Las calabazas de comer

Calabaza de buen tamaño

Las calabazas son uno de los cultivos más exuberantes del huerto, por más espacio que uno disponga para ellas al comienzo de la estación, yo siempre me quedo corta, y  ellas terminan expandiéndose por todos los lados, de hecho este año me he prometido que desde ahora las voy a poner solas para que dispongan de todo el espacio que necesitan.

Dicho esto, hablar de las calabazas es presentar una hortaliza llena de color y cuyo  dulzor nos permitirá experiencias llenas del sabor del huerto.

Calabaza piel fina

Su cultivo empieza cuando uno pone las semillas en  la tierra,  y normalmente yo comienzo poniendo unas semillas en tiestecitos, para que vayan germinando sin temor a las heladas, que pueden hacerle mucho daño si se siembra al exterior antes de que estas terminen, luego suelo poner semillas directamente en la tierra. Y no se que tendrá esta siembra directa, pero esas semillas suelen terminar pillando a las otras y al final cada año sucede lo mismo, que termino con más calabazas que las que en realidad  necesito.

Calabazas de tamaño más funcional

De hecho en mi huerto hay un montón diferente de calabazas, veamos.

  • Por un lado están las decorativas de las que ya hemos hablado, por lo que no voy a decir nada más de momento.
  • Por otro lado están la calabazas comestibles. Estás son muy variadas en tipos,  y serán estas las que veamos aquí, os las voy a presentar de una en una.

Entre las Calabazas comestibles hay un grupo importante de calabazas redondeadas, ovaladas, más o menos esféricas, aplastadas  de sección cilíndrica y lóbulos.  Todas son calabazas, todas comestibles pero intentaremos clasificarlas por sus características. Así podemos encontrarnos:

Calabaza gris, veteada en rosa

Primero, la de tamaño grande, lobulada, de piel dura y color grisáceo, aunque también las hay veteadas con algo de rosa, gris claro y blanco.

Calabaza naranja, lobulada

Luego  está la de tamaño grande, lobulada, de piel gruesa, pero de intenso color naranja y mucho peso. Será un problema el día que comencemos  a comerla, pues no habrá forma de conservarla, se admiten sugerencias.

De color naranja intenso pero  de piel más fina, hay otro tipo, creo que es de lo que llaman del tipo de verano, que en teoría se conservan menos tiempo que las otras.

Disminuyendo en tamaño están las de color gris, piel dura y  redondeadas. Su  menor tamaño les da una mayor funcionalidad y aprovechamiento al poder usarlas para  las raciones que se pretendan, sin que por su tamaño se terminen pudriendo.

Finalmente entre las redondeadas  también están  las calabazas de Cabello de Ángel, pero de ellas no  hablaremos ahora, ya lo haremos en otra ocasión.

También comestibles  están las calabazas alargadas de sección cilíndrica, son unas calabazas de color  crema,  que resultan muy prolíficas y  abundantes, tan exuberantes como las demás, pero casi son calabazas de ración, muy adecuadas  por su tamaño para guardar en el  frigorífico y con sabor parecidos.

En conjunto se puede decir que las calabazas de piel dura son las más adecuadas para lograr una buena conservación y podemos decir que la conservación de la calabaza es mucha, siempre que no se hielen y estén en un lugar seco, pueden durar más de un año, es cierto que la calabaza va menguando en su pulpa interior, pero se puede consumir sin ningún problema y sin una pérdida significativa de su sabor.

Para saber más sobre las calabazas enlace aquí

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