Monilia en los frutales de pepita

Manzana atacada por la Monilia Laxa

Manzana atacada por la Monilia Laxa

En estas épocas en que retiramos las manzanas del árbol, en aquellas pomaradas donde no se han tratado  con ningún producto de control de hongos es frecuente encontrarnos con manzanas momificadas, una de las manifestaciones  que tiene la  Monilia.

Tal es el caso del huerto de mi madre en el pueblo que lleva ya un montón de años totalmente ecológico, sin ningún tipo de tratamiento. Esto  nos permite conocer las manifestaciones que  muchos hongos tienen, en un medio libre de  todo tipo de control.

Acance de la enfermedad en anillos concentricos

Avance de la enfermedad en anillos concéntricos

La Monilia Laxa es en el huerto un problema  bastante común, sobre todo en años húmedos,  que puede afectar a diversos frutales, entre otros a los manzanos y perales. Su desarrollo puede realizarse sobre las hojas, las flores, pero en especial sobre el fruto. La consecuencia más frecuente del desarrollo de este hongo es la aparición de podredumbres.

El árbol frecuentemente se infecta a través de pequeñas lesiones, donde se desarrolla el hongo. El desarrollo del mismo depende de la fuerza del árbol, de su capacidad de resistencia.

En su desarrollo el hongo puede secar ramas, atacar troncos y cuando  se desarrolla en los frutos genera una podredumbre que momifica el mismo, hasta agotarlos completamente dejándolos pegados a las ramas, donde son capaces de permanecer a lo largo de todo el invierno.

Retirada de los frutos momificados

Retirada de  frutos momificados

Es conveniente para el control la eliminación  con el fuego de  los elementos infectados: hojas, ramas, troncos y frutos. Esto no siempre es posible en el huerto del pueblo, pues los frutales han ido desarrollando un  alto porte  que impide el acceso fácil a estos restos.

También se puede, dentro de la agricultura ecológica,  recurrir al uso del cobre, en tratamientos recurrentes a lo largo del año,  y  tratamientos de invierno, lo que no hemos hecho.  Por otro lado el huerto es un laboratorio muy interesante para conocer y estudiar los diferentes hongos.

Donde si que no hemos visto síntoma alguno de su presencia ha sido en el propio huerto.  Lo que es un tanto  raro pues hemos traído  material diverso tanto para la plantación de árboles, como para  la  realización de injertos. La diferencia  está en los tratamientos que hemos dados a los frutales. Tratamientos realizados  con diferentes extractos fermentados y maceraciones   vegetales,  especialmente el de cebolla, aunque también  de salvia y de manzanilla. Tendremos que plantearnos si emplearlos también allí. © Para saber más.

 

 

Mirada en la semana trigésimo novena

La semana se ha mantenido en las mismas  temperaturas. Pero se ha caracterizado por una cierta diversidad en los tipos de tiempo. Desde las lluvias  ocasionales  al sol caluroso.  Con bruma en la mañana y  frescor en  la tarde. Al final de la misma ha concluido en  más inestabilidad.

La lluvia y la existencia de  rocío en la mañana hacen innecesario el aportar agua al huerto. Razón por la cual el canal de riego ya va  vacío.©

Mirada 39.1

Mirada 39.1

Mirada 39.2

Mirada 39.2

Mirada 39.3

Mirada 39.3

Mirada 39.4

Mirada 39.4

Mirada 39.5

Mirada 39.5

Mirada 39.6

Mirada 39.6

Mirada 39.7

Mirada 39.7

Mirada 39.8

Mirada 39.8

Mirada 39.9

Mirada 39.9

Mirada 39.10

Mirada 39.10

Las Chauchas de 2014

Chauchas al final del verano

Chauchas al final del verano

Enredadera de fuerte tallo

Enredadera de fuerte tallo

El cultivo de las Chauchas en las zonas templadas  se encuentra  casi siempre con un problema, sobre todo en mi zona: el ciclo reproductivo de las chauchas es bastante más largo que el de las judías comunes. Con ello si se siembran al mismo momento que estas, la cosecha depende de como venga el otoño y la recolección de semillas no es fácil, pues cuando llegan las lluvias no maduran lo mismo y muchas se enmohecen. Este ha sido un problema  que me he encontrado en los últimos años.

Flores de las Chauchas

Flores de las Chauchas

Para buscar solución  decidí adelantar su siembra y   resolver  con ello el problema. Para ello puse las semillas de Chaucha en el interior del  invernadero bastante antes que otros años, luego trasplanté las plantas ya crecidas,  cuando  en el exterior  no había riesgo de heladas y las he ido cuidando desde entonces.

