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Lechuga Hoja de Roble roja

En esta época en nuestra huerta las lechugas están creciendo con fuerza. Es un momento en que están las variedades sembradas al final del invierno, junto con las variedades sembradas más tarde, que serán variedades más propicias para el aumento del calor.

Entre esas variedades sembradas en el invierno para el consumo primaveral está la lechuga Hoja de Roble roja. Es una lechuga que me gusta tener en el huerto a lo largo de la primavera. Aunque es una lechuga que no se adapta nada bien a un exceso de calor, tiende a espigarse, motivo por el que para el verano prefiero otras.

La lechuga Hoja de Roble roja recibe ese nombre por las formas lobuladas que adopta la hoja. Aunque nosotros en el huerto tenemos lechugas de dos variedades diferentes, una de hojas más cortas y redondeadas y que tienden a acogollarse, mientras que en la otra sus hojas son más alargadas, es una lechuga más esbelta con cierto toque lanceolado y dentado que recuerda un tanto a la hoja del Diente de León o la Achicoria. En ambos casos las hojas de estas lechugas presentan intensos tonos rojizos, amoratados, …que se atribuyen a la presencia de diversos antioxidantes, entre otros antocianinas, en las hojas.

La lechuga Hoja de Roble roja tiene un olor delicioso, dulce, suave… también lo es en su sabor. Es una planta de textura tierna, levemente crocante. Rica en agua, necesita de esta para mantenerse crujiente. Es una planta saciante, rica en fibra, numerosas vitaminas y minerales, sobre todo si tiene un crecimiento orgánico.

Por ello debemos ofrecer a la lechuga un cultivo lo más natural posible. Nosotros esta partida la hemos localizado a pleno sol. Como único abono han recibido humus de lombriz. Se han colocado en un suco que permite agruparlas en dos hileras paralelas colocadas a tresbolillo. Un suco fácil de anegar, para darles un riego profundo al menos un par de veces en semana.

No hay que hacer pasar sed a las lechugas. Su brillo nos indica su necesidad. El consumo debe realizarse con regularidad, pues llegados los calores intensos esta variedad tiende a sacar el tallo floral, por lo que hay que consumirla antes, salvo que se quieran semillas.©

¿Cómo tener canónigos en la terraza de casa?

Los canónigos son uno de los cultivos que más fácilmente se pierden entre las muchas hierbas que nacen en el huerto. Su pequeño tamaño y sus demandas de humedad hacen que necesiten una atención más cercana. Cansada de que al final no pudieran estar de forma cómoda para un consumo fácil, decidí probar algo nuevo y diferente. Por ello los coloqué en la terraza de casa.

En el suelo compitiendo con todo lo demás

Empleando unas cajas de plástico, bajas, de las que se desechan de la fruta, coloqué unos 10 centímetros de tierra y algo de humus. Luego pusimos las semillas sobre el suelo. Esto fue durante el mes de enero y desde entonces les hemos ido dando agua. Ahora estoy comenzando a recoger las plantas para la ensalada.

Las cajas las coloqué sobre la barandilla de la terraza. Con un pequeño toldo para evitar que la lluvia pudiera arrastrar la tierra y las semillas. Las plantas nacieron muy bien. Son una planta que gusta de ciertos niveles de frescor, por lo que su cultivo es más adecuado en los meses de menos calor.

El toldo durante la temporada fría les ofreció protección del viento frío. En esta época les sirve de sombra, y evita una excesiva evapotranspiración. Las cajas las coloqué con una diferencia de fechas, de modo que no todos los canónigos se vengan en las mismas fechas.

Al tener las semillas en cajas el control de las hierbas es fácil de realizar y se evita la competencia que tiende a sofocar los canónigos. Su crecimiento está siendo muy denso. Esto nos indica la necesidad de disminuir la cantidad de semillas para siembras posteriores.

Nuestra intención es comenzar a usarla en las ensaladas, para ello iremos realizando diferentes cortes. De modo que los canónigos se vayan regenerando y creciendo. Llegará un momento en que la temperatura obligará a las plantas a entallecer para sacar semilla. Nos interesa especialmente este hecho pues en la caja será fácil el poder recolectar esta.

