Archivo de la categoría: Sembrar

Semilleros de árboles y arbustos

Estratificado en contenedor de plástico

Las semillas son una poderosa energía que está latente esperando el milagro de la vida. En cada semilla se almacena una poderosa  potencialidad, que le permitirá llegar a desarrollar posibilidades variadas que van desde la combinación más insípida a la genialidad.

Albaricoques

Hueso de ciruela

En las semillas se almacenan los genes, genes que se forman por el cruce de los pólenes de  otras plantas compatibles de ese entorno, que pueden generar plantas muy distintas a las originales,  a veces superando a estas, en otras ocasiones al revés, pero no debemos olvidar que de los cruces y la selección han surgido las plantas  cultivadas tal y como las conocemos hoy en día.

Madroños

De todas las semillas las de los árboles y arbustos son quizá  las más sorprendentes, pues su potencialidad es mayor.

Arandano rojo

Estas semillas suelen poseer una envoltura protectora que se debe  tener en cuenta  al realizar la siembra, pues en ocasiones en un factor que coarta el nacimiento. A veces podemos considerar la posibilidad  de forzar el nacimiento suprimiendo  o debilitamiento  esa cobertura protectora, siempre sin dañar la semilla.

Piñones

Este invierno me he puesto a colocar diferentes semillas en tierra, pero lo he ido haciendo con cuidado, en zonas controladas,  en contenedores  de plástico, ….  pretendiendo que en la primavera se desarrollen algunas de ellas, o al menos eso espero.

Huesos de ciruela en tierra

El invierno es un buen  momento para  sembrar las semillas pues una buena parte de ellas necesitan del frío como motor de arranque del proceso germinativo, como espoleta que activa los mecanismos de multiplicación de las células. Este frío podemos dárselo a las semillas de forma artificial, pero creo que lo mejor es usar al mismo invierno para generarlo, y parece que va a a hacer frío suficiente  como para para conseguirlo.

Huesos de acerolos

Colocar las semillas en un lecho de tierra mezclada con arena , o directamente dentro de en una pequeña capa de arena asentada sobre la tierra que a su vez  está mezclada con abono   y dejarlas allí reposar siempre manteniendo unos niveles de humedad,  es una vía para acelerar el  proceso de nacimiento de esas semillas.

bayas de arbusto

La mayor parte de las semillas  destinadas a la siembra es conveniente recogerlas cuando los frutos están plenamente maduros, con ello se consigue los mejores niveles de desarrollo de las mismas y las mejores posibilidades de fructificación. Esta recogida de semillas me ha permitido  sembrar ahora: acerolos, ciruelas, albaricoques, arandanos, piñones, madroños, …. ©

Guisantes y tirabeques están naciendo

Pisum sativum

Pisum arvensis

En estas últimas semanas  del mes de enero los guisantes  y tirabeques que había puesto en tierra en la sementera están dejando asomar sus hojas  y comenzando a aparecer, hasta ahora apenas había habido movimiento, solo algunos de los que nacieron por su cuenta de semillas caídas al final del verano habían crecido antes de estas fechas.

Guisantes y tirabeques son unas de las leguminosas que resisten bien  las heladas del invierno   tras lo que  aprovechan los primera subida de temperatura  y las temperaturas frescas del inicio de la primavera para desarrollarse mejor que con los calores de la época estival, por esto siempre es conveniente sembrar una primera tanda  en la sementera, pues  aunque tarden en aparecer adelantan respecto a los puestos en enero o febrero.

Guisantes naciendo

Tirabeques

Desde  ahora es conveniente realizar  otra serie de siembras más, para poderlos luego  ir secuenciando  su  consumo, por lo que  ahora hemos comenzado a realizar  estas.

Algunas de las siembras de la sementera se pierden pues los roedores a lo largo del invierno  disponen de más tiempo para localizar las semillas antes de que germinen y se las comen, pero es un riesgo calculado que hay que  asumir.

Con los guisantes  que habían nacido antes por su cuenta   ahora al realizar el túnel de los semillero, tras preparar el terreno he aprovechado y  los he trasplantado,  los he colocado en una hilera  al lado de la pared donde está este túnel, pero en el exterior, de forma que  puedan aprovechar el calor soltado por el muro y la mayor energía solar pasiva que se acumula en la zona ( ya que se forma un rincón entre la pared y el túnel de orientación sur-suroeste) para poder desarrollarse  antes. ©

Guisantes de trasplante

Preparando para los semilleros

Pasando el motocultor

Tenía ganas de que la temperatura se elevase un poco y el suelo se deshelase lo suficiente para poder arar el trozo donde tengo pensado poner los semilleros, y  como ya había ido despejando el terreno de vegetación este jueves pasado pude  finalmente hacerlo y le pasamos el motocultor.

