Archivo de la categoría: Cultivo de Hortalizas

Dyspessa ulula o gusano rojo

Esta que tenéis aquí es la Dyspessa ulula, o gusano rojo. Es la  larva de  lepidóptero nocturno, perteneciente a la familia Cossidae. Una larva que parasita frecuentemente los ajos, y que en este caso por segundo año consecutivo nos las hemos encontrado en las chalotas.

La mariposa nocturna sobre el mes de junio pone sus huevos, mientras los ajos y chalotas están todavía en tierra. Pronto las larvas mudan al interior de los bulbos, siendo en un inicio imperceptibles.  Dentro de los ajos, en nuestro  caso en las chalotas son almacenados y es allí donde van desarrollándose estas larvas.

Al tiempo que crecen van devorando la carne del bulbo y generando restos que inician un proceso de podredumbre. De color purpúreo y cubiertos de pilosidades pueden llegar a los dos centímetros y medio. De unos dientes y cebollas se trasladan a otros extendiendo el daño que a su paso causan.

Cuando alcanzan cierto momento en su crecimiento abandonan el bulbo buscando un lugar donde puedan  invernar, en lo posible en  grietas, paredes o en el propio suelo, donde crean un capullo  sedoso que les sirve de morada invernal, a la espera de la primavera. La crisálida   dará lugar a los nuevos adultos que completan el ciclo. Suele haber una única puesta anual.

En nuestro caso dado que al año anterior detectamos el problema este año, cuando ya llevaban recogidas  y almacenadas las chalotas  casi dos meses las volvimos a revisar. El daño era perceptible y con ello fuimos revisando y separando unas cebolletas  de otras, que  posteriormente limpiamos y de las que eliminamos los gusanos rojos de esta cosecha. ©

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Producto estrella de la temporada: Las judías verdes

Este año ha sido un año loco para las judías verdes. Una de las mejores temporadas en producción de las mismas.  Sobre todo las de la segunda parte del verano. Las judías verdes en sus diferentes variedades han crecido bien, y dado muchas vainas y buena maduración de sus alubias. Esto resulta sorprendente  pues  en general todo fue puesto tardío y converge con  un resultado similar en otros cultivos.

Han sido tanto fréjoles de mata baja ( redondos verdes y blancos, Boca de Dragón, …) como en los de enrame (Perona, Buenos Aires,…), así como las vainas de metro las que han respondido por igual   a  tan buen crecimiento.

El resultado favorable pienso se debe a una conjunción de factores, que espero repetir en años posteriores para corroborar su eficacia:

  1.  En primer lugar está el cómo hemos realizado su siembra, colocando las semillas en los laterales de un buen surco a modo de caballón, fáciles de regar, pero que las plantas quedaban nacidas en lo alto, de modo que  tras el riego se drenaba la humedad excesiva fácilmente, lo que en un terreno pesado es una ventaja a considerar.
  2.  También está la siembra en zigzag. Esto crea una mayor densidad de cultivo que facilita la creación de  un micro clima con mayor sombra en el suelo de cultivo, lo que a su vez facilita la conservación de la humedad.
  3. En el momento de la siembra al colocar en el terreno húmedo la semilla se ha incorporado una pequeña cantidad de humus de lombriz. Creo que el aporte de este  humus  cerca de las raíces dota a las plantas de microorganismos especialmente favorables  para el desarrollo de rizobios, bacterias favorables para fijar el nitrógeno,   en las raíces de las leguminosas.
  4. Se ha incorporado en las diferentes siembras de leguminosas  realizadas desde el mes de julio biocharcoal, que cargado de bacterias y buen retenedor de humedad, pienso que también  a ayudado en esta buena cosecha.
  5. Funcionaron bien los purines y extractos  fermentados (cebolla, ortiga,…) , que ayudaron en el mantenimiento de la salud general.

Ahora habrá que ver si se puede reproducir el proceso y confirmar esta concatenación de factores  como favorables, en las temporadas futuras.©

Hongos en las cucurbitáceas

Pepinillo castellano a inicios del mes de septiembre

Ahora que está acabando el ciclo vital de las cucurbitáceas, dado que ya han  llegado las primeras heladas,    quiero hablaros de un problema que tuvimos este año con ellas. Las tormentas del mes de agosto, unidas a la presencia del rocío a lo largo del final del verano y comienzos del otoño (potenciado por la humedad ambiental, frecuente en esta área en la confluencia de tres ríos), junto con la existencia de temperaturas superiores a 25º durante bastante tiempo  provocó  en las cucurbitáceas la aparición de una enfermedad producida por hongos.

Pepinillos a mediados de septiembre

Saber qué  tipo de hongos es,  siempre resulta un problema. Pero pienso que podría ser uno de los más comunes:  el Colletotrichum orbiculare, que provoca la Antracnosis, una  enfermedad fúngica que puede atacar a diferentes cucurbitáceas. El daño más importante  tuvo lugar sobre  melones y pepinos.