Veremos como va funcionando y si todo va bien pretendemos realizar unas siembras similares a partir de agosto. De modo que podamos disfrutar de los canónigos a lo largo del otoño y en el invierno en las ensaladas, lo mismo que haremos ahora, en la primavera. ©

Regando los semilleros de hoja en marzo

Durante el mes de febrero  coloqué bajo el túnel, donde había tenido puestas las escarolas, los semilleros para conseguir verdura temprana en la primavera. Tras el problema que tuve con los roedores en el  invernadero,  preferí colocar los semilleros lejos del mismo y el túnel era una buena opción.

Durante el mes de marzo han ido creciendo  y en estos días están comenzando  a tomar vigor.  No tardaremos mucho en tener que iniciar el trasplante de algunas de ellas, las de  mayor fuerza, para que adquieran mejor desarrollo.

Cuando pusimos los semilleros el planteamiento era conseguir verdura de hoja, tanto para consumo en verde como cocinada.  Así por un lado pusimos algunas tradicionales, de ahí la variedad de lechugas que tenemos en crecimiento. Por otro  hay espinacas para consumo de la hoja en tierno mientras sea pequeña y diferentes variedades de crucíferas.

Las lechugas   están en dos fases muy diferentes. Una tanda están arrancando en su crecimiento  y en unos quince, veinte días se podrán comenzar a consumir. Las otras son más pequeñas  y han nacido de forma irregular, aunque sospecho que hay algún depredador (entiéndase babosas y caracoles); que son responsables de su desaparición.  Con todo hay lechugas romana, de hoja rizada, de roble roja, trucha, Maravilla verano,  lechuga china para tallos,..

Las espinacas ya las tenemos en producción y se van pelando las hojas según se van comiendo.

Brécol

Respecto a las crucíferas es de las que hay mayor variedad.  Por lado alguna crucífera europea: Unos repollos, algún brécol, algún nabos, …. Pero hay una mayor variedad de crucíferas asiáticas.  Con estas tengo menos experiencia y todavía no las controlo en su desarrollo, por lo que en ocasiones se salen y florecen antes de tiempo.

Mizuna

La mayoría es para su consumo en tierno cuando se pueda, mientras son pequeñas si están tiernas. Pero también tengo  intención de colocar algunas para su  desarrollo y posterior consumo. Así hay mizuma, mostaza roja, komatsuna, col china, …

Komatsunas

Ahora  les estoy dando un buen riego. Les hacía falta, pues hace calor bajo el túnel estos días.  Tengo intención de cavar los semilleros en un par de días y  en una semana si se mantiene el calor estaré comenzando a realizar alguno de los trasplantes que quiero  poner, con: lechugas, coles chinas, komatsunas,  brécoles,  mizumas,  y el resto,….pero ya os mostraré.©

Conservación de las coles bajo túnel

Este otoño pasado, ya avanzada la temporada,  decidí colocar un túnel  sobre la hilera de  diversas coles que teníamos ya bastante crecidas en el huerto. La razón de ello está en que aunque los repollos  y en general las crucíferas, suelen ser resistente y aguantan bien cierto nivel de frío, cuando  las temperaturas bajan en exceso, al ser hojas carnosas,  pueden  sufrir bastante, se hielan y estropean.

Conforme avanzaba la temporada y las temperaturas se mantenían suaves llegué a pensar que quizá había sido demasiado precavida con los repollos y que en realidad no iba a ser necesario  el haber protegido las coles.

El mes de enero colocó a cada uno  en su sitio y la caída de las temperaturas fue drástica, muy intensa y en poco tiempo. En el huerto hubo mínimas de -9.9º. Temperaturas  muy bajas que al asentarse las nieblas se vieron mantenidas día y noche durante bastante tiempo.

Al volver a aparecer  el sol parecía que el daño había sido importante, pero ha sido ahora al revisar  bajo el túnel cuando vemos que se han recuperado mejor de lo esperado, pero de forma desigual. Bajo el túnel   lo que quedaba por consumir era : Repollos de Asa de Cántaro, de la variedad Pao de Azúcar, kalibos morados, lombardas y unos colirrábanos.

Como se puede ver en las fotografías las variedades de hoja verde, es el caso del Asa de Cántaro, han sufrido más deterioro  que las variedades moradas. Así tanto los kalibos, como las lombardas apenas se ven afectados por el  frío. Los mejores sin duda los kalibos que son una variedad que cada año me gusta más. Tengo que mirar a ver si soy capaz de conseguir sacar semillas.

