Días de sol y cuervos

Día de sol de invierno

Día de sol de invierno

Se mantiene la helada en el abeseo

Se mantiene la helada en el abeseo

En estos días del invierno  no estamos demasiado  tiempo en el huerto, pero hay ratos  que es un placer estar en él. Son esos  días donde la helada se ha dejado sentir por la mañana, pero desde que se levanta la niebla que puede  rondar el valle, el sol calienta la tierra y el aire  que se mantiene quieto va subiendo su temperatura conforme el sol va luciendo en el cielo.

El huerto es un lugar tranquilo en esta época, fuera de alguna cosechadora de maíz que en la distancia  rompe la monotonía de cada día. De modo que la fauna silvestre está por aquí  a su aire cada día, solo rota esta dinámica durante  el tiempo que andamos nosotros faneando en él.

Sobrevolando las choperas cercanas

Sobrevolando las choperas cercanas

Como ya hemos comentado en alguna otra ocasión estamos  en una zona a caballo entre la vega y la dehesa, lugar que ofrece lo mejor de ambos territorios y es aquí donde los córvidos, como buenos oportunistas que están a todas, han colocado su lugar de asentamiento.

Una pareja  sobrevuela la zona

Una pareja sobrevuela la zona

Son  muy numerosos y creo que pertenecen al grupo del Cuervo común (Corvus corax), de tamaño medio-grande y  plumas de intenso tono negro, con reflejos azules. Pero hablo desde la distancia pues  en ningún momento me han dejado acercarme lo suficiente como para poderlos fotografíar con detalle.

Numerosos y ruidosos

Numerosos y ruidosos

Habitualmente cuando llegamos levantan el vuelo y se asientan lejos incluso de la cámara, en grupos numerosos, esperando que nos vayamos para poder revisar el lugar, pero mientras tanto desde su posadero nos  controlan y vigilan y frecuentemente nos chillan.

Un solitario en avanzadilla

Un solitario en avanzadilla

Cada cierto tiempo uno de ellos o en parejas nos sobrevuela, estudiando la situación, atento a todo aquello que pueda ser de su interés. Pero el resto se asienta en las altas ramas a la vista, pero no a tiro, juegan , chillan, esperan, cada cierto tiempo se alborotan  y remontan el vuelo,  … tienen experiencia en estos juegos con el hombre.

Cuando nos fuimos, antes siquiera de llegar a la carretera una pareja en avanzadilla   sobrevoló el huerto. El grueso del grupo no tardará mucho en retornar al lugar, y al día siguiente cuando regresemos encontraremos la huella de su interés en la paja removida, en el abono alborotado, …  De momento no parece ser mayor el daño. ©

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