Pepinillo a final de septiembre

A nosotros este año nos llegó este ataque  de sopetón, tras las lluvias de finales de agosto.  La culpa fue enteramente nuestra dado que   al final del verano hemos relajado nuestro control y descuidado el uso de aquellos extractos que podían haber frenado su presencia (cebolla, ortiga, cola de caballo,…) y tampoco se aplicaron maceraciones (salvia, manzanilla, …) que pudieran colaborar  en la prevención.

Hoja, fase 1

Una vez que el brote de hongos apareció, el uso de extractos y maceraciones no consiguió eliminar el daño, que progresó rápidamente. Fue especialmente virulento  donde la densidad de vegetación era alta. De hecho lo que más sufrió fueron las plantas de pepinillo castellano que iban tardíos y estaban muy frondosos y en plena producción, con melones  aceleró la recogida de la cosecha y  en las sandías  el daño fue menor.

Hoja, fase 2

El mantenimiento de  elevadas temperaturas en el mes de septiembre ha incrementado su intensidad. Las plantas aparecieron pronto moteadas con manchas marrones, que se fueron extendiendo hasta colapsar su capacidad de supervivencia.

En un cultivo ecológico donde el uso del cobre se restringe por elección propia, a la época invernal,  hay que realizar de forma sistemática una serie de practicas preventivas que impidan el desarrollo de todo tipo de  hongos. Una vez que la enfermedad se ha establecido su presencia será recurrente mientras que las condiciones ambientales se mantuvieron.  Para frenar el desarrollo de hongos en las cucurbitáceas  hay  ciertas practicas que tendríamos que poner en ejecución:

  • Separaremos las plantas en  marcos de plantación más amplios, para favorecer una buena aireación
  •  Dado que el hongo se puede trasmitir a través de las semillas, vamos a emplear las recogidas antes de la infestación. Es siempre conveniente desinfectar las semillas antes de su siembra.
  • Seguiremos empleando caballones que ayudan en  la aireación del cultivo. y limiten los encharcamientos.
  • Se debe ser regular en las prácticas preventivas, dado que la capacidad de estos sistemas de control ecológico para frenar los hongos una vez que se desarrollan, es baja.
  • Evitaremos dejar restos de cultivo en el suelo afectados por la enfermedad, pues es un medio de propagación, cuyos micelios pueden permanecer activos durante 2 o más años, por ello vamos a intentar quemar todos  los restos vegetales de estas cucurbitáceas.
  • Practicaremos la rotación de cultivos, evitando la presencia de cucurbitáceas en las mismas zonas plantadas este año.
  • Desinfectaremos herramientas de corte que vayamos a usar.
  • Siempre que se pueda se deben  sembrar variedades resistentes o tolerantes de hongos como el los que producen la antracnosis, lo que a priori es difícil de saber.©

 

Berenjenas 2018

En un año como el actual no es de extrañar que las berenjenas hayan venido tardías y que sea ahora cuando estamos recogiendo el grueso  principal de la cosecha.

Las plantas  fueron plantadas más bien tardías, trasplantadas desde el invernadero. Empleamos con ellas más abono que otros años y también biochar, así como humus de lombriz. Las  berenjenas a lo largo del mes de julio crecieron fuertes y altas, mucho más que otros años anteriores, pero apenas sacaron flor. También sufrieron algún que otro ataque de los escarabajos de la patata.

Ha sido más tarde ya en el mes de septiembre cuando las flores fueron dando paso a los frutos que han sido de muy buen tamaño y  tan deliciosas como siempre. Dependerá ahora de cómo y cuándo  llegue el frío y la helada,  para  que se alcance el máximo  de su potencial, acabándose de  desarrollar las que van creciendo.

Aunque cada año  siembro un poco de todas las variedades  de semillas de berenjenas que tengo: Negras (redondas y alargadas),  de Almagro,.., son sin duda las blancas las mejores que cultivamos de todas ellas. De hecho en casa me piden que deje de poner las otras y tenga solo de estas, aunque estas son un poco más tardías en el fruto que las negras, que se maduran antes.

Plantas en el mes de julio

Tengo que encontrar alguna otra variedad y ver si puedo conseguir alguna que sea  más ajustada a las características de este clima y que se desarrolle antes.©

Kale lacinato

Este año sembré a finales de la primavera y trasplanté casi a comienzos del verano el Kale lacinato Nero de Toscana,  una crucífera con un hermoso color verde azulado. Es una verdura de la tradición hortelana italiana, que está adquiriendo expansión por otras partes del mundo dada la calidad de sus hojas, ricas en calcio y otros minerales, vitamina A,C, K, B,  en ácidos omega 3 y por ser una planta alcalina.