Lo que  hoy hemos hecho ha sido, aprovechando que ha salido el sol y las temperaturas son suaves, el descubrir el túnel, tanto para  eliminar las hojas heladas en proceso de descomposición, como para ventilar y secar bien las superficies de las hojas. Esperemos se sigan conservando y los vayamos poco a poco consumiendo.©

Kale púrpura

Buscando incrementar la variedad de crucíferas en el huerto, esta primavera pasada compré semillas de Brassica oleracea var. sabellica L., col crespa también conocida como Kale, en su variedad púrpura.

Las semillas las sembré durante el confinamiento en pequeños alveolos. Colocando unas cuantas semillas en cada uno de ellos. Nacieron todas y cuidadas durante ese periodo, crecieron bien.

Al finalizar el confinamiento y dado que los alveolos se les iban quedando pequeños los coloqué en tierra. La intención era  de que cuando las plantas crecieran un poco más las colocaría en otra ubicación y las separaría.  Luego el tiempo pasó y yo, por unas cosas o por otras, no lo hice. Pese a todo este abandono  y el hecho de estar apelotonadas entre si, los kales han crecido bien. 

Las plantas han estado abiertas a su consumo en todo momento, y se han empleado en diversos plantos, pero es ahora cuando comienza su mejor momento. La llegada del frío hace que las plantas se pongan más suaves en su sabor y más tiernas y sabrosas.

La planta del kale púrpura es más esbelta que la del Kale verde rizado, sembrada en sus mismas fechas. Una planta que oscila entre los 0,60 cm y el metro. de hojas de tamaño mediano y un rizo muy prieto.

Su color no implica una reducción de nutrientes e igual que el Kale verde presenta un elevado contenido en minerales, vitaminas, antioxidantes, ayuda  contra el cáncer, el colesterol, el estreñimiento,  … Su rico colorido  hace de ella también un vegetal con gran valor ornamental.©

Sementijos de otoño

Este año una buena parte de los sementijos de otoño van bajo túnel. Un túnel alargado  que hemos montado con tubos de riego, arcos de hierro, estacas de fresno  y varas de mimbre. Unos le dan solidez, mientras que los otros se adaptan a las  contingencias climatológicas con flexibilidad, de modo que hasta ahora aunque el viento ha sido fuerte y la lluvia intensa, han funcionando  con eficacia. Tan solo  queda saber qué sucedería en caso de que hubiera nevadas intensas, aunque a priori parece que eso sea harto difícil.

Durante el mes de octubre se llenaron de hierbas

Los túneles se fueron montando  a lo largo del mes de octubre, poco a poco, al tiempo que se iban realizando las tareas de  recogida de la cosecha. Los sementijos se habían puesto desde comienzos del mes de setiembre, en unos casos a resultas del trasplante de plántulas de escarola, lechuga y puerros, en otros resultado de la siembra directa, tal es el caso de los semilleros de judías verdes, cebollas, espinacas, zanahorias moradas, rábanos, y  algunos nabos.

La llegada de la bonanza otoñal,  con temperaturas suaves  y mayor humedad, obligó a una buena tarea de desbroce de hierbas que se multiplicaron entre los sementijos. Ello hizo que la tarea de colocar los túneles se alargara un poco más.

Cado uno de los sementijos colocados tiene diferentes objetivos. Está claro que escarolas ( de hoja ancha y rizada), lechugas y puerros pretenden suministrar estas verduras a lo largo del otoño y parte del invierno. Por esta zona aunque las plantas sobreviven no suelen medrar demasiado y en el caso de las lechugas si las heladas son intensas incluso se ven afectadas por ellas.

Las espinacas, rábanos y nabos pretenden conseguir suministro de esta verdura  asegurando su desarrollo  al margen de cómo vengan las temperaturas.

Las cebollas son el semillero de dónde pretendo sacar  las plántulas para el trasplante inverno-primaveral, ya que  aquí bajo el túnel se están desarrollando bien.

Las zanahorias moradas suponen un experimento. Dado que las zanahorias se me suelen entallecer sembradas en pleno verano  y que en el sur se desarrollan como cultivo otoñal,  decidí  ver cómo se desarrollarían como cultivo de otoño- invierno bajo túnel. De momento su pinta es buena, pero todavía no hemos empezado a consumirlas, aunque hasta ahora bajo el túnel  han estado creciendo bien.

