El otoño pasado en una partida de deliciosos caquis rojos nos encontramos tres semillas hermosas, lo que no suele ser muy habitual. La tentación fue evidente y para evitar que la semillas se resecasen y se pudieran estropear lo que hicimos inmediatamente fue tomar una bolsa de plástico y un servilleta de papel, mojar la servilleta en agua, colocar las semillas en el interior de la servilleta, meterlas dentro de la bolsa y colocarlas en uno de los estantes de la puerta en el interior del frigorífico.
Pretendía tenerlas unos días en la temperatura fresca y controlada del frigirífico ( de 5 a 8 grados) para que estas estimularan la reacción dentro de la semilla. Al principio las revisaba semanalmente, pero cuando me quise dar cuenta me olvidé de ellas y no me volví a acordar hasta comienzos del mes de enero, cuando en una de estas las miré y me encontré con que seguían húmedas y todas ellas estaban desarrollando un ápice de germinación.
¡Había que sembrarlas cuanto antes! y tenía que ser en un lugar donde no se pudiesen helar, por ello las coloqué en tierra, dentro de un contenedor bastante profundo, para que pudieran desarrollar raíces, y todo ello dentro del invernadero.
Allí han estado sin terminar de aparecer, mientras le manteníamos la humedad semana tras semana, hasta que al final comenzó a salir una que se ha convertido en tres. Tres plántulas de magnífico aspecto que son un proyecto de futuro, tenemos tres árboles en marcha y mucho que investigar.
En este enlace he leído que en Japón se emplea la siembra como forma de reproducir el caqui, pero ¿qué tipo de fruto dará, será necesario injertar el mismo? Quizá conozcáis la respuesta…. de ser así se agradecería una ayuda, mientras tanto como hay tiempo, seguiremos investigando. ©















































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