Esta variedad es conocido por unas hojas más estrechas que en otras variedades de Kales. Hojas carnosas, muy  rugosas y abullonadas, de rico color.  Pese a los calores este año esta variedad es la que ha tenido mejor crecimiento a lo largo del verano, con apenas ataques de otros devoradores de crucíferas.

Es una planta que tras ser sembrada en el semillero, posteriormente recibió trasplante, acompañando este de humus y carbonato cálcico y regulares riegos, para mantener el terreno con un buen nivel de frescor y humedad. Se trasplantó junto a otras crucíferas: repollos y coliflores que también se han desarrollado bien.

Se encuentra en estos momentos en un momento óptimo para iniciar su consumo que se iniciará desde las hojas inferiores. Se le considera más dulce que el kale rizado, por lo que lo iremos paulatinamente incorporándolo a la dieta, dado que se puede consumir tanto en sopas, como escaldado y crudo en ensalada. ©

Buenas sandías en el 2018

Suculenta y sabrosa sandía

Buenas sandías son las que hemos tenido este año en el huerto.  Unas sandías muy superiores al tamaño que solía ser el habitual en nuestro huerto. Este año en numerosas ocasiones han estado entorno a los 10 kilos, e incluso los han superado.

Qué hemos hecho este año para sacar adelante tan buenas sandías. La dinámica inicial fue la misma de otros años: Poner los tiestos con las semillas de sandías en el interior del invernadero, sembradas en el mes de marzo-abril, y trasplantarlas al exterior cuando el riesgo de heladas disminuyó.

Sandias a comienzos de agosto

Hasta ahí todo  fue lo mismo, pero introducimos algunos cambios en el resto. En primer lugar abrimos los surcos con el motocultor y los dispusimos a modo de caballones anchos. En lo alto de su superficie plana colocamos las plantas de sandías.

Sugar Baby en crecimiento

Durante el proceso del trasplante   en el hoyo de plantación, colocamos algo de humus, bastante abono de conejo fermentado con restos de leguminosas, algo de ceniza, algo de carbonato cálcico y  un puñado de biochar. Está claro que el uso de un abono especialmente rico en nitrógeno ayuda en el crecimiento de estas plantas, pero también estoy convencida que el carbón ha contribuido a la salud de las raíces de las mismas.

Sandía Piporra

Las plantas fueron regadas por inundación a lo largo del verano, pero en la mayoría de los casos quedaron elevadas respecto al nivel del agua del riego.

Se mantuvo el uso de diferentes extractos a lo largo del verano, tanto de cebolla, como de ortiga y tomate. Sobre todo en la primera parte del verano. Así mismo se usó en alguna ocasión la tierra de diatomeas disuelta en agua.

Bajo las redes

La presencia de las colmenas itinerantes que ha habido cercanas a la finca ha asegurado una muy buena polinización. Ya a finales de agosto hubo que protegerlas con redes, pues los cuervos comenzaron a picotear las más pequeñas.

Cosechando sandías y melones

Nos gusta la sandía y nos gusta la diversidad y variedad en las sandías, cada una de ellas con matices en sus texturas y sabores. Este año hemos sembrado tanto de las alargadas: Klondike como Charleston Gray, como de las redondas: Sugar Baby, Piporras, de las de Abundio,  las Crimson Sweet   Ahora, en este verano que se prolonga, nos gusta  seguir disfrutando de ellas.©

Melón Galia

Melón que al madurar se pone amarillo

Este año resultado del intercambio de semillas, nos ha llegado al huerto este melón, que aunque no vino etiquetado como tal creemos que es el melón Galia,  y quizá  la variedad Kirene.

Creciendo

El melón Galia es un melón de tamaño medio, de forma redondeada, y con la piel cubierta de escriturado. Es un melón que durante su crecimiento aparece verde pero que cuando madura se pone de un intenso color amarillo. Además de que al alcanzar el punto óptimo de madurez se percibe  un intenso y maravilloso aroma que rodea a la fruta.

Jugoso, con su carne de tonos verdosos

Nosotros  en el huerto tenemos dos plantas colocadas juntas de melón Galia, cercanas al resto de los melones. Han tenido un buen año, produciendo entre ambas seis  melones de tamaño medio-pequeño, pero superior al Cantalupo.

Las plantas se colocaron primero en semillero en el invernadero, para posteriormente trasladarlas al exterior  cuando acabó la temporada de heladas, a finales de mayo.  Por ese motivo ha sido el melón que antes dio fruto maduro. Su ciclo de crecimiento es más rápido que el del melón de piel de sapo.

El fruto de estos melones ha ido madurando de forma escalonada, quedando todavía algunos de ellos en proceso de maduración. Ello hace que sea muy interesante el tenerlo, para conseguir melones tempranos, dulces y aromáticos.©