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Nuevos almendros

Hilera de árboles  comprados a comienzos de junio

Con fuerza y vigor

Los almendros son un árbol de cultivo difícil en el huerto, o por lo menos lo ha sido  hasta ahora, dado que el almendro que tenemos plantado, de la variedad Marcona,  casi desde los inicios  del huerto, raro es el año en que da una  cosecha, cuando no es por una cosa es por otra.  Aunque este año parecía ser extraordinaria hasta la helada. Con todo seguimos intentándolo con ellos.

Este año hemos querido colocar algunos árboles más para probar en qué medida habría posibilidades de su cultivo si la variedad colocada en el mismo fuese otra más resistente al frío.   Por otro lado la idea es de experimentar colocándoles en un marco de plantación más intensivo y si es posible en espaldera para que con   porte  bajo intentar protegerlos cuando fuese necesario.

La idea era  de buscar  variedades más tardías, lo que nos ha llevado a probar a plantar seis árboles nuevos, comprados a raíz desnuda de tres variedades distintas: Ferrangnes, Ferraduel y Guara, dos de cada tipo. Todos ellos de floración más tardía y  en teoría mayor resistencia a la helada.

Doble injerto sobre ciruelo

En esta misma línea de buscar más resistencia ante el frío hemos injertado unos patrones de ciruelo con variedades de las que en la zona dan fruto de forma habitual. Árboles resistentes  a las circunstancias climatológicas y de cultivo de secano. Los resultados de crecimiento sobre ciruelo están siendo buenos.

Crecimiento de esta primavera

Los colocamos sobre el terreno a finales del invierno. El terreno se ha ido arando y limpiando de hierbas y los árboles  se han ido regando. El desarrollo y crecimiento está siendo bueno.   También ese es el caso de los ciruelos con injertos de los de la zona. Aunque son plantas más jóvenes, van prendidos y con fuerza.

Se pretende terminar con dos hileras separadas unos tres metros entre si   y con los árboles en espaldera.©

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Semillero de almendros

Parte del semillero de almendros, ya podados

Parte del semillero de almendros, ya podados

Este año pasado mi marido  en sus paseos se dedicó a recoger  almendrucos de almendros abandonados  que, pese a ello, continúan dando fruto por  los cuestos, cerca de  algunos caminos que rodean  la ciudad. Tanto  de árboles dulces (pocos, están muy buscados) como de amargos.  Además  reservó casi todas  las almendras que nos dio nuestro árbol.  Con todas ellas, realizó un buen montoncito y nos pusimos a germinarlas.

Con estos almendrucos actuamos de forma diversa.

  • Unos  los fuimos colocando  por tandas en el congelador durante  8-10 días para que sometidos al frío, se activase la semilla. Tras esta fase fría  se actuó de  doble forma:
    Tras la estratificación en la arena

    Tras la estratificación en la arena

    • Con un grupo de semillas, el mayoritario, tras sacarlos  se fueron  colocando en un lecho de arena  durante un tiempo, regando frecuentemente.  Cuando las semillas comenzaron a abrirse se las trasladó al  caballón nuevo que había colocado al comienzo del huerto.

      Semillas rotas

      Semillas rotas

    • En el  otro grupo no se estratificaron sino que  se abrieron los almendrucos con golpes cuidadosos y posteriormente, lo mismo que las otras,  se fueron sembrando los almendrucos en hileras, relativamente cercanas entre si, donde  fueron germinando y creciendo a lo largo del verano, con algún que otro riego. El que ha tenido mejores resultados de entre ellas  ha sido el primer grupo.
  • Germinación natural

    Germinación natural

    Pero hubo un tercer grupo que fue el de aquellas almendras amargas que de forma natural cayeron al suelo bajo los almendros, en un año de humedad abundante. Allí a lo largo del invierno  tuvo lugar un proceso natural (con humedad y frío) y cuando  nosotros las recogimos muchas de ellas ya manifestaban la aparición del embrión y empezaban a abrir. Las pusimos directamente en tierra y han sido las que han tenido mejores resultados de  entre todos ellos.

Caaballón sembrado

Caballón sembrado

Las plantas han alcanzado la mayoría entre los 50-70 cm. Han desarrollado muchas ramas laterales que en  esta época he estado podando. Debo todavía cavarlos un poco, abonarlos y  quitarles las hierbas que han nacido entre ellos.

Con las ramas laterales, antes de podar.

Con las ramas laterales, antes de podar.

¿Qué voy a hacer con tanto almendro?, pues hay más de una centena. Lo ideal sería tener un buen cuesto de esos de ladera sur, con cierta pendiente y no demasiado mal terreno donde colocarlos para que ellos siguieran su curso natural, y fueran creciendo de acuerdo con el agua disponible por el cielo, pues de la cavada y del abono ya iría proveyendo yo. Pero de momento estoy a la espera de localizar ese terreno.