Cargadas de vainas

Cargadas de vainas

Follaje de la primera siembra

…y de follaje

Siembra de verano

Siembra de verano

Pero decidí también sembrar otras pocas al mismo tiempo que la cosecha ordinaria, a modo de testigo de lo que suele ocurrir habitualmente. He ido cuidando  de forma similar  ambos cultivos hasta ahora.

La diferencia de tamaño entre ambos cultivos  de trepadoras es evidente. En el primer caso la densidad de las matas de las plantas es mucho mayor, y aunque las segundas están con  abundantes frutos, no alcanzan el volumen de vainas que presentan las primeras, de las que ya hemos comenzado a recolectar, sin temor a que no nos queden semillas, pues ya hay abundantes vainas bien granadas.

Caja con Chauchas

Caja con Chauchas

La cosecha de este año ha sido muy superior a la de otros años, con lo que pretendo  mantener el sistema y mejorarlo, aunque ello conlleve contar con el invernadero para estos usos. ©

La construción de bancales en el huerto

Zona de los bancales en septiembre

Zona de los bancales en septiembre

Uno de los proyectos que he ido realizando este verano y del que no os  he hablado hasta ahora  ha sido la transformación de la parte que está por encima del estanque, colocando una serie de bancales a lo largo de toda esta zona.

Inicio en mayo

Inicio en mayo

Ya desde la creación del estanque toda esta zona había quedado con un suelo  mucho más pesado, por el uso de la miniexcavadora para la colocación del mismo. Aunque el cultivo de la zona había mejorado el terreno, no terminaba de estar bien, por ello decidimos emplear la misma mini-excavadora y retirar una buena parte de la tierra y, desde ahí, ir montando los caballones.

Regando en junio antes de plantar

Regando en junio antes de plantar

El primer paso en el proceso era decidir en qué sentido queríamos orientarlos.  El sentido común nos decía que lo mejor era colocarlos en sentido norte- sur, para asegurar la luz de forma regular a casi todas las plantas. Pero con ello se bloqueaba el paso  hacia el estanque, obligando  a colocar dos zona de acceso en cada extremo, pero además hay una ligera pendiente desde la zona sur más alta, por donde va el agua, y el resto, lo que dificultaba el acceso.

Plantando y acolchando en julio

Plantando y acolchando en julio

Seguíamos adelante en Julio

Seguíamos adelante en Julio

Al final nos decidimos por una orientación este-oeste. Esta orientación ofrecía  la ventaja de articular mejor todo el espacio entorno al agua haciendo más fluido el intercambio entre espacios. Además  de facilitar el trabajo de construcción de los bancales, que se realizaría entrando y montando los bancales de uno en uno, desde la zona oeste.

A finales de julio

A finales de julio

Restos de madera para el interior del bancal

Restos de madera para el interior del bancal

Para elaborar los bancales me planteé usar en parte las técnicas desarrolladas en los bancales   Hugelkultur, que emplean madera en el interior del bancal, bajo la tierra,  que en el proceso de descomposición  se convierte en una esponja que retiene la humedad y en ese mismo proceso aportan nutrientes a las plantas.

Comienzos de agosto

Comienzos de agosto

Algunos de los troncos

Algunos de los troncos

Para ello empleamos materiales de poda, restos vegetales y sobre todo algunos troncos de chopos, que procedentes de la antigua chopera quedaban todavía en el huerto. Colocamos los troncos, en unos casos longitudinalmente, en otros de forma trasversal y luego los cubrimos con tierra por encima.

Avanzando en agosto

Avanzando en agosto

La nivelación de cada bancal  fue el siguiente paso. Las plantas se fueron colocando de forma progresiva a lo largo del verano, con cultivos que en unos casos ya se han ido consumiendo y en otros son cultivos de otoño e invierno. La intención es la de mantener siempre   la tierra  cubierta con paja y restos vegetales. ©

Revuelto de Lepiotas con gambas

A la vera del agua

A la vera del agua

Con el sombrero cerrado

Con el sombrero cerrado

La Macrolepiota Procera, más conocida como Lepiota, Apagador, Cucurril,…  es una de las setas que inicia su temporada ahora. Las tormentas de finales de agosto y las lluvias caídas desde entonces han permitido que las setas comiencen a sacar sus mazas de tambor si uno conoce los lugares adecuados para encontrarlas.

