Archivo de la categoría: Cebada

Pardales en acción

Hordeum vulgare

Hordeum vulgare

A lo largo de toda la primavera la cebada de invierno ha estado creciendo en el huerto.  No esperábamos mucho de la misma, pues se sembró a modo de experimento en una zona donde había estado  trabajando la máquina, con el terreno muy apisonado, como un modo de empezar a poner el  suelo  listo para el cultivo.

Hermosas  espigas

Hermosas espigas

Así de buena  estaba a comienzos de junio, un trozo  que presentaba hermosas   espigas, que se mecían libres bajo la brisa, mientras que lentamente comenzaban a madurar. Nos hicimos esperanza de una buena cosecha.

...

Pero está claro que al pequeño cultivador  todo se le convierten en mermas, poco a poco comenzamos a notar que algo sucedía    en las espigas cada vez más peladas y desgastadas. No ocurría   nada mientras nosotros estábamos en el huerto, pero había que tomar medidas, estaba claro que  había que protegerla.

Bajo la red

Bajo la red

Tendimos unos arcos de hierro por encima y colocamos una red. Pero no acabó ahí, todos los bordes en contacto con la red comenzaron a estar asolados,  y en ocasiones   refrenados por la red ya había más tiempo  para localizar a los culpables, para  verlos.

Pelando los granos

Pelando los granos

Pese a todo qué rápidos  resultan los pardales para desaparecer cuando llegamos al huerto,   aprovechan cada hueco, cada espiga cercana, cada oportunidad,  su acción deja huellas manifiestas sobre nuestra cebada, veremos lo que queda por recoger tras el paso de las bandadas. ©

Sin dejar uno

¡…sin comentarios!

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Ampliamos los cereales de invierno

Cebada asucada y con paja de cobertura, sin apenas trabajar la tierra

Cebada asucada y con paja de cobertura, sin apenas trabajar la tierra

Terreno a comienzos de noviembre, recién sembrado

Terreno a comienzos de noviembre, recién sembrado

La sementera está ya finalizada y los cereales de invierno nacieron bien y de momento  van con muy buen pie este año.  Ahora en el otoño hemos sembrado cebada de  ciclo largo, centeno, espelta y trigo. Este año hemos incorporado la cebada de invierno y el trigo respecto a lo sembrado el año pasado.

A la hora de sembrar  en la sementera es muy importante  el que la tierra esté bien de humedad. Este año ha estado bien en ese sentido, pues aunque las lluvias no han sido excepcionales si que han sido suficiente para asegurar una buena nascencia en los cereales sembrados.

Inicialmente habíamos pensado en poner  los cereales en la zona sembrada de patatas anteriormente, pero al final cambiamos de opinión y los hemos puesto en la zona exterior a la valla, entre esta y el canal de desagüe. En nuestra zona al sembrar hay que dejar si se cerca 4 metros desde la valla  y el canal de desagüe para  permitir labores de mantenimiento de este.

Es una zona donde de momento lo único que habíamos sembrado era un trozo para alfalfa, que se ha dado bien. De este modo nos aseguramos que sea un trozo que se mantenga libre de malezas. Será una zona donde iremos sembrando en plan más extensivo, dejando periodos de barbecho, intercambiando la siembra de cereales con algunas leguminosas.

Cebada

Cebada

Trigo barbilla

Trigo barbilla

Cebteno

Centeno

Espelta

Espelta

El terreno estaba muy desigual. Había zonas ya sembradas de berzas de años anteriores, otras roturadas de este año, asi mismo había una zona que estaba sin arar y sin arar se ha mantenido, pero en ella hemos colocado centeno sembrado a voleo por encima, y cubierto todo ello por paja de cebada.

Han tardado todos los cereales  en nacer, o al menos eso me ha parecido, pero ahora están bien y fuertes todos ellos. La cebada se ha colocado en una zona en paralelo donde está el área de experimentación. Con la tierra levemente arañada, colocando paja  directamente sobre las semillas sembradas en hilera. Las hierbas no parecen haber nacido, pero sin duda lo harán pues no se ha empleado ningún tipo de control de las mismas, pero si lo hacen cuando  la cebada esté ya fuerte, ya no podrán con ella.

