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Los frutales autofértiles

Yemas de albaricoques

Yemas de albaricoques

De compras

De compras

Para una aprendiz  en  este mundo complejo  de los frutales el tema puede complicarse un montón por estas fechas. En este periodo  en que se realiza la compra y el  trasplante de muchos de los árboles  y arbustos que están en su periodo de dormancia  uno no deja de caer en la necesidad de plantearse sobre el tema de las compatibilidades de polinización  entre   variedades diferentes y  en la necesidad de conocer  qué variedades son las que se adquieren  para ajustar  previsibles fechas de floración  que permitan   la coincidencia entre ellas.

Yemas de melocotón

Yemas de melocotón

En la naturaleza una buena parte de las variedades de frutales son autoestériles, es decir resultan incapaces de polinizarse a si mismos. Frente a ellos están los que se denominan autofértiles,  que parecen la panacea universal, pues si  bien todos los demás necesitan algún otro ejemplar cercano y compatible (mejor si es un polinizador universal) para dar fruto, ellos quedan excluidos de esa necesidad.

Si además la especie es dióica, esto es que los sexos se encuentran separados en individuos diferentes, entonces la cuestión de fructificación se complica más, salvo que sean partenocárpicos y sean capaces de fructificar sin polinización, por lo que la tentación de los autofértiles se hace  mayor.

Yemas de peral

Yemas de peral

Pero ¿debemos escoger variedades autofértiles?  ¿Es oro todo lo qué reluce?  La experiencia ya os ha enseñado que no, si uno profundiza en la letra pequeña  siempre hay un pero.  El pero que yo veo a los autofértiles  y que se manifiesta si son plantados en solitario, o solo individuos de una variedad se centra en una menor productividad de estos frutales que tiende a reducir su rendimiento a 1/3 del  posible  de si hubiera polinización cruzada con otras variedades, lo que siempre resulta recomendable .

Si se puede elegir, aunque las circunstancias pueden establecer unos límites, es mejor hacerlo adquiriendo un árbol o arbusto con más de una variedad de injertos,  compatibles en polinización o adquiriendo variedades complementarias.  La naturaleza es generosa en  la diversidad,  no gusta de lo aburrido. ©

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Poco frío, mucho bicho

Entre las hojas de la remolacha

Entre las hojas de la remolacha

La mayoría de los  insectos en las zonas templadas al llegar el invierno tienen modificaciones hormonales y al margen de en qué estadio de su desarrollo se encuentren (huevo, larva, pupa, adulto)  entran en un proceso conocido como  diapausa. Durante el mismo se produce un letargo  que lleva a un estado de dormancia que facilita su supervivencia.

Escondido entre la paja

Escondido entre la paja

Un factor desencadenante de este proceso  es la bajada de las temperaturas. Todo el proceso pasa por una serie de fases  que son:

  • La inducción hacia el inicio del proceso.
  • La preparación  del mismo, con el  almacenamiento de  alimentos que serán empleados para  nutrir  y mantener saludable al insecto, se puede alterar la cutícula para facilitar  el aislamiento del medio.
  • El inicio  en si tiene lugar  cuando el crecimiento y desarrollo se  paraliza. Puede haber alteraciones enzimáticas que posibilitan la casi congelación. Cambia su comportamiento agrupándose o escondiéndose.
  • Fase de mantenimiento, con niveles  bajos en el metabolismo del insecto. En este fase  se mantiene sensible a posibles estímulos externos (subida temperaturas, aumento de  humedad, …)
  • La finalización  del proceso tiene lugar cuando el insecto recupera su actividad  y continua su crecimiento.
Agrupados en escondites

Agrupados en escondites

En ocasiones las condiciones  que han permitido al insecto activar su metabolismo se deterioran de forma transitoria, entonces el insecto  entra en una parálisis temporal conocida como quiescencia, de la que se recupera en cuanto se modifican las condiciones desencadenantes.

Enterrado en el suelo

Enterrado en el suelo

o entre la vegetación

o entre la vegetación

Este año ha hecho un invierno suave. Con las temperaturas tan moderadas   que ha habido   a lo largo de todo el otoño e invierno es fácil entender  que numerosos insectos  de la última camada de insectos han  iniciado tarde su diapausa, facilitando su supervivencia  a la  espera de  la llegada de la primavera y con ello la ocasión  para  completar su ciclo y reproducirse.

Paseándose bajo la manta

Paseándose bajo la manta

En la submeseta norte habitualmente el frío  del  invierno tiene un efecto regulador sobre las poblaciones de  insectos. Con las  bajas temperaturas  durante un tiempo prolongado se produce una reducción significativa del volumen  de los que  sobreviven, reduciéndose las puestas y el total de ejemplares. Pero este año  esto no ha sido así, por ello es de esperar que el total de  supervivientes sea elevado. Menos mal que no solo lo hacen los fitófagos, también sus depredadores se han beneficiado de este  cómodo invierno. ©  Para saber más