plantas que tomen el relevo de estas.  Hay que decidir dónde ponerla. Todas las viejas  en cuanto terminen su producción serán incorporadas a la biomasa del compost. ©  Enlace de interés

Malla de sombreo en los pimientos

Mallas de sombreo

Pimientos italianos bajo la malla de sombreo

Las plantas de los pimientos este año en el huerto  van más avanzadas que nunca. Con buen crecimiento tanto en altura como en desarrollo de flores primero y luego de frutos. El calor les ha sentado muy bien.

Pero según avanzaba la temporada con  el mantenimiento de altas temperatura   y abundante radiación solar se ha notado que algunos de los frutos de los pimientos  habían comenzando a desarrollar quemaduras solares.   La razón habría que buscarla en el propio éxito, con el desarrollo temprano   de plantas y frutos.

Pimientos tipo california de mata baja

Otros años  el conseguir frutos de buen tamaño coincidía con momentos en que descendía la radiación solar, por lo que la incidencia de este problema era menor. Este no ha sido así, ha habido frutos de buen tamaño desde  antes de iniciar agosto. Esta circunstancia  ha hecho necesario pensar en cómo poder reducir la radiación, por ello hemos pensado en poner sombreo en las plantas.

Pimientos tipo Lamuyo

Pimientos de pico

El primer pensamiento fue la adquisición de una malla de sombreo. Como así hicimos. Esta es  una malla densa de color verde, realizada en algún tipo de material plástico.  La colocamos cubriendo dos de las hileras de pimientos. Una vez colocada quedaban muchos pimientos por tapar, estaba claro que con aquello no iba a ser suficiente.

Ampliamos el sombreo  probando con telas, con algo menos de  densidad que la malla, cosidas entre si y colocadas sobre la estructura y  sobre las plantas. Ambos sistemas parecen ir bien. Quizá las telas tengan un mejor nivel de adaptabilidad a la estructura empleada. La malla resulta un poco rígida. El coste ha sido ventajoso para las telas, que se compraron en el mercadillo, las mallas van más caras.

Los dos procedimientos se colocaron preparados  para soportar el viento, dado que en el huerto este suele ser frecuente y fuerte.  Los de esta semana han validado el esfuerzo, ya que todo ha resistido bien sin cambios ni alteraciones.

He retirado aquellos pimientos con quemadura solar, para que las plantas puedan engordar otros

Teníamos dudas sobre la respuesta de las plantas a la reducción de luz, pero de momento parecen ir bien, estaremos pendientes de cómo evolucionan. ©

Judía verdes de piel blanca

Cosecha de fréjol blanco

Las judías verdes en esta época son muy abundantes en el huerto.  Van secuenciándose a lo largo de todo el verano.  En este momento los que están en sazón son los fréjoles de mata baja y de piel blanca.

Mata cargada de fruto

Es una variedad de judía tierna  que  lleva en casa muchos años. Con una semilla blanca, casi cilíndrica y bastante pequeña la mata no alcanza mucho tamaño, pero ofrece una abundante producción.

Al sembrarlas se colocan dos o tres plantas cercanas entre si, y separadas unos 15-20 cm, de la mata siguiente. Para mantener un buen crecimiento  es conveniente asegurar el riego de las plantas, que requieren  un terreno fresco, pero sin encharcamientos. El crecimiento de las matas al cubrir el suelo ayuda a mantener  la humedad de este.

Y sus flores blancas

Ahora llega al huerto la primera cosecha de vainas, mientras una parte de las plantas está sacando al mismo tiempo  flores. La flor es  muy blanca,  pero por lo demás similar a las del resto de esta familia de leguminosas.

Matas de judías

Es una vaina que  aguanta muy bien los rigores del calor, resistiéndose, aunque engorde la semilla  a echar cuerdas en la parte carnosa. Por ello es un fréjol que suelo hacer coincidir con las épocas de calor. Hay que estar atentos y comenzar a recoger desde que las vainas alcanzan cierto tamaño.

Las vainas son de un blanco amarillento,  poco cilíndricas, pero con ligeros engrosamientos en las zonas del fruto. más bien cortas y muy carnosas.  Son muy  tiernas al cocer. ¡Una delicia para el verano! ©