Otro experimento  similar son las judías verdes sembradas tan tardías que todavía están en flor en estos momentos. Estoy resistiendo en ponerles una doble cubierta por ese mismo motivo,  y por ello necesitan de los insectos que hay bajo la cubierta del plástico para polinizar sus flores, pero las expectativas con ellas se manifiestan dudosas.

Este espacio se pretende que sea algo dinámico y como quedará algo de espacio según se vaya vaciando, es allí  donde se pretenden colocar algunas verduras asiáticas, sobre todo a partir del momento en que las judías verdes no puedan soportar los rigores invernales del exterior y vayan muriendo.©

Judias verdes en octubre

Como cada año las judías verdes, sembradas en el verano para consumirlas en el invierno, son un clásico en mi casa. Nos gustan las judías verdes en este tiempo, sea el caldito de fréjoles que como plato de cuchara apetecen  ahora, o las judías verdes con gambas, o incluso dado que este año no puse chauchas en una receta que suelo asociar con ellas: Chauchas con beicon y huevos,… Pero para ello tiene que haber judías frescas, pues es cómo mejor están.

Así colocamos en el verano semillas  suficientes para poder ir comiendo con cierta frecuencia esta deliciosa verdura.  Tienen la ventaja de ser leguminosas, por lo que la materia vegetal que generan,  tanto  en caso de que se hielen como si recogemos cosecha, es fácil de asimilar por el suelo.

Este año además de las judías de mata baja que suelen ser las habituales, decidí arriesgar unas cuantas semillas de los fréjoles largos y ver si se podían dar.  En ambos casos recogimos judías abundantes, más crujientes y sabrosas que las de pleno verano, pues es una verdura que se endurece con cierta facilidad cuando tiene lugar un calor muy intenso. En cambio esta temperatura que ha ido haciendo en el mes de setiembre y lo que llevábamos hasta casi mediados de octubre era ideal.

Recogimos cosecha de todos ellos, pero por los pelos.

De los fréjoles altos, con vainas largas, crujientes y carnosos, recogimos la primera tanda y una segunda abundante, que apuramos todo lo que pudimos dado que daba la sensación  que el avance de las temperaturas negativas era inevitable. Pero no se podían tapar. La helada los dejo achicharrados en sus restos.

A  los fréjoles bajos  les pusimos cubierta y resistieron bien los primeros envites del frío, tapados bajo el plástico. Llenamos casi un caldero, más abundantes los redondos verdes que el pinto blanco Boca de Dragón, que todavía está haciéndose.

Las temperaturas han  seguido bajando hasta los -4º y así incluso bajo el plástico  del túnel las plantas han sufrido lo suyo, pero siguen resistiendo. Todavía es pronto para saber cómo han quedado de dañados. Es quizá uno de los años en que más pronto ha aparecido una helada tan intensa.  Con todo la cosecha ha sido buena. Creo que es una siembra que siempre merece la pena.©

El Repolho de Chaves

Este año con la Covid apenas hemos salido de casa, pero este repollo me ha traído los aires portugueses con cierta frecuencia. Su presencia en el huerto es resultado de una visita al país vecino la temporada pasada. Visitas que suelo aprovechar para conseguir algunas semillas nuevos.

Ha estado en el huerto desde la primavera. Fue de las últimas semillas que coloqué en el huerto para crear semilleros antes de saber que íbamos a ser encerrados por la pandemia.  Al finalizar la misma las coloqué en su posición final. Unas hileras yuxtapuestas de diferentes variedades, y han estado allí a lo largo del verano y ahora el otoño.

Durante el verano  no han estado mal, pero ha sido a raíz del descenso de las temperaturas  y de la llegada de las lluvias cuando esta penca forrajera,  variedad del Asa de Cántaro se ha puesto mejor, incluso exuberante.

De  fuertes y gruesas  pencas, junto a las hojas  carnosas. Tiene un tamaño medio que  va extendiéndose  en altura y en anchura. No acogolla en exceso, pero también es cierto que desarrolla un corazón carnoso.

Al ser una variedad aclimatada en Chaves, me interesó especialmente por la posibilidad de una buena adaptación al frío. Hecho que procuraré experimentar este año.