Tal es el caso de una orilla de río que por estas fechas gustamos de visitar y que casi siempre nos reserva  sorpresas…. Un lugar hermoso y sereno donde el río pasa alegre en su recorrido. Donde la tierra bajo los árboles de la orilla permite acoger la humedad  de la lluvia que  junta a la que aporta el cauce cercano,  y ofrecernos así las primeras setas de la temporada, cuando todavía en otros lugares  se están comenzando a  formar bajo tierra.

Los Cucurriles están tan cerrados y hermosos, pero resultan  mucho mejor aun en el plato. Estos forman  parte de una combinación que nos gusta mucho y resulta irresistible:   El revuelto de Lepiotas y  gambas.

Comenzamos limpiando las setas, que en este caso estaban muy bien conservadas. Limpiamos durezas y cortamos en trozos. Ponemos la cebolla a freír con un par de cucharadas de aceite y dejamos que se ponga traslucida.

Casi todos cerrados

Casi todos cerrados

Cebolla pochando

Cebolla pochando

Limpiamos las gambas, las pelamos, le retiramos la tripa central. las troceamos.Ponemos las  cáscaras y cabezas a hervir con un poco de agua.

Con las lepiotas en la sartén

Con las lepiotas en la sartén

Pelando gambas

Pelando gambas

En la sartén con la cebolla, echamos las setas. se dejan que se hagan un poco. Esta es una seta que a veces tiene que cocer un poco y que puede estar un poco  seca. Añadimos por ello un poco del  caldo  de cocer las gambas y  sal.    Se añaden las gambas controlando  que estén cocinándose menos de 2 minutos para que no queden secas. Los huevos se echan en el último momento y  casi se le quita el fuego a la sartén, terminando  de cocinar con el  calor residual.

Revuelto de Lepiotas en el plato

Revuelto de Lepiotas en el plato

Si queda jugoso está delicioso por lo que hay que no dejarlo secar.©

 

Mirada en la semana trigésimo octava

Lluvia intermitente a lo largo de toda la semana, caída frecuentemente  en la noche. Las temperaturas han descendido, pero  siguen siendo templadas, e incluso elevadas en el centro del día.

La humedad, tanto en la tierra como en el aire,  es grande. El suelo aunque  cuenta con agua suficiente, a cierta  profundidad no ha llegado todavía  a ser abundante. ©

Mirada 38.1

Mirada 38.1

Mirada 38.2

Mirada 38.2

Mirada 38.3

Mirada 38.3

Mirada 38.4

Mirada 38.4

Mirada 38.5

Mirada 38.5

Mirada 38.6

Mirada 38.6

Mirada 38.7

Mirada 38.7

Mirada 38.8

Mirada 38.8

MIrada 38.9

MIrada 38.9

Mirada 38.10

Mirada 38.10

Peras de agua

Con suave rubor

Con suave rubor

El árbol en agosto

El árbol en agosto

Los árboles son algo magnífico, y los perales en particular. Además los injertos realizados cada año añaden un plus en nuestra recolección de frutas. Este año   el injerto realizado junto a los perucos, que el año pasado nos ofreció una muestra de lo que había,  nos ha dado un buen volumen de fruta para ser su segundo año, y además haber  recogido previamente la cosecha de los perucos.

El árbol ha mantenido a lo largo del verano los dos injertos cargados de fruta, primero los perucos que maduraron y nos los comimos, posteriormente las ramas del otro injerto que han ido engordando una fruta de menor tamaño que las dos del año pasado, pero de un tamaño  medio regular,l muy adecuado para una pieza de fruta.

¡Como mejor saben!

¡Como mejor saben!

Fruta en general bien saneada

Fruta en general bien saneada

Las peras han madurado antes que el año pasado, a principios de septiembre,  y al morder la pera  esta aparece cargada de jugo, mucho más que el año pasado. Piezas de forma regular, de piel lisa, coloración verdosa, salvo un cierto verde   más suave y rubor en las zonas del sol.

Probada la fruta este año, no creo que haya duda y podemos  clasificarlas como una pera de agua. De sabor dulce y carne blanca, sin durezas interiores,  muy acuosas,  suaves en su perfume. Con un pedúnculo largo y forma de lagrima.

El peral se ha regado a lo largo del verano, y quizá pudiese llegar a ser menos acuosa si no se hiciese, hay que tener en cuenta que a los perales no siempre les conviene el riego, acentuándose los aromas si se les disminuye el agua a lo largo del verano.©

Recogimos  varias cajitas de peras

Recogimos varias cajitas de peras