El alma del huerto

Comienzan a echar brotes, listas para poner como tempranas

Comienzan a echar brotes, listas para poner como tempranas

Ajos

Ajos

Es en  estas épocas en que el huerto está en un  cierto impasse y las tareas de preparar los semilleros están comenzando  cuando se plantea uno  a veces qué bicho es el que le ha picado para meterse en estos berenjenales.

Visto desde fuera, a una cierta distancia emocional,  en el huerto unos pocos temas pueden ser apasionantes, otros divertidos, pero la mayoría resultan reiterativos cuando no aburridos.

Qué hay entonces en estas tareas que  consiguen atraparnos, incluso abducirnos?  ¿Por  qué una persona adulta  escoge libremente  e incluso con alegría  lo que  el sentido común nos dice que es trabajo, e incluso mucho trabajo? Por qué motivo  invierte un volumen de horas considerable de su tiempo libre, día a día, semana tras semana.

Viendo la vida, sin perder detalle

Viendo la vida, sin perder detalle

Tallos de pistacea vera crecidos este año

Tallos de Pistacea vera crecidos este año

Un huerto no es para cualquiera,  se requiere un cierto perfil para ejercer como hortelano. Se necesita una cierta capacidad de entrega a la voluntad de los hados. Una fe  en el  pulso que alimenta la vida y se  nutre del trabajo,  una cierta capacidad de ensoñación  que nos permita posponer la frustración del momento a cuenta de todo aquello que quizá llegue a suceder.

Pero el elemento esencial,  la magia intrínseca  más fuerte, la que más nos seduce,  es el poder que emana de nuestras manos año tras años. El poder de seducir la vida, de  crear y recrear, de ver crecer, madurar,  transformarse.  Ese poder hunde sus raíces en nosotros, y  con el  resurgir de la naturaleza año tras año  nos colma de maravilla, de expectación, de asombro.

Fuera el aburrimiento, bienvenido el rayo de sol que  hace perezoso el momento,  el canto del ruiseñor que comienza el cortejo.  El pulso de nuestro huerto marcha, oculto y sereno  bajo las rachas de aire frío que recorren estos días el terreno. ©

Esplendor de la puesta de sol

Esplendor de la puesta de sol

6 pensamientos en “El alma del huerto

  1. Sofía M.

    ¡Qué bonita entrada! Muy profunda, filosófica y bella.
    Es cierto que no todos tienen la fuerza para ser hortelanos, pero los que nos dedicamos al cultivo sabemos lo que es apreciar la belleza de aquello que crece poquito a poquito, día a día.

    ¡Un saludo, Encarnación!

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  2. Adolfo

    Bonitas palabras para expresar lo que sentimos por el huerto, es verdad , a quienes nos “pica” y, sobrevivimos, no tenemos solucion; moriremos con el azadón puesto.
    Un cordial saludo desde Jaén y que siga la inspiración para el deleite nuestro.

    Responder

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