Terreno arado

Tubo en la pared

A partir de ese momento he estado preparando los materiales necesarios para poner contra una pared una especie de invernadero, aunque abierto por ambos lados, pero teniendo en cuenta que lo que pretendo hacer es mucho más amplio que un túnel habitual, pretendo cerrar por los lados por lo menos mientras las temperaturas sean bajas con manta térmica, que por un lado permite transpirar y por otro corta la corriente.

La elección de esta zona como lugar para poner los semilleros se debe a que está en orientación sur y tiene una pared de bloques de hormigón que podrá absorber calor durante el día y soltarlo por la noche lo que ayudará a las plantas para que inicien la germinación, o el menos esa es la teoría veremos como se nos da.

Hierros del túnel colocados

Pero antes de nada cortamos los hierros a medida, preparamos los mismos clavándolos en tierra y en el hierro hueco que en su día colocamos en la pared con esta pretensión, al quedar trabados con la pared quedan mucho más sólidos que cuando se clavan solo en el suelo, y el interior presenta más altura.

La tierra  la he colocado a modo de caballón más elevado, con la intención de no pisar sobre ella, o hacerlo lo menos posible, caminando por los laterales.

Colocando la madera

Como  el  material  que tengo más disponible son troncos de chopo estos son lo que he usado atándolos contra los hierros, algunos de ellos  tienen  más  de seis metros de largo y  quizá son pesados y no muy derechos, pero la estructura los soporta sin problemas y  salen baratos (economía de medios),   a continuación hemos ido colocando  el plástico  y sujetándolo a los palos y con los palos, de forma que quedase encajado y no lo desplace el aire cuando lleguen los temporales de la primavera.

Listo con el plástico

A partir de este momento el invernadero está listo, pero  para poder comenzar a cultivar pretendo la tierra se seque un poco y volverla a cavar y abonar, cosa que haremos  en los próximos días, antes de llegar al próximo  cuarto creciente.

Este área es  una zona más cálida que donde está el resto del huerto y eso junto al calor del muro con  la orientación sur y la energía solar pasiva que irradie, al acumular energía durante el día, por la noche más el plástico y la manta térmica,   todo  ello creo que creará el habitáculo adecuado para desarrollar ahí las primeras plántulas del año,  creo que también pondré algunas  hortalizas tempranas,  pero no demasiadas. ©

Sembrando el ajo elefante

Allium ampeloprasum frente a Allium sativum

Este que os presento ahora yo lo llamo ajo elefante, pues tomé el nombre de Internet, donde también lo llaman el ajo Chilote o Blandino, términos  que  se emplean  para nombrar  esta Liliácea: el Allium ampeloprasum L. var.ampeloprasum Milán, un ajo que no lo es tal pues está más emparentado con el puerro como se ve por su nombre, y que tiene un sabor a caballo entre ambos, puerro y ajo.

Tamaño de los dientes

De tamaño muy superior al ajo ordinario (allium sativum), su sabor es mucho más suave por lo que dicen que el ajo común, por lo que se emplea para comer en crudo. Yo todavía no los he probado, pues he preferido sembrar los que me han dado ( ya sabéis: Malhaya el diente que se come la simiente).

Detalle de las raíces

Hilera de ajos en el suco

Las cabezas de los ajos suelen presentar  entorno a 5-6 dientes de ajo de gran tamaño y en ocasiones  algunos otros  menores, por lo visto desarrollan un largo tallo floral de tonos púrpuras que tiene aspectos comunes con los puerros y  al secarse los ajos adquieren un tono entre crema  dorado en su piel.

Ceniza y humus

Lo primero de todo fue preparar el terreno y abrir el suco. El empleo de la ceniza cerca de la raíz de las plantas es habitual, y le pusimos algo de humus, pero no demasiado.

Los ajos ya tenían los dientes con las raicillas activadas, por lo que, tras  separarlos con cuidado, cada ajo lo fuimos colocando en tierra con las raíces sobre esta y el brote mirando al cielo. Tras ello cerramos el suco colocando tierra sobre los ajos.  Solo queda esperar  para ver como crecen y disfrutar de estas hortalizas. ©

Habas en otoño

Planta de habas antes de poner la paja

Desde el mes de septiembre están las habas en el huerto, pues las sembré antes de irme a Bostón. Como no nacía nada mi marido pensó que se me habían olvidado  y sembró otra hilera paralela a la primera.

Doble hilera de las primeras en nacer

No fue hasta bastantes días después de retornar cuando las habas comenzaron a aparecer, todo ello ha consecuencia de las altas  temperaturas y  grandes calores que en aquellas fechas hicieron por aquí. De hecho como no aparecían sembré otra hilera en otro lado, pues pensé se las habrían comido los ratones.

Hilera de habas

Desde entonces y aprovechando las lluvias del otoño las habas han ido creciendo  hasta estos momentos.  No hay diferencias entre las dos hileras, sino entre unas que había en una zona que resultó más húmeda y que nacieron antes y todas las demás que van tardías. Por lo demás como hasta el momento las heladas no han sido tan intensas como el año pasado por estas fechas se encuentran con hojas muy tiernas y buen desarrollo.

