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Flan de castañas

Una de las delicias gastronómicas que ha triunfado este invierno en casa ha sido el flan de castañas y dado que ya le queda poco tiempo de consumo a las castañas, pues  se les está pasando su tiempo de almacenamiento, quiero dejaros aquí esta maravillosa receta de la cocina gallega para que estéis preparados cuando lleguen las nuevas  y sacarle partido.

Leche y castañas cociendo

Para la elaboración del flan de castañas lo primero que necesitaremos serán  castañas, en concreto castañas peladas, unos 300 gr. En esta época es necesario seleccionar las castañas, desechando las que no estén en buenas condiciones. Además de 1/2 litro de leche, 250 gr de azúcar,  4 huevos y un poco de vainilla.

Se les  hace un corte en la base, como si fuésemos a asarlas.  y se escaldan con  agua hirviendo durante unos  minutos, hasta que  cogiendo una veamos que se pelan bien.Las pelamos con cuidado  y con ellas ya peladas, preparamos  el medio litro de leche y le añadimos  100 gr. de azúcar y las castañas  junto con un poco de vainilla,  dejándolas cocer hasta que están tiernas.

Mientras con  tres cucharadas azúcar  y un poco de agua preparamos el caramelo, procurando que quede con ese tomo de miel dorada, sin que se nos queme.

Crema con la leche y las castañas molidas

Ya cocidas las castañas las pasamos por  la batidora, hasta obtener una mezcla homogénea, de  un color marrón claro,  y líquida que dejamos enfriar. Vamos a  hacer el flan al baño María por lo que precalentamos el horno a  200º C,  llenando de agua la bandeja central del horno.

Batimos las yemas

Mientras en un cuenco  batimos las cuatro yemas de  huevos, añadimos el resto del azúcar y mezclamos hasta que va quedando bien batido, se le añade la crema fría y finalmente se incorporan las claras batidas a punto de nieve.

le añadimos la crema de castañas

Le incorporamos las claras

La mezcla se pone en el molde donde hemos colocado el caramelo, dentro de la bandeja con agua del horno, a 180º, unos 40 minutoso mejor hasta que va poniéndose cuajado,  dorado por encima y al pasarle una aguja esta sale limpia.

Ya frío, se desmolda

Se deja enfriar, se desmolda,  y ya está listo. Dependiendo de la cantidad de castañas que le echemos adquiere la consistencia de un pudin si se le añaden más o de un suflé si le echamos menos. Es interesante encontrar el punto más adecuado para nuestro paladar. Pero siempre resulta delicioso.©

Como un bizcocho ligero