Cabecero de cerdo con patatas y boniatos

Boniatos pelados

Boniatos pelados

Vamos a seguir experimentando con los asados,  para ello hay que escoger un día en que estemos todos a una misma hora en casa. Vamos a emplear los boniatos que todavía se han conservado hasta ahora y patatas del huerto además de una sección del cabecero del cerdo con la parte correspondiente del hueso del espinazo, es  la parte del cabecero en donde finaliza el lomo.

Patatas peladas y en agua

Patatas peladas y en agua

La carne la vamos a adobar con ajo, sal, pimienta, tomillo y un poco de coñac, antes de meterla al horno  vamos a sellarla  pasándola por una sartén   con un poco de aceite para dorarla e impedir que pierda demasiado líquido interno y se reseque. Posteriormente la metemos en el horno  a una temperatura suave, en torno a los 170º vamos a darle tiempo  y hacerlo lentamente pues resulta mucho más sabrosa.

Pieza de cabecero con hueso en el horno

Pieza de cabecero con hueso en el horno

Patatas y boniatos en la cazuela

Patatas y boniatos en la cazuela

Mientras tanto preparamos y pelamos los boniatos y las patatas, en nuestro caso se pelaron con tiempo y se dejaron en agua para que no se ennegreciesen.  Llegado el momento se  secaron, trocearon y se saltearon  en la sartén con aceite. Se aliñaron con sal, orégano, pimentón dulce y un poco de  pimienta negra molida. Se incorporó un poco de líquido a la sartén y se dejaron en la misma,  con la tapa  cubierta, para que comenzase su cocción, de modo que se pusiesen suaves y tiernas por dentro no necesitando luego tanto horno.

El cabecero  en el horno mientras tanto  sigue su curso y cada cierto tiempo tomamos líquido de la parte inferior de la bandeja y regamos el asado, para que no se reseque, si es necesario se le añade un poco de agua. Cada cierto tiempo se le da la vuelta para que se vaya haciendo por igualen todos sus lados.

Patata y boniato precocidos

Patata y boniato precocidos

Las patatas y boniatos  previamente cocinados  se incorporaron al horno en la última hora del mismo, pero en bandeja propia. Se dejan poner crujientes y  rematan su cocción con el asado.  Antes de  sacarlo metemos una aguja cerca del hueso para ver si suelta sangre. Todo depende del tipo de cocción que nos guste, en nuestro caso  ni demasiado, ni muy poco con un sabroso toque rosado, pero  cocido.

A vueltas en el horno

A vueltas en el horno

Sirviendo las patatas en la mesa

Sirviendo las patatas en la mesa

Las patatas mantecosas y los boniatos se confunden en el plato en el color tras la cocción, pero la forma y sobre todo el sabor son una sorpresa en la boca.

Fileteando el cabecero

Fileteando el cabecero

Sacamos el  cabecero y lo fileteamos.  Como posiblemente sea mucho para una sola vez, una parte se reserva para tras enfriar, congelarla directamente y resolvemos  así el segundo plato de cualquier día.

En la mesa

En la mesa

Escarola y tomate

Escarola y tomate

Distrutando del cerdo con patatas y boniatos

¡Disfrutando del cerdo con patatas y boniatos!

Ahora lo único que falta es  una buena ensalada para acompañar la carne y para ello  nada mejor que una ensalada de escarola y  en esta época  que ya va cansado uno de la escarola, se agradece   alguna novedad y que mejor que acompañarla de tomates, de los del huerto, todavía cargados de sabor.  ©

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