Detalle de la protección de paja

También les he colocado ya el mulching de paja, esperando que les haga tan buen efecto como el año pasado. Respecto a las que sembré tardías están empezando a nacer ahora, pero no se si con buen pie, pues están siendo comidas por los ratones. ©

La caléndula de abono verde

Hileras de caléndulas

La caléndula fue sembrada en agosto en un trozo que se había sembrado de patatas más el trozo que estaba sembrado de garbanzos. La zona se preparó pronto pues el año anterior cuando se sembró tarde, las plantas no llegaron a aparecer hasta la primavera. Fue entonces  cuando  crecieron bien y florecieron esplendorosamente y tras ello se emplearon para mulching y cobertura.

Mezclada con remolacha y otras hierbas

Este año cuando se sembraron las caléndulas, la tierra  tenía humedad suficiente pues había llovido al poco y las semillas germinaron enseguida, creciendo en hileras tal y como está sembrada.

Flores de mata vieja

Son plantas que han ido creciendo bien aprovechando lo suave que ha sido el otoño y que con la humedad del mismo se han puesto exuberantes. Son  planta  cuyas raíces penetran bien, mulliendo la tierra para el siguiente cultivo, que ahora ofrecen su protección a la tierra y a los organismos que en ella habitan, además de sanear el terreno. Su incorporación al mismo cuando este se are permitirá que la tierra esté mucho más saludable y las plantas crezcan más fuertes.

Lechugas entre las caléndulas

Junto a las plantas de caléndula  otras semillas que había en la tierra también nacieron. Cómo la intención era mantener el abono verde hasta primavera, antes de preparar el terreno para el cultivo, se respetaron estas plantas de espontáneo crecimiento, que han ido creciendo dando paso a lechugas del tipo  Rossa di Trento, de las cuales floreció una lechuga y sus semillas cayeron en tierra y a la sombra y protección de las caléndulas han ido creciendo, así como algunas remolachas muy tiernas y deliciosas de hojas, algunas acelgas,  y otras semillas.

Caléndulas y acelgas

Es lo bueno del abono verde  sirve de protección para otras plantas, pues la helada está respetando estas verduras que están parapetadas entre las hojas de las caléndulas. ©

Sembrando sin arar

Cubierta con paja

La tierra antes de la siembra

Tal y como ha venido el mes de noviembre una parte de la tierra ha sido imposible ararla, pero me apetecía colocar en ella algunas semillas por eso hemos empleado una técnica de la que se está hablando mucho, pero que en realidad ya se ha practicado desde la antigüedad, lo único que con las técnicas modernas de volteo de la tierra  y los volúmenes de trabajo que realizan los agricultores  se nos había olvidado su práctica.

Abriendo el suco

Cuando uno mira la cantidad de trabajo que tiene que realizar los  tractores modernos para preparar la tierra y ponerla en condiciones de dar fruto, uno entiende los elevados costes que supone el consumo energético en la agricultura, pero a ello además se añade otro problema y es el hecho de que los arados modernos tiene una capacidad de volteo excesiva, quizá adecuada para los suelos profundos pero en un  territorio frecuentemente montañoso como el nuestro, el perfil de desarrollo del suelo no siempre es adecuadamente profundo, por lo que es frecuente que  al arar se alteren las capas de fertilidad del mismo enterrando estas en profundidad y colocando en la superficie las zonas del suelo que están en proceso de formación, llenas de rocas y cantos en pleno proceso de trasformación.

Esta técnica que vamos a practicar se la conoce por diversos nombres tales como: labranza cero, sembrando sin arar, agricultura de conservación, … Todas estos nombres insisten en uno de los aspectos fundamentales de la técnica y es que el suelo se trabaja lo menos posible, procurando no alterar las capas del mismo el mismo. Conservando las capas fértiles en superficie, respetando la cobertera vegetal  que en el mismo se puede llegar a formar e incluso incrementando esta con paja y otros restos vegetales.

Plantas de acelga en el suco

Quizá  nuestro sistema de trabajo  no sea muy estricto, pero el objetivose ha  conseguido al reducir de forma significativa  las tareas desarrolladas, veremos en que medida la producción  responde.

Lo que hemos puesto han sido 2 sucos de centeno y 3 de espelta. Para ello hemos empleado la zona donde habíamos sembrado  las calabazas, una zona que  ha sido limpiada de restos vegetales en superficie, y posteriormente hemos abierto una hilera dentro de la cual hemos dejado caer las semillas.

Posteriormente se ha cerrado el suco y encima se ha colocado paja.  Se mantuvieron algunas plantas de acelgas  en la zona de siembra. Ahora solo falta darle tiempo y esperar a ver lo que pasa. Lo sembramos todo el 25 de noviembre.  ©