Con este tipo de Couve probaremos a realizar alguna de las especialidades portuguesas, sea un caldo verde u otras que vayamos viendo. Normalmente las coles suelen estar mejor cuando el descenso de las temperaturas suaviza un poco su sabor. Por lo que no tardaremos mucho en iniciar el consumo.©

Judías verdes tardías con costilla de cerdo

El cambio en las temperaturas trae consigo un cambio en el tipo de platos que se ponen en la mesa. De las ensaladas y platos  fríos se pasa los platos calientes y de cuchara. Los productos empleados pueden seguir siendo los mismos pero la forma de realizarlos  va a ser diferente. Este es el caso de las judías verdes.

Las temperaturas del mes de setiembre están viniendo fenomenal en la judía verde tardía, de cuya producción recogemos cosecha todas las semanas. La ventaja de secuenciar la siembra de judías verdes en diferentes variedades es que permite disponer  de forma regular de esta verdura a aquellos que las preferimos frescas y no congeladas.

Las judías verdes sembradas en pleno verano nacen bien, siempre que uno tenga la precaución de regar el suco antes de sembrar. Posteriormente solo hay que estar atentos para prevenir algunas enfermedades fúngicas y de regar, por lo demás el calor regular, ayuda en el crecimiento.

La llegada del otoño, siempre que no venga acompañado de frío, es un buen momento para esta verdura , que suele estar más crocante y crujiente que en pleno verano, tardando mucho más en desarrollar durezas. Recién recogidas vamos a realizar con ellas este plato de judías con costilla y patatas moradas y blancas.

Empezamos colocando la costilla en la sartén donde la sofreímos con un poco de pimienta negra. Nosotros hemos empleado una costilla sin adobar, pero también se puede usar esta.  Cuando va dorada, añadimos y sofreímos con las judías verdes troceadas y lavadas, junto con la cebolla picada.  Se le añade un ajo y un  par de hojas de laurel.

Este tipo de judía verde lleva su tiempo de cocción. Añadimos agua, un poco de tomate sin pieles ni granas, así como pimentón y dejamos ir hirviendo, posteriormente incorporamos las patatas moradas, tras lavar y trocear. Se deja destapado para evaporar el líquido sobrante y se deja al fuego hasta que las patatas están cocidas.

Se deja reposar brevemente y a continuación se sirve.  Es un plata que resulta agradable. Hay que tener cuidado con el tomate y no excederse con el mismo, pues aporta acidez, que en exceso no resulta agradable.©

Tortilla de huitlacoche con coliflor y chorizo

Maíz creciendo en el huerto

Huitlacoche

En estas fechas una de las cenas frecuentes en casa tiene como protagonista al Huitlacoche.  Este hongo es consecuencia indirecta de la producción ecológica del maíz. Esto unido a las últimas lluvias  supone la presencia de estos hongos parásitos en el maíz. Hongos que buscamos y recogemos como base para nuestras recetas.  El maíz crece fuerte y está estupendo y en él crece el huitlacoche.

Para preparar  el huitlacoche frecuentemente experimentamos variaciones  respecto al modo de hacerlo. En esta  receta la mayoría de  materias primas que usamos,  salen del huerto: Coliflor  cocida, huitlacoche, cebolla, un tomate pequeño, huevos, sal,aceite,  pimienta y un poco de chorizo.

Comenzamos  friendo la cebolla hasta que va pochando. Se le añade  un tomate pequeño  y se lava y trocea el huitlacoche. Se deja freír todo ello. Nosotros preferimos este hongo cuando va bien cocinado.

Las pellas de coliflor suelen ser grandes, y en este caso quedó una parte de la misma que había sido cocida y  empleada en otra receta. Ahora se incorporó en pequeños trozos a la sartén, cocinando durante un tiempo. Se le añade el chorizo en pequeños trozos, para que de un pequeño toque.

A partir de ahí se salpimentó y  si gusta se puede poner un poco de epazote. Se baten unos huevos  que  se incorporan a la sartén y se van dorando. Hay que buscar ese punto  en el que la tortilla queda cuajada por fuera y al tiempo jugosa. El Huitlacoche le da un toque diferente que combina bien con todos estos ingredientes y resulta agradable de comer.©