Mientras que  las plantas siguen su curso hay  mucha tarea por delante que hacer. Un número significativo de estos arbolitos deben ser injertados, todos los amargos y quizá algún otro de los dulces para que den antes.  Esta tarea la pretendo realizar al final de este invierno,  en lo posible con variedades dulces  de la zona,  de esas mismas de los cuestos que  tienen buen tamaño y son capaces de dar fruto incluso en años fríos y secos. Eso es importante en esta zona. ©

Días de niebla, horas de frío

NIebla alrededor de la finca

NIebla alrededor de la finca

Nieblas en toda la zona

Nieblas en toda la zona

En áreas de nuestro  alrededor los almendros están ya abriendo sus flores, mucho antes de lo que corresponde.  Lo mismo ha sucedido en otras  zonas más  al sur. Pero de momento y cruzamos los dedos esto no ha sido así por el huerto y cuanto más se retrase mejor.

UNo de los melocotoneros bajo la niebla

Uno de los melocotoneros bajo la niebla

El que se adelante la floración de los árboles frutales, en concreto de almendros  en casi mes y medio respecto a lo que suele ser habitual, y  el que otros árboles  frutales como perales,  manzanos,    melocotoneros,..  comiencen a preparar y sacar  sus flores  tiene que ver con las características térmicas tan insólitas que ha habido este otoño e invierno, con temperaturas en las que apenas hemos visto las heladas.

Esta situación no se nota tanto en  el huerto, que de por si es frío.  Ello se debe en gran medida a la  afluencia este invierno de las nieblas, que  han sido  recurrentes a lo largo de amplios periodos. Semana tras semana se han asentado en esta zona, periodos en los que apenas, y brevemente, hemos visto el sol.

Poco, pero también ha lucido el sol

Almendros preparando su floración

Con la presencia de las nieblas las temperaturas se han mantenido más bajas que en los lugares donde ha estado luciendo el sol. Si han bajado  por el día más lo han sido las nocturnas. Temperaturas que han estado por encima de cero,  y que  desde aquí han oscilado hasta los 5-6º en la noche.  Estas temperaturas han permitido ofrecer a los frutales a esas horas de frío tan necesarias para una adecuada floración.

Bajo la niebla, la humedad se condensa en las ramas

Bajo la niebla, la humedad se condensa en las ramas

Pero como bien dice el dicho: “No hay feria mala, lo que unos lo pierden otros lo ganan”. Si la carencia de sol  ayudará a preparar la floración de los frutales, el que no haya  habido suficiente nos deja necesitando algo más de calor, imprescindible para un buen crecimiento de los tomates. No se puede tener todo, habrá que esperar y ver como nos adaptamos. ©

Mirando hacia el otro lado

Mirando hacia el otro lado

 

Nacieron los almendros

Plántulas de almendro comenzando a desarrollar tallo y raíces

Plántulas de almendro comenzando a desarrollar tallo y raíces

Recordáis  que en el mes de febrero colocamos una tanda de semillas de  almendro a estratificar, para favorecer la germinación de las mismas. Pues bien,  en el mes de  abril tuvimos la oportunidad de ver que había sucedido con ellas y nos encontramos con que una buena parte estaban germinando y era necesario sacarlas del lugar donde las teníamos metidas en la arena y había que colocarlas rápidamente  en un semillero donde pudieran ser atendidas  con  más atención.

Enterrando raíz

Enterrando raíz

Prunus amygdalus Basch.

Prunus amygdalus Basch.

Las semillas estaban en diferentes fases, en unos casos comenzando a abrir la envoltura exterior, en otros con el tallo apical y el brote de crecimiento claramente en marcha.

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No podíamos perder tiempo, en un rincón no muy lejos del agua cavé un hoyo, mullí la tierra, aporté humus y fui colocando las semillas  germinadas de una en una, cuidando que las raíces quedaran bien colocadas y tapadas y los brotes de crecimiento quedaran cerca de la superficie, pero cubiertos, de modo que tuvieran algo de tiempo de endurecerse antes de asomar al exterior. Después  cubrimos todo con tierra  y regamos.

...

El  semillero se  ha ido manteniendo húmedo desde entonces, paulatinamente fueron asomando las plántulas a la superficie a ritmos diferentes, lo  que hace que en estos momentos haya unas ocho arbolitos  en situaciones muy diferentes, desde el que tiene 20 cm a otros que están apenas emergiendo,  todas ellas sanas y fuertes,  de las que  creo que  con  un poco  más de atención  a lo largo del verano,  saldrán adelante. De momento tengo que cavar entre ellos, mullir un poco la tierra, colocar un poco de paja y mantener la humedad. ©