Zona exterior de la valla

Zona exterior de la valla

El resto está fuera de la valla por este orden, según aparecen en la fotografía:

  • Lo primero un buen trozo de trigo, creo que trigo barbilla, he colocado  cinco  sucos que ahora van ya  muy hermosos, apenas ha nacido hierba entre los sucos. Más adelante tendré que abrir los sucos, pero será a finales del invierno.
  • Luego va el centeno, un trozo sembrado en sucos, bien nacido y  con poca hierba lo asucado, el otro trozo sembrado a manta y con paja, de momento va muy fuerte, es difícil saber si tiene hierba o no.
  • Finalmente está el trozo de la espelta. Colocada en la zona  donde había el año pasado colocado berzas, es una zona  bien labrada y  el cereal está bien nacido, va muy bonito.

En todos los casos como abono se  ha usado el humus de lombriz, pues de cara al invierno  se puede considerar uno de los mejores a emplear. Al mismo tiempo que nutre las plantas, asegura la renovación bacteriana del terreno y protege a las raíces de la intensidad de la acción de la helada, al asegurar una mejor asimilación de los nutrientes.©

Tras la siega, espigamos

Bajo el cielo de julio

Julio en la submeseta norte es época de realizar la siega. Nosotros hemos realizado  esta tarea segando algunos de los cereales que ya estaban maduros. El centeno, la espelta y la cebada tremesina estaban ya en sazón.  Cogimos  la tarea de mañana, para aprovechar la fresca y además la humedad de la noche  pues sino con el movimiento de la hoz  el cereal era fácil que  se desgranara y terminara en el suelo.

Segando la cebada

Con el centeno

Hacía calor. Es cierto que no es lo mismo que en el pasado  cuando eran días  y días segando de sol a sol, pero la paja rechaza la luz  del sol y genera en el entorno un ambiente sofocante.

Mi marido cogió ritmo, y casi todo fue tarea suya, yo apenas algo de la espelta que este año está particularmente bien granada.  El centeno tenía mucha espiga con poco cereal  pues se helaron cuando estaban en flor. La cebada quizá la sembramos muy junta, o la sembramos sin seleccionar las semillas usando de las que te venden para consumo, la cosa es que las espigas eran bastante desiguales.

Espigas de centeno

Espigas en el suelo

A media mañana ya habíamos finalizado, pero al quitar los mornales de la tierra me di cuenta de que el suelo estaba lleno de espigas. Espigas tanto en la cebada como la espelta, pero especialmente  el centeno. Daba la impresión de que o el último día de viento  se habían caido o bien los ratones ya habían iniciado la recolección. El hecho es que  las   espigas estaban en el suelo y estaban  bien llenas de granos.

Granos de espelta

Recogiendo espigas

Las fui recogiendo  una a una y  casi llené un cubo y no pude dejar  de recordar la historia de esta acción.  Cómo  el espigueo aparece ya desde la  biblia, cuando las gentes  segaban los campos y por mandato religioso dejaban las espigas para  que  viudas y huérfanos  pudieran encontrar algo para sobrevivir. Ellos pasaban por los campos seguramente agradeciendo  que viento y roedores hubieran quebrantado las espigas y tirado al suelo,  y que el campesino fuera buen creyente y las dejara en el campo. Esta práctica  se mantuvo a lo largo de la historia  y todavía  a finales del XIX era bastante  habitual,  hecho que queda reflejado en una obra  realista de  Millet. Este  nos deja un bello cuadro: Espigadoras  como recuerdo de esa tarea realizada  a lo largo de todas las épocas por  el grupo social  más pobre y desfavorecido  en las áreas rurales del mundo occidental . ©

Aquí os dejo un vídeo que he montado con las imágenes de la siega del centeno:

Espigas, diferentes soluciones a un problema

Centeno

Cuando se piensa en espigas normalmente se piensa en las gramíneas (Poaceae), pero no son de hecho las únicas plantas que adoptan esta disposición en su flor,  hay otras, aunque son uno de los mejores ejemplos que podemos encontrar.

Llanten menor en flor

Yo encuentro particularmente bellas he interesantes las espigas de las gramíneas, creo que son  una solución de gran inteligencia en el diseño floral. Las espigas  suponen un avance en el diseño de la flor  pues suponen una disposición de la flor en vertical, frente a la flor única o la  disposición en el plano horizontal que realizan las compuestas o la disposición a diferentes planos que  pueden realizar las umbelíferas.

Briza máxima

Cebada

Suponen una disposición especialmente  exitosa, copiada por el ser humano en la ocupación en altura que se desarrolla en la ciudades y  es una economía de espacio necesaria cuando las plantas son numerosas, como suele ser habitual en el hábitat preferido por las gramíneas: las praderas.

Phalaris

Festuca

Holcus

En ese hábitat el número de ellas es elevado  y todas necesitan fructificar, compitiendo unas especies con otras,  En esa disposición en vertical, cada especie adopta diferentes soluciones. Soluciones que  van desde la espiguillas  como elemento base con una o más flores, hasta la agrupación de espiguillas en inflorescencias  de tipo racimoso.

