Buscando setas

Luz de otoño

La recolección de setas es una de las tareas más apasionantes en el otoño.Las setas poseen un cierto carácer mágico que facilita su ocultación o su aparición en función de como esté entrenado el ojo en saber ver, de forma que no todos los días se ven y no todos los ojos las ven, hay que estar en sintonía.

Comentado esto nos echamos al monte. El monte en otoño posee aromas diferentes al resto del año, la humedad así como las hojas en descomposición, los taninos de estas, los sonidos, la luz, … todo es diferente.

Cucurril o Lepiota Procera

Desde los albores de la humanidad las setas han sido un complemento de la dieta humana, aunque también es cierto que en esto de las setas en la antiguedad y hoy en día el conocimiento es clave de la supervivencia, y no es  oro todo lo que reluce y no son comestibles todas las setas. Y es mejor un por si acaso que cien penseques, en fin, que por que otros parezca que las recogen, si uno no sabe a ciencia cierta, es mejor no comer.

Y durante muchos años esa fue la ciencia que se practicaba por estos territorios, así la única seta que comían mis abuelos eran los Cucurriles, nombre por el que en la zona se conoce a la Lepiota procera,  no a  la macro Lepiota, que es bastante más grande y un poco más tosca de sabor, sino  de un tamaño medio de unos 10  a 15 cm de sombrero abierto, o los cucuxeros, cuando la Lepiota aparece cerrada como la maza de un tambor.

Era  y es una seta de lindes y gustaba de cierta cercanía a las zonas de cultivo, pues prefiere los terrenos despejados, sin demasiada vegetación, frecuentemente si puede, en tierras removidas.

Es una seta cuya apariencia puede variar en función del tipo de meteorología del año en curso, desde colores más claros, y más fibrosa, en épocas de poca lluvia a otros más oscuros, incluso deslavada, si la lluvia son intensas, es entonces cuando puede llegar a haber confusión con algunos tipos de amanitas si aparecen también lavadas, por lo que hay que tener cuidado.

La recolección de Cucurriles este fin de semana se presentó buena para nosotros, aunque en general  no ha sido nada abundante, y han brillado por su ausencia.

Seta en madera de chopo

También en el bosque caducifolio entre unos troncos derribados de chopo, nos encontramos a nuestra conocida del huerto la  Pleurotus ostreatus,  pero no presenta la jugosidad y frescura de la del huerto, parecen un poco faltas de humedad este año, al ser una seta muy osmótica, depende de la humedad que haya retenido la madera. Pese a todo ello es bueno descubrir estas setas en los  chopos  pues aunque este año no haya demasiadas, si la humedad es adecuada  suelen ofrecer setas año tras año.

Boletus Edulis en bosque de frondosas

Pero el rey por excelencia en estos momentos en el bosque de otoño es el Boletus edulis. Existen diferentes tipos de  boletus comestibles. Me gustan casi todos ellos, pero le tengo un gran cariño al Boletus Edulis.

Desarrollado sobre vegetaciones muy diferentes,  los que hemos encontrado este año pertenecen a un bosque de frondosas de hoja caduca, en concreto de robles. En un año con tan poca lluvia este boleto suele aparecer en aquellos lugares en los que la lluvia por la razón que sea se ha concentrado. Hay que pensar un poco en las necesidad de las setas para presuponer dónde pueden aparecer, pero también hay que tener en cuenta que cuando llueve no cae la misma cantidad de agua en todas las zonas, por aquellas zonas donde ha llovido más suele haber un mayor despliegue de estas.

Cuando se buscan  setas es prioritario respetar el  el entorno en que se están desarrollando, pues los boletos suelen aparecen año tras año en entornos similares si se han respetado una serie de reglas al recogerlas.

No se deben arrancar la seta con todo su pie, es preferible cortar este, dejando siempre una pequeña porción del mismo que pueda servir de punto de anclaje para que las micorrizas de las setas desarrollen otras.

Segundo, se deben cubrir siempre las zonas donde se han extraído los boletos, u otras setas, si esto se realiza con cuidado se mantiene el crecimiento de las micorrizas y la producción puede ser recurrente.

También se deben tapar porque en torno a las setas un grave problema es el del ansia del ser humano, que puede perfectamente dedicarse a excavar en aquellos lugares donde otros han extraído, destruyendo el sustrato donde estas se están desarrollando, no pudiendo hacerlo si la zona de donde se han cortado queda cubierta.

Boletus Edulis en sustrato de roble

Es conveniente resembrar aquellos ejemplares que por su tamaño no son ya aptos para el consumo, y siempre, en ejemplares adulto, es conveniente dejar en el campo la esponja que hay debajo del sombrero que suele estar cargada de esporas.

Tambien es conveniente revisar los ejemplares que se sospecha que pueden estar parasitados, hecho frecuente en un otoño de temperaturas diurnas altas, y dejar sus restos en el monte, pues queda así la espora en el mismo. Estos restos preferiblemente deben quedar cubiertos, de forma que no inciten al expolio indiscriminado buscando otros ejemplares.

Las setas son mágicas, pero para que sigan siéndolo necesitan de nuestra cooperación, y de nuestra protección.

Para saber más de setas

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