Sopa de verduras

Boniato morado, patata morada, patata blanca, zanahorias de dos colores, apio

En estos días en que el invierno deja ya sentir los rigores del frío, una sopa de verduras es una maravilla que concentra aromas y sabores, reconfortando el cuerpo. Esta es una receta con verduras del huerto, pero con aromas de otras tierras. Es una receta hindú, adaptada a nuestro gusto.

Cebolleta y puerro, junto a todo lo anterior

Es una receta cargada de antioxidantes y nutrientes, con colores que a la vista estallan en su intensidad. Los sabores son intensos, perfumando también el plato.

Para elaborar esta receta vamos a recoger un poco de muchos productos cosechados en el huerto: 1 cebolleta y 1 puerro, junto a 1 boniato púrpura, dos patatas medianas, cada una de un tipo, morada y blanca, zanahorias de colores diferentes y 1 rama de apio, además de un puñado de guisantes y unos pak chois muy tiernos junto a un puñado de ramilletes de una penca de coliflor. A ello le añadiremos sal y un puñado de especias, que le darán el aire de otras tierras, así como caldo de verduras y pescado, resto de una caldereta.

Pak choi y coliflor

Comenzaremos lavando y picándolo todo muy fino. Resultado de ellos es esta tabla de colores. Como cada verdura tiene tiempos diferentes comenzaremos pochando la cebolleta y el puerro en un poco de aceite de oliva.

A continuación se le añaden las especias. La receta original tenía sabores más intensos que los que nos gustan, por ello redujimos todo a la mitad: 2 cardamomos, un palito pequeño de canela, 1 rama de laurel y un poco de nuez moscada rallada.

Luego se incorporaron a la cazuela las patatas, las zanahorias, el apio y el boniato. Se dejaron estofar durante unos minutos, moviendo un poco para que nada se tueste.

A continuación se incorporaron las flores de la coliflor, los pak chois finamente picados y el puñado de guisantes. Seguido por el líquido guardado de una caldereta de pescado. Se añade sal y dejó todo ello hervir, hasta que las verduras estuvieron tiernas, lo que vinieron a ser unos 10 minutos más, pero resulta fácil probar y ver el momento en que alcanzan su punto de cocción.

El resultado final es una sopa de color oscuro como consecuencia del carácter hidrosoluble de las antocianinas presentes en el púrpura de los boniatos y las patatas moradas. Una sopa sabrosa de aromas delicados, junto a perfumes de otras tierras. Todo ello enriquecido con el sabor extra, de ese caldo de pescado. Digna de repetir una y otra vez, cada momento ajustándola a las verduras de esa época.©

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