Ahora que están comenzando a aparecer los brotes de los Jacíntos junto con otras bulbosas de final de invierno y comienzo de la primavera, no he podido resistir la tentación y el otro día compré unos bulbos de Jacinto. Me diréis que voy un poco retrasada en mi plantación, ya se que los jacintos deben plantarse antes, preferiblemente en los meses de octubre y noviembre, pero al poner unos pocos en estas épocas nos permitiremos disfrutar de la belleza de las flores hasta más tarde en la primavera.
Al comprar los bulbos me enteré de algo de lo que no tenía ni idea y es que los bulbos de Jacinto no se deben manipular directamente con las manos, pues sueltan una sustancia que puede resultar bastante irritante para la piel, dependiendo de cada persona, más aún si nos llevamos sin darnos cuenta las manos a la cara, sin haberlas lavado antes.
Bueno los bulbos que compré tenían un proceso de conservación magnífico y ya están bajo tierra, pero no se que tal les irá esté año en su desarrollo, la razón está en la escasez de agua que comienza a manifestarse en la tierra dado el escaso volumen de lluvias caídes a lo largo del otoño y sobre todo en lo que va del año.
Pese a todas estas expectativas encuentro los Jacintos de una gran belleza y sobre todo un placer para el olfato, razón de por si suficiente como para plantarlos.
Pero estos bulbos no son los únicos que he puesto fuera de sus fechas habituales, he intentado ir colocando diferentes colores en diferentes momentos, pues su secuenciación resulta muy agradable. Con todo habrá que estar atentos a su desarrollo, y si es necesario añadirles algo de agua a la espera de que, si ya no es ahora, al menos las lluvias no se hagan de rogar en la primavera.©









