Cosecha de cerezas

Cerezas de la primera cosecha

Cerezas de la primera cosecha

Rojo y verde

Rojo y verde

Nada más hermoso en esta época  que la belleza de las cerezas cuajadas en el árbol. Fruto  lujurioso en su rico color, tersas y sabrosas y de carne dura así son las cerezas del cerezo  más viejo que tenemos en el huerto.

En su caso si funcionaron los sistemas de protección y cuajó  la flor y se conservó el fruto, aunque perdió bastantes cerecitas en los inicios del mes  de junio.

Desde entonces han ido engordando las cerezas y hemos ido picoteando en ellas, para ser su primer año quizá haya tenido  en torno a 3-4 kilos de cerezas, díficil saberlo pues todos hemos ido picando.

Hubo que poner la red, lo que cada vez más resulta inevitable, pues la necesidad de la fauna silvestre   es mucha y se alimenta a cuenta del hortelano y sus descuidos. Los pájaros   lo han intentado y algo han sacado   pero las redes han cumplido su función y todavía colorean cerezas en el árbol.

Hermoso ramo antes y ...

Hermoso ramo antes y …

Hemos quitado la fruta, salvo picoteo ocasional en dos momentos diferentes, dejando do todavía fruta en el árbol. La razón de este proceder  es la siguiente: La primera recogida  resultó inevitable cuando comenzaron a ponerse coloradas, ¡ya están ! ¡qué ricas! el ansia y el deseo pudo con nosotros, pero no  lo estaban,  las  dejamos y seguimos esperando .

....una semana después

….una semana después

Ataques de las hormigas

Ataques de las hormigas

Una semana más tarde el rojo se ha había hecho  más intenso. Ahora además del ataque de los pájaros estaba el de las hormigas que hacen pequeños agujeritos por donde  le van sacando a la cereza su carne,   e inevitablemente esas terminan pudriéndose. Las cerezas habían ganado en  color  de un rojo más profundo  y en el sabor mucho más dulces, pero dejamos todavía unas pocas cerezas en las zonas más protegidas  en el árbol, queremos averiguar hasta donde pueden llegar de grosor y  de dulzor.

El proceder de esta manera con la fruta permite ir mejorando el calibre de las cerezas que quedan en el árbol  y permite que la fruta madure a su ritmo, es una de las ventajas de la red, de otro modo tendríamos que comerlas casi verdes en competencia con los pájaros.

Del resto de los cerezos también hemos probado su tipo, de modo que ahora sabemos que otros hay en el huerto además de las  cerezas vistas:

Segunda cosecha

Segunda cosecha

  • Tenemos  dos árboles con  injertos de la  que llamamos cereza blanca  del Bierzo.
  • Otro con la cereza gorda de mi pueblo (que casi no vimos pues maduró más temprano y sirvieron de aviso de que nos las comían los pájaros).
  • Un injerto  de una cereza más dura, más tardía, que todavía está madurando  y ya veremos que será.
  • Dos injertados este año de cereza temprana de  color rojo intenso y que no tienen medio metro de alto.
  • Queda otro cerezo pequeño   del que no tengo ni idea de qué va su injerto.©

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