Los primeros rojos del huerto

Caja de pimientos entreverados

Caja de pimientos entreverados

Pimiento Morrón madurando

Pimiento Morrón madurando

Este es un buen  año para los pimientos en el huerto. Es un año  en el que la maduración de los pimientos va muy adelantada. Ya hace tiempo que lo han ido haciendo de a pocos, pero ahora ya están enrojeciendo de forma abundante.

Dos son las razones fundamentales de este proceso. La primera de ellas  ha sido la fecha de siembra, dado que es el año en el que más temprano sembré los pimientos, comienzos del mes de  febrero. La segunda está relacionada con el intenso y regular calor de este verano, que ha favorecido especialmente a las plantas que gustan del sol.

Padrón a pleno color

Padrón llenos de  color

Con los pimientos los diferentes tipos tienen procesos de maduración distintos. Los hay de ciclo más cortos que otros.  Resultan especialmente tempranos los pimientos de padrón y los pimientos de tres-cuatro  morros. Estos últimos son un grupo  de pimientos de porte más bajo que otros, hecho que quizá incida en su maduración más temprana, pues echan flores antes, al crecer menos.  También maduran temprano las ñoras y los del Pico de Mendavia

De tres y cuatro morros

De tres y cuatro morros

Los pimientos más grandes y carnosos  resultan de  evolución más lenta, destacando de entre ellos los pimientos Morrones. Pero los largos de tres morros o los largos picudos van un poco más lentos que los demás.

madurosTenemos por costumbre dejar los pimientos en las plantas hasta que comienzan a enrojecer. Desde ese momento en adelante los recogemos y los llevamos para casa, donde dejamos que en cajas terminen el proceso. Conforme van enrojeciendo  los vamos preparando para conservar, frecuentemente asándolos y colocándolos  dentro de  botes. ©

2 pensamientos en “Los primeros rojos del huerto

  1. walter-

    Hola. Saludo a la autora.
    Cuando fui niño, junto a mi abuelo manteníamos con trabajo compartido un huerto bastante variado y productivo. A través de mover y remover la tierra, de esparcir las semillas, de llevar el agua de riego aprendí el placer de tocar la tierra, de descubrir los brotes nuevos, de la alegría de la cosecha, de la frustración que dejaba la helada tardía o el granizo destructor. El huerto es una escuela de la vida en cierta manera. Leer y ver imágenes de tu trabajo me anima a reencontrarme con un huerto nuevamente. Han pasado más de cuarenta años del huerto del abuelo. ¿Me decidiré a iniciar nuevamente mi propio huerto? Veremos que pasa…
    Walter.

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    1. Encarnación Autor de la entrada

      Que la fuerza te acompañe! Espero que vuelvas a disfrutar del placer de cultivar tu huerto, de ese enterrar los dedos en la tierra, el silencioso crecimiento de los tallos, la euforia de la flor, el placer de la propia cosecha. El huerto es escuela de la vida , pero también momentos de autoencuentro. Un lugar para encontrarse a uno mismo lejos del estrés cotidiano. Salud y que haya suerte.

      Responder

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