Espelta

Con todo este despliegue  el objetivo siempre es facilitar la fructificación  y para ello el intercambio de pólenes, bien  a través de algunos pocos polinizadores  pero sobre todo a través del a movimiento que el viento puede imprimir a los pólenes que se ven desplazados   mecidos por la brisa,  intercambiándose   los unos con  otros o  incluso  en ocasiones se autopolinizan.

Nosotros en el huerto contamos con diversos tipos de espigas unas para el consumo  del grano como el centeno, la espelta, la  cebada,  el alpiste,   … otros de tipo forrajero, que nosotros desaprovechamos de momento como grama,  Holcus, Poas,  Avenas, Festucas,  Lolium, … una gran  y fascinate variedad y eso que solo hablamos de espigas, si además nos metiésemos con los mecanismos desarrollados por las semillas para dispersar estas por un territorio habría mucho que decir. ©

La mágica lluvia

Hileras de cebada tremesina

Brote de Peonía apareciendo

Nada es tan sorprendente como los cambios que sufre un lugar a partir de la llegada de las lluvias tras haber pasado tanta sed. Desde luego  viéndolos no se puede discutir que el agua es fuente de vida, de potencialidad, de crecimiento.

No sé el volumen de agua que ha caído (quizá unos 15 litros), pero ahora ya ha llegado a  los primeros   20 cm de la superficie de la tierra, con lo que todas las plantas del huerto se ven  beneficiadas por ella. Algunas más que otras, pero para algunas ha sido como una auténtica explosión de fuerza vital.

Plántulas recién germinadas

Plántulas de lino dorado

En esta categoría entra sobre todo la cebada tremesina, quizá recordéis   la entrada que realizamos hace  unos de 10 días cuando la sembramos, en un momento en que la tierra dónde la colocamos era sobre todo polvo. Esta misma semana pasada  nos ha sorprendido  justo con la llegada de las lluvias saliendo  con fuerza y ha agarrado esa fuerza para no desaprovecharse ni un solo grano. ¡Qué maravilla de poder germinativo!

Bajo la lluvia

Este cereal posée una fuerza que le permitirá aprovechar este agua para, junto con el abono que le colocamos, formar un nudo de raíces que conservará la humedad lo suficiente para intentar  fructificar y trasmitir la herencia  reproductiva a la siguiente generación.

Salsifí preparando el tallo floral

Pero no  es la única planta que aprovecha el agua, pues todas las demás tanto silvestres como cultivadas han   aprovechado el agua para buscar su momento de expansión,  de crecimiento.

También han aprovechado la lluvia

Es difícil no interpretar esa fuerza , ese crecimiento. No apuntarse a esa maravilla de esperanza, quizá de egoísmo vital, pero al mismo tiempo de  búsqueda de eternidad, de continuidad intrageneracional. Es increíble la magia de la lluvia, la fuerza de la vida. ©

Cebada tremesina

Zona de siembra

Colocando en el suco

Aunque tenía intención de hacerlo  en la sementera con lo del viaje a USA se me pasó en su momento sembrar la cebada normal. Pero mi marido   el otro día encontró esta cebada tremesina y en un arrebato raro en él, decidió comprarla,  quizá para hacer agua de cebada pero sobre todo, más teniendo en cuenta como se está poniendo el cereal por las nubes,  para dársela luego a las gallinas.

Así que nos hemos embarcado  en esta  nueva cosecha. Su nombre científico es Hordeum  distichon   y es una gramínea, familia de las Poáceas que se emplea como  cereal tanto en la alimentación humana como animal. Esta cebada es una cebada de ciclo corto sembrada ahora en la primavera y cosechada en teoría en tres meses, es lo que se llama una cebada de dos carreras, frente a la que se siembra en la sementera que es de seis carreras. Por lo visto esta además es la adecuada para hacer la cerveza y presenta un menor contenido en fibra.

Semillas dentro del suco, encima del humus

Nosotros hemos cavado con la motoazada la zona donde la vamos a colocar y como previsiblemente a lo mejor  hay que darle algo de agua la he asucado para que sea más fácil, dentro del suco  hemos colocado algo de humus, encima la semilla y posteriormente  el agua, mojando el conjunto, a partir de ese momento hemos cerrado el suco y a esperar. Habrá que procurar que no se llene de grama que es posiblemente una competidora en el terreno donde la hemos colocado a finales de esta semana pasada. ©

